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Estrategia para ser feliz (Maytte)

Esta semana quiero compartir con ustedes la siguiente historia…

“Dos hombres, ambos gravemente enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. Uno de ellos tenía vista a una ventana y podía sentarse, mientras que el otro permanecía inmóvil, acostado, sin poder moverse.

Los dos hombres conversaban por horas y horas. Hablaban sobre sus familias, sus trabajos, de sus sueños, de sus frustraciones, su juventud. Pero, en las tardes, el hombre que estaba frente a la ventana y sí podía moverse, se pasaba el tiempo describiéndole a su compañero el paisaje que veía desde allí.

Mientras le describían el paisaje y las cosas que ocurrían afuera, el otro comenzaba a revivir, como si su mundo se agrandara con todos esos detalles, colores y figuras del mundo exterior.

Se divisaba desde la ventana un hermoso lago con cisnes, personas caminando, niños jugando con pequeños barcos de papel; jóvenes enamorados que caminaban abrazados entre flores; grandes y hermosos árboles que adornaban el paisaje y una ligera vista de la ciudad, que podía verse a la distancia.

Como el hombre de la ventana describía todo esto con gran lujo de detalles, el hombre de la cama podía cerrar los ojos e imaginarse todas esas pintorescas escenas.

Una cálida tarde de verano, el hombre de la ventana le describió los detalles de un desfile que pasaba por ahí. También le narraba la salida del Sol, y ni hablar de ese fenomenal arcoíris que salió después de una tremenda tempestad. Así todos los días describía un detalle diferente, algo nuevo y llamativo que sucedía afuera, resaltando, en cada frase, el bello milagro de la vida que se desarrollaba alrededor de ellos.

Pasaron los días y el amigo de la ventana fue dado de alta, así que el otro enfermo, que ya se sentía mucho mejor y podía incorporarse, le pidió a la enfermera que lo pusiera en la cama que acababa de dejar su compañero, al frente de la maravillosa ventana, para poder tener la dicha de ver todo ese paisaje por sí mismo. Cuál sería su sorpresa al ver que desde la ventana sólo se veía un muro alto pintado de blanco, y nada más.

El hombre frustrado y muy confundido, le preguntó a la enfermera qué pudo haber obligado a su compañero de cuarto a describirle tantas cosas maravillosas a través de esa ventana. La enfermera le contestó: ‘En realidad, es muy extraño todo esto, pues él era ciego, tal vez lo que deseaba era darle ánimo'”.

Tómate el tiempo necesario para descubrir qué es lo que te gusta hacer, qué te hace vibrar, qué te entusiasma, qué te apasiona… Siente la música, las artes, la naturaleza, disfruta la comida, el deporte, el baile. Sorpréndete con la tecnología, la investigación… y una vez que lo identifiques, haz una lista con tu corazón. Hazlo parte de ti, incorpóralo a tu vida, poco a poco, y crea una estrategia para hacer aquellas cosas que te hacen feliz.

Toma el tiempo necesario para descubrir qué te gusta hacer… y una vez que lo sepas, incorpóralo a tu vida

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