• Lo + Más Visto

  • Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

    Únete a otros 4.475 seguidores

  • Archivos

¡Jesús esta vivo!

“NO PUEDO CANTAR NI QUIERO A ESE JESÚS DEL MADERO, SINO AL QUE ANDUVO EN EL MAR…”

Como bien canta Joan Manuel Serrat ese poema de Antonio Machado… me niego a recordar a Jesús en el madero, en la agonía de la cruz. Prefiero pensar en él como el maestro de maestros, vivo, magnánimo, potente, elevándose y convirtiendo su cuerpo en luz; convirtiéndose en más que luz del amor divino.

Tradicionalmente, la Semana Santa se ha enfocado en la crucifixión y la manera como Jesús de Nazareth vivió sus últimos momentos en esta tierra con un cuerpo físico. ¿Para qué fijar la mente en el melodrama de un rostro ensangrentado? Supongo que recordarlo así sirvió a la Iglesia Católica por siglos para sensibilizar a la gente.

Supongo también que esa crucifixión le sirvió a Jesús para dejar un mensaje contundente en la humanidad, fue algo tan cruel e indigno que haría que él fuera recordado y venerado por más de dos mil años (y sin la ayuda de los medios masivos de comunicación, ni videos, ni mensajes de textos, ni internet).

¿Por qué no recordarlo sonriente? Todo lo que hizo, todas sus enseñanzas, todos sus milagros fueron mucho mayores que la crucifixión.

Pensemos en Jesús como una fuerza viva que nos acompaña y eleva. Pensemos en sus enseñanzas: Ama al prójimo como a ti mismo (o sea ámate, cuídate, respétate) y no le hagas a los otros lo que no te gustaría que te hicieran a ti.

Como un grano de mostaza
Según dicen que dijo Jesús, lo que necesitamos de fe y confianza es apenas un pequeño grano de mostaza. ¿Cómo está nuestra fe en que Dios es el Ser Supremo, creador del universo, la suma de todas las inteligencias y potencias, el amor puro? ¿Qué tanta confianza tenemos en que Jesús sigue estando allí? ¿Qué podemos hacer para aumentar nuestra fe en Dios, nuestra confianza en nosotros como hijos de Dios, la confianza en que el bien prevalecerá y que sí estamos evolucionando hacia mayores niveles de armonía?

Como hijos de Dios que somos, co-creamos nuestra realidad con nuestros pensamientos y emociones. Vamos a centrarnos en lo positivo. Quitemos la mente del melodrama, de la culpa, también de la desidia y la flojera que nos impiden mejorar, o del orgullo. Quitemos la mente de películas, profecías, escritos, emails, que buscan sembrar miedo. Aumentemos el amor.

“Cuando dos o más estén unidos en mi nombre, yo estaré allí”… Vamos a unirnos para orar, para elevar una oración, pero no a ese Jesús en la cruz, sino al que camina por las aguas, al que nos lanza rayos de vida desde su corazón. Pidámosle que aumente nuestra fe y que lo tengamos presente en nuestro día a día.

Anuncios