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Suavízate la vida (Maytte)

“Cuando dejamos de buscar culpables de todo lo negativo que nos pasa, asumimos la responsabilidad parcial de lo sucedido y tomamos el control de nuestra vida”

Es sorprendente la capacidad que tenemos los seres humanos de pasar de una preocupación a otra, sin darnos cuenta de que somos nosotros mismos quienes las creamos, perdiéndonos la posibilidad de disfrutar y extender nuestros

momentos de felicidad.

Es como si muchos de nosotros tuviésemos una especie de saboteador personal incorporado que se encarga de amargarnos el momento, de sumergirnos en la tristeza o en la culpa, de encender nuestros temores al llevarnos a imaginar lo peor que puede pasarnos, que puede hacernos sentir abrumados con los asuntos pendientes, mostrarnos nuestras inseguridades, recordarnos los problemas que tuvimos, por supuesto, obviando el hecho de que pudimos

enfrentarlos y resolverlos& todo esto con la intención de proteger una parte de nosotros y de evitar que asumamos el riesgo de cambiar o de experimentar sensaciones y vivencias nuevas que pudieran poner en peligro nuestra

personalidad.

Pero lo cierto es que cuando dejamos de buscar culpables de todo lo negativo que nos pasa, asumimos la responsabilidad parcial de lo sucedido y tomamos el control de nuestra vida, entendiendo que somos nosotros mismos los que generamos las situaciones que vivimos. Estamos listos para romper el ciclo en el que nos hemos sentido atrapados, superar dichas situaciones y construir la vida que deseamos.

Deberíamos realizar un inventario emocional al final de cada día con la intención de identificar las emociones que nos atraparon o que nos hicieron reaccionar de la peor manera y las situaciones o las personas que las activaron en nosotros. Sólo así podremos cambiarlas, recordando que no es lo que sucede afuera lo que realmente nos afecta, sino la forma en la que interpretamos cada hecho.

A veces somos tan frágiles y tan susceptibles de pasar de un estado emocional a otro, que deberíamos fortalecernos emocionalmente, trabajando en nuestra autonomía, para abrir y cerrar las puertas de nuestro espacio interior a voluntad, de manera que permitamos que sólo lo que pueda enriquecernos como seres humanos entre y ocupe un lugar dentro de nosotros, y que todo lo que pueda afectarnos negativamente, se quede afuera.

Claves para recuperar el balance

Cambia los pensamientos negativos. En lugar de fijar tu atención en las ideas pesimistas que llegan a tu mente, distrae tus pensamientos y resalta lo positivo que también te sucede.

Evalúa tus prioridades. Quítale importancia a los asuntos que en realidad no la tienen. Haz una lista con todos tus asuntos pendientes y comienza a resolverlos.

Resiste tus reacciones. A través de tus creencias, y actitudes te conviertes en la causa de tus situaciones. Evita dejarte llevar por las emociones negativas y aprende a responder y actuar con responsabilidad.

Es sorprendente la capacidad que tenemos los seres humanos de pasar de una preocupación a otra, sin darnos cuenta de que somos nosotros mismos quienes las creamos, perdiéndonos la posibilidad de disfrutar y extender nuestros momentos de felicidad.

Es como si muchos de nosotros tuviésemos una especie de saboteador personal incorporado que se encarga de amargarnos el momento, de sumergirnos en la tristeza o en la culpa, de encender nuestros temores al llevarnos a imaginar lo peor que puede pasarnos, que puede hacernos sentir abrumados con los asuntos pendientes, mostrarnos nuestras inseguridades, recordarnos los problemas que tuvimos, por supuesto, obviando el hecho de que pudimos enfrentarlos y resolverlos& todo esto con la intención de proteger una parte de nosotros y de evitar que asumamos el riesgo de cambiar o de experimentar sensaciones y vivencias nuevas que pudieran poner en peligro nuestra personalidad.

Pero lo cierto es que cuando dejamos de buscar culpables de todo lo negativo que nos pasa, asumimos la responsabilidad parcial de lo sucedido y tomamos el control de nuestra vida, entendiendo que somos nosotros mismos los que generamos las situaciones que vivimos. Estamos listos para romper el ciclo en el que nos hemos sentido atrapados, superar dichas situaciones y construir la vida que deseamos.

Deberíamos realizar un inventario emocional al final de cada día con la intención de identificar las emociones que nos atraparon o que nos hicieron reaccionar de la peor manera y las situaciones o las personas que las activaron en nosotros. Sólo así podremos cambiarlas, recordando que no es lo que sucede afuera lo que realmente nos afecta, sino la forma en la que interpretamos cada hecho.

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