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Todos somos uno…

Muchas corrientes espirituales y religiones lo han dicho: todos somos uno. “Todos somos hijos de Dios”.

La palabra “religión” (del latín religare) significa ‘volver a ligar’. Esto nos lleva a pensar que se ha hecho necesario algo para unir de nuevo lo que está separado. Unir la conciencia del hombre a su creador, a la fuente de vida más pura. Unir a los hombres, para que se amen los unos a los otros.

En Oriente, muchas corrientes buscan lo que llaman el Samadhi: estado de gracia de UNIÓN con el TODO.

El estado de iluminación tan buscado por muchos podría entenderse como el FUNDIRSE CON LA LUZ DIVINA, alcanzar la plenitud de la conciencia superior, integrándose con ella, con su inteligencia, amor, dicha, fuerza.

En mayor o menor grado hemos entendido que es necesario buscar la UNIÓN. Esta unión es en todos los planos.

No es sólo unirse, sino tomar conciencia de que ya estamos unidos.

Todos formamos parte del mundo
Aunque no lo recordemos, todos formamos parte del todo.

Somos parte de la humanidad -cada quien con diferencias y una identidad y cultura particular- pero todos compartiendo lo que nos define como ser humano.
Creo que hemos recibido el regalo de la tecnología (internet, celulares, etc.) para que podamos concebir lo que han dicho por siglo los maestros espirituales: todo el planeta está interconectado. Así como hay las conexiones casi invisibles para la comunicación por internet en todo el globo, tenemos conexión con el resto de la gente (también hay conexión con nuestra conciencia superior, y hay que revivirla) y con la Tierra.

Desde hace un tiempo, se ha venido hablando y haciendo campaña en pro de una conciencia de ciudadanía mundial, o global. Como ciudadanos del mundo, las fronteras geográficas se dejan a un lado y nos sensibilizamos y nos interesamos por lo que le pase a otro ser humano aunque esté físicamente lejos.

Como ciudadanos globales, sabemos que lo que haga un país a su clima nos afecta a todos, sabemos que si en un país no hay democracia, toda la humanidad es menos democrática.

Si tomamos conciencia de que todos somos parte de la misma humanidad, entendemos que nuestras acciones repercuten en el resto. Tomamos conciencia de que SÍ PODEMOS INFLUIR POSITIVAMENTE.

Todo lo que tú haces por el ambiente impacta, tarde o temprano, al resto del planeta. Cada acción cuenta en el todo, por pequeña que parezca.
Somos una pequeña pieza de un rompecabezas y como tal somos necesarios.

Una de las herramientas que tenemos para influir positivamente es la información. Tú puedes influir informándote, informando, participando, dando tu opinión, generando reflexión, aportando ideas… ¡y llevándolas a la práctica claro!

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