Celebrar la libertad?

Hace 200 años, Venezuela dio un primer paso hacia la independencia y la libertad. La intención era liberarnos de todas las ataduras y yugos. Aún hoy, continuamos sin vivir realmente libres.

La libertad comienza por mí, por ser libre de mis juicios y críticas. Somos nuestros más enconados críticos. Ser libre de la culpa que me mantiene atada a falsos salvadores y mesías. Libre de la inactividad, la negligencia y la indiferencia que me impiden realizar las acciones suficientes para obtener un resultado diferente, más acorde con mi presente soñado. Ser libre de la mediocridad y el conformismo que me aletarga y me impide alcanzar la mayor expresión de mi misma que puedo ser. Libre del temor y la duda que me desconectan de la tierra y me sumergen en el sueño de la separación, alejándoe de la verdad de la Unidad.

Esta ausencia de libertad individual, se refleja en la falta de libertad colectiva. Pues la libertad comienza por la consciencia despierta, el respeto por mí y por los otros. Comunicar, actuar y expresar la verdad de cada uno, con la tolerancia para escuchar la verdad del otro, sin apegos, sin culpas, sin juicio, sin violencia.

Mi verdad es tan valiosa como la tuya, ambas merecen ser escuchadas y respetadas. Tenemos más cosas en común que diferentes. Encontremos esas coincidencias y enfoquemos nuestra atención en ellas. No con ánimo de castigar, vengar o tomar ventaja. Sí con amor, con fe y con paz interna que luego reflejas afuera. Con la motivación y creatividad suficientes para Ser y hacer cada uno su parte sin esperar que alguien se lo indique. Todos somos poderosos, somos UNO. El trabajo es individual y es en equipo. En la medida en que cada uno realiza la acción en pos de su libertad, claridad y expresión personal, sin olvidar al que está a su lado, por el contrario, prestando el apoyo que requiera cuando lo solicite, nos aseguramos de subir todos.

Mientras hundo al otro para aparecer sólo yo, nos hundimos ambos. Un País no se construye con violencia verbal, ni armas, ni trampas, ni revanchas, ni venganzas, tampoco con retaliaciones ni con condiciones, de eso ya debíamos ser libres. De eso nos independizamos. Un País, de acuerdo a mi opinión, se construye con trabajo suficiente para todos, con respeto, con tolerancia, con seguridad personal y global, con educación de primera que enseñe a pensar y decidir con discernimiento, con consciencia despierta, con cuidado y atención por los niños y ancianos en especial. Sistemas de salud óptimos para todos. Con igualdad real en cada área. Con libertad de escoger, opinar, decidir, corregir, con respeto, con amor, con paz y con fé y voluntad de dar siempre lo mejor de cada uno.

Ahora me pregunto y te pregunto: Somos realmente libres?

Si es afirmativa la repuesta, chévere, continúa como hasta ahora y no ha pasado nada. Si la respuesta es no, entonces comienza HOY la acción que te permita obtener un resultado diferente. Para responderte si la LIBERTAD E INDEPENDENCIA, ES MOMENTO PARA CELEBRARLAS?

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