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Dar y recibir (Maytte)

Dar es un acto sublime de generosidad y hacerlo con equilibrio y desinterés es lo más aproximado a la realización y la felicidad”

Dar es un acto sublime de generosidad.

Desde muy pequeños, nuestros padres nos han enseñado a compartir, ya sea con nuestros hermanos, primos o amigos. Para unos es fácil dar, para otros no tanto y, peor aún, hay algunos a los que les cuesta mucho recibir. La clave en la vida es encontrar el equilibrio entre el dar y el recibir.

Alguna vez use la parábola del infierno, en donde se veían grandes comedores, llenos de personas desesperadas que se veían hambrientas y delgadas, a pesar de que había abundante comida. Los comensales tenían atadas a sus brazos largas cucharas que impedían que el alimento llegara a sus bocas. Luego, en el cielo existía la misma situación, pero allí todos se mostraban relajados y bien alimentados, con la diferencia de que en el lugar se alimentaban los unos a los otros. Este es un ejemplo gráfico del dar y recibir, en donde cada uno se preocupa por el otro y recibe, a su vez, el mismo trato. A esta dinámica se le llama reciprocidad, que es una forma de construir puentes entre mundos aislados, ya que sin éstos estaríamos condenados a vivir en absoluta soledad.

Todos conocemos a esa persona que nos agobia con su deseo de ayudarnos permanentemente, dándonos regalos o consejos que no le hemos solicitado y que, además, no queremos, lo que refleja que, tal vez, sus ofrecimientos provienen más de su necesidad, que de la nuestra.

También conocemos, al menos, un par de casos de aquellas personas que nunca dejan de pedir y que convierten tal acción casi en una profesión, pues todo lo que hagamos por ellas nunca es suficiente. No falta el “amarrete”, el que nunca da y, si lo hace, es con la mano cerrada, como si le doliera hacerlo, y, por último, está al que le cuesta mucho recibir, y que a cualquier acto de solidaridad o de aprecio a su favor, siempre responderá, gracias, pero yo puedo solo, y esto puede ser por falso orgullo, vergüenza, o miedo a parecer débil.

Dar es un acto sublime de generosidad y hacerlo con equilibrio y desinterés es lo más aproximado a la realización y la felicidad.

Claves para lograr el equilibrio

Tener en cuenta la necesidad del otro. Debemos reaprender cómo, cuándo, qué y hasta dónde dar, pues usualmente tendemos a dar lo que nosotros quisiéramos recibir en vez de dar lo que la otra persona en verdad necesita.

Aceptar. Recibir forma parte importante de la dinámica de compartir. Si recibimos de una forma fría, seguramente que vamos a herir al otro, y aun si es un ofrecimiento impertinente, debemos ser amables en el rechazo, expresando gratitud genuina y explicando claramente por qué lo rechazamos.

Buscar el equlibrio. Cuando logramos el equilibrio ente el dar y el recibir tenemos una sensación interior de felicidad y paz, lo que alimenta la generosidad, la empatía, la compasión y la humildad, y hace de este mundo un lugar mejor para todos, aprendiendo a amar a los demás, a nosotros mismos y a la vida misma.

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