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Domingos con Maytte (La esencia es la misma)

Es sorprendente la afinidad que podemos tener
Somos personas únicas, nacidas en espacios familiares distintos y educados de manera diferente. Pero más allá de todas
hechos de la misma esencia divina, habitando un mismo planeta y buscando experimentar paz, amor
reconocimiento, seguridad, bienestar y la satisfacción de nuestras necesidades, en armonía con el universo.

Es sorprendente la afinidad que podemos tener con personas que a primera vista lucen totalmente diferentes a nosotros.

Mientras más énfasis hacemos en resaltar las diferencias que tenemos con otras personas, más solos nos quedamos. ¡Vamos!, deja de fijarte en las diferencias que tienes con tu pareja, con tus vecinos, con tus familiares, con tus compañeros de trabajo o estudio y comienza un proceso de conciliación a través de la búsqueda de tus semejanzas con los demás, para convertirte en una persona más tolerante y comprensiva. Aceptar a las personas como son nos permitirá sentirnos más a gusto con ellas y con nosotros mismos.

Cuando alguien nos reconoce desde el corazón nos sentimos queridos, apreciados y motivados a continuar haciendo nuestro mejor esfuerzo. Fija tu atención en todo lo bueno y lo positivo que también hacen los demás.

Muchas de las personas que llegan a nuestra vida vienen para enseñarnos o para recordarnos lo que hemos olvidado, pero también pueden venir para que nosotros compartamos algo con ellas. Esa persona que tanto nos afecta con su comportamiento y actitud, puede ser el maestro perfecto que necesitábamos para practicar el conocimiento que tenemos, o para reflejarnos lo que escondemos y que sigue pendiente por afrontar y resolver. Cuando estamos atentos a reconocer las reacciones que tenemos, podemos conocer cuáles son nuestros verdaderos pensamientos y sentimientos.
Vale la pena que insistamos un poco en buscar y resaltar las semejanzas que podemos tener con aquellas personas que en principio nos parecen muy diferentes. Dejemos de criticar y juzgar a las personas, y decidamos encontrar el punto de semejanza o afinidad para sintonizarnos con su esencia. Cuando somos capaces de hacerlo, nuestra familia crece y ese sentimiento acorta la distancia que nos mantenía separados. No podemos cambiar a otros, sólo podemos motivarlos con nuestro ejemplo para que se transformen a sí mismos. Decidamos aceptarlos como son.

“Vale la pena insistir en buscar y resaltar las semejanzas que podemos tener con aquellas personas que, en principio, nos parecen muy diferentes. Dejemos de criticar y de juzgar a los demás”

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Una respuesta

  1. Buenos Concejos… Copilando para el libro

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