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¡Llego Navidad!

Parece que por fin, el tiempo parece que vuelve a dar signos de cierta cordura. La calor inusual por estas épocas que se resistía a abandonarnos parece que nos ha despedido hasta el próximo año. La navidad se asoma por los ventanales de todos las casas. Las montañas, las carrreteras, los prados, las flores que aún pretendían nacer, todo se cubre del mismo manto infinito teñido de blanco. Todo parece cubrirse y adornarse de esa luz y esos colores que nos recuerda que a pesar del frio y de la oscuridad que puede definir a menudo la realidad, aún existe un lugar reservado para la luminosidad y para el calorcito que envuelve el ambiente nostálgico que caracteriza el recuerdo de unos años pasados dorados y lejanos, pero que por un tiempo se hacen presentes y cercanos.

La Navidad trae consigo esos sentimientos contrapuestos propios de la inocencia. Nos recuerda que hay en nosotros algo que se nos escapa que resiste los embistes del tiempo.Quizás nuestro major valor no reside en lo que calificamos como seguridades de la vida mundana sinó en aquel ser incierto e inseguro que se niega a definirse y a clasificarse, a diluirse en el anonimato y el colectivismo de un sistema que se dice democrático y garante de la libertad individual.

Debemos plantearnos qué Navidad queremos la que nos imponen la publicidad y los medios o la nuestra la de cada uno, única e irrepetible, grandiosa porqué nos recuerda aquello que fuimos y a la vez nos remite a lo que somos y queremos ser. El espiritu de estas fiestas nos habla de una serie de virtudes y características humanas esenciales, nos debe ajudar a aflorar esas capacidades extraordinarias que parecen olvidadas y que incluso parece como si nos fueran desconocidas. Porqué en la sencillez y en la desnudez del que sabe que lo tiene todo pero que en el fondo nada de lo que tiene vale sinó sabe valorar y entender quien es, y como todo lo que le rodea por pequeño que es constituye un milagro para su insignificate existencia enmedio de la inmensidad del universo.

Os invito a que disfrutéis de cada instante de vuestra vida porqué cada momento que se puede vivir es una bendición. Y sobre todo que nadie os prive de vivir vuestra propia Navidad, una Navidad especial porqué es única, no es imitada ni es la del amigo, ni la del vecino, cada uno debe vivirla des de su modo de entenderla muy personal y en libertad.

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