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El libre albedrío

 

Estuvimos hablando de las misiones en nuestras vidas, y de ese tema surgen otras preguntas: ¿tenemos una misión única en la vida? ¿tenemos un destino? ¿y si lo tenemos, hay cosas relacionadas con ese destino que podamos cambiar? Son muchas las opiniones y los puntos de vistas. Algunas corrientes espirituales señalan que nacemos con un propósito macro y otros pequeños y a lo largo de la vida nos acercamos a cumplir los grandes propósitos (o nos alejamos), según las decisiones que vamos tomando y que nos ponen en un camino o en otro.

También he leído, y creo en eso, que algunas personas tienen un plan A y un plan B y que cumpliendo alguno de los dos planes aprenden lo que les toca en esta vida, reciben lo que les corresponde, sanan lo que había que sanar, o sea, podrían cumplir su misión con cierta flexibilidad en cuanto a las vías a tomar.
¿No conoces a alguien que considera que hiciera lo que hiciera iba a conocer a la persona que es su pareja, por ejemplo? Algunos dicen que algunas cosas que han vivido “ya estaban escritas”.

Tú decides
Esto no quiere decir que no tengamos que hacer planes y emprender las acciones que se necesiten para lograr algo, por quedarse en la idea de que “igual las cosas que van a pasar pasarán”. NO, si no sales de tu zona de comodidad puede que no logres un sueño o un propósito importante en tu vida; si no decides y si no pides ayuda es posible que no superes temores, orgullo etc. que puedan alejarte de tus objetivos.

Mientras más estamos conectados con nuestro yo más auténtico, con lo que queremos realmente de corazón, más claridad tenemos en cuanto a lo que vinimos a hacer, entonces una parte de nuestra conciencia DECIDE alcanzar eso y como dicen: “El universo conspira para que lo logremos.” Se ponen en movimiento fuerzas que mueven las piezas y aparecen las “coincidencias” y se van dando muchas cosas, debido a que decidimos, (empezamos por decidir si es posible o no). Si decidimos y si pedimos – aunque una parte de nosotros no esté muy consciente de esa petición- nos abrimos a recibir lo que está allí en el universo para nosotros. “Pide y se te dará”.

Dicen que ni los ángeles intervienen si el hombre no los llama y les abre las puertas, ya que el hombre tiene libre albedrío, o sea, poder de elección, y esa elección es respetada por Dios, el universo, la vida.

Tú eliges pensamientos y emociones y con eso vas creando tu realidad. Tus decisiones te llevan hacia un camino u otro y esas decisiones son respetadas por el universo, o sea, solamente tú puedes cambiarlas y cambiar sus efectos.

Hay otra máxima que reza que siempre que el alumno llama acude el maestro, lo que sería una variación de “cuando el alumno está preparado aparece el maestro”. Entonces, pide ayuda celestial y ponte en acción… usa tu libre albedrío.

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