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Jesús de Nazaret y el Espíritu de la Navidad

Amor, amistad, conciliación, deseos de compartir, de regalar, de estar en armonía, celebración, paz… así vivimos la mayoría de las personas estos días de Navidad y de llegada del año nuevo.

Debido a la religión católica, estos días se celebra el nacimiento de Jesús. Desde hace unos años ha cobrado fuerza el concepto del Espíritu de la Navidad, como un Maestro espiritual que viene a la tierra el 21 de diciembre a entregar su alta vibración, que se traduce en eso especial que sentimos en todo el planeta. He leído que este ser es un Ángel de alta jerarquía que tiene la misión en estas fechas de regalar a la tierra su energía de amor y armonía y su fuerza para el cumplimiento de los deseos; y que siempre está aquí, sólo que el 21 de diciembre empieza con mayor fuerza su misión en la Tierra.

Ya sea que se lo atribuyamos y dediquemos las festividades a nuestro Maestro de Maestros, al Rey de Reyes, a nuestro amado Jesús de Nazaret, o que celebremos con el Espíritu de la Navidad, sin duda alguna son fechas especiales que nos elevan el alma.

Aprovechemos estos regalos del cielo para dar a los demás, sobre todo amor, compañía, solidaridad. Aprovechemos para trazarnos propósitos que nos ayuden a ser mejores personas, mejores amigos, mejores ciudadanos y acercarnos más a nuestra divinidad.

Varias personas me han dicho que no han sentido ese ambiente navideño de otros años, son muchos los que están pasando por momentos difíciles y viendo con incertidumbre el próximo año. Esta es una realidad que hay que atender, y mientras más optimistas y positivos mejor. La época de Navidad esta aquí, ya sea que la sientas o no. Aprovecha para reunir optimismo, para compartir con otros una llamada, una sonrisa … esos detalles que hacen la diferencia. Pide entusiasmo, busca conectarte con el entusiasmo y verás las cosas con más alegría y nuevas posibilidades. Nunca la tarea es mayor que la capacidad del alumno.

El ambiente nos lo hacemos nosotros mismos, y empezamos con nuestro clima mental, con nuestros pensamientos y actitudes. Hay miles que están peor que tú y esto no es un consuelo de tontos para quedarse en lo negativo, sino para dar gracias por lo que tienes y por tus recursos internos (inteligencia, imaginación, boca, ojos, corazón) para salir adelante y tener una vida más satisfactoria. Tú puedes, eres hijo, eres hija, de Dios.

Conviértete en canal de entusiasmo y alegría para ti y para los demás. Pon música, canta… celebra, siempre hay algo (mucho) que celebrar.

Les mando un abrazo a todos, y le pido a mis ángeles, a los altos seres de luz, a Jesús y al Ángel de la Navidad que nos envuelvan con su energía de amor y abundancia

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