Intentar de estar serenos

 

 

Las buenas obras acumuladas  tales como la generosidad, son destruidas por un solo instante de ira.  No hay mal comparable al odio ni virtud similar a la paciencia, por lo tanto, cultiva activamente la paciencia por todos los medios, con celo y premura.La ira obstaculiza el desarrollo de una mente pura. No hay fuerza más destructora: un solo instante de ira puede destruir las acciones positivas y los méritos acumulados por la práctica de la generosidad. Al contrario, la paciencia es una virtud, una disciplina que se cultiva, la cual neutraliza e impide sucumbir a la ira. Reflexionando sobre sus ventajas nos motivaremos para cultivar la paciencia.

 Es difícil tener pensamientos positivos si estamos bajo el influjo de las emociones y nos confunden las circunstancias adversas. En estas condiciones los pensamientos negativos surgen por sí solos.

 Sobre todo nos irrita no ver satisfechos nuestros deseos. Pero el disgustarse no contribuye en nada a su realización, de modo que ni logramos lo que deseamos ni recuperamos la jovialidad. Si tenemos los medios para remediar nuestras penas, ¿por que entristecernos? Y si no, ¿por qué deprimirnos? Con ello sólo conseguimos aumentar la desdicha sin ningún beneficio.

 Nuestro enemigo no es el ser que tenemos delante, nuestro combate es contra la ira, que es nuestro peor enemigo. Esclavos de sus emociones negativas, algunos perjudican a los que les rodean y se destruyen a sí mismos.

 No es fácil ser paciente,  se requiere una considerable concentración. Pero todos los esfuerzos para contener la ira ante los insultos ajenos y meditar en la paciencia, darán frutos duraderos y sublimes.

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