¿De quién es el problema? (Maytte)

“Podemos experimentar una verdadera liberación a partir del momento en que decidimos atender sólo aquellas situaciones y procesos que nos afectan directamente a nosotros”

Cierra los ojos y sólo por un par de minutos presta atención a los pensamientos

La mayoría de nosotros estamos cargados de ideas y pensamientos negativos que nos llenan de angustia, ansiedad y preocupación. Si nos atreviéramos a realizar una especie de revisión y de inventario mental, seguramente descubriríamos que, en su mayoría, éstos están asociados a personas o situaciones que no nos atañen a nosotros realmente.

Casi todos tenemos la tendencia a tratar de inmiscuirnos en los asuntos ajenos. Conversamos con nuestra pareja, amigos y hasta vecinos y compañeros de trabajo sobre los demás, acerca de las decisiones que toman, del estilo de vida que llevan o deberían llevar, de los problemas que tienen y cuáles serian sus posibles soluciones, sin darnos cuenta de que, al hacerlo, nos creamos una dosis de tensión y malestar emocional sin ninguna necesidad, al tratar de ocuparnos de resolver, manejar o supervisar las situaciones que están fuera de nuestro control y que, definitivamente, son asunto de los demás.

Haz un ejercicio sencillo: Cierra los ojos y sólo por un par de minutos presta atención a los pensamientos y a las ideas que ocupan tu mente. Es posible que gran parte de esa actividad esté ligada a eventos que no te conciernen o que no puedes controlar en este momento.

Podemos experimentar una verdadera liberación a partir del momento en que decidimos atender sólo aquellas situaciones y procesos que nos afectan directamente a nosotros, pues no tenemos ningún derecho de juzgar el comportamiento, las decisiones o las actitudes de los demás.

Podríamos involucrarnos en la situación de otra persona cuando estemos implicados o porque nos afecte directamente a nosotros o cuando pudiéramos hacer algo concreto y positivo para ayudarle en su solución.

Cómo manejar las preocupaciones

Cuando están en nuestras manos. Necesitamos renovar nuestra actitud, fortalecer la confianza en nosotros y en la vida, ganar motivación y tener la disposición de buscar y usar las herramientas que nos permitan darles solución, para no cargar más con ellas.

Cuando no podemos solucionarlas. Debemos ser capaces de aceptar las que no podemos cambiar en el momento, para que no sigan afectándonos, con el compromiso de prepararnos para ocuparnos de darles solución, en el momento en que corresponda.

Cuando no son nuestras. Recordar que son otras personas las que deben asumir la responsabilidad de solucionarlas y que nosotros no podemos cargar con ellas. Aprender a soltar recordándonos que no son asunto nuestro.

Es importante poner fin a las preocupaciones para que podamos recuperar nuestra armonía interior.

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