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Por haber perdido tiempo en la vida…

Por haber perdido tiempo en la vida

El tiempo que permanecemos en el cuerpo físico es una preciosa oportunidad de crecer, aprender y ser feliz. No siempre valoramos la vida, aprovechando adecuadamente las oportunidades que nos son ofrecidas. A veces, cedemos a las invitaciones que nos apartan de caminos, que más tarde, extrañamos y nos hubiera gustado recorrerlos. Deseos inadecuados, antiguos vicios, amistades inconsecuentes, entre otros factores, nos apartan del futuro que deseamos. Llega un momento que, presagiando el pasado, nos arrepentimos y nos culpamos por los desvíos. Pero, nunca es tarde para recomenzar y no existe nada que no pueda ser recuperado o que esté irremediablemente perdido. El momento es siempre un nuevo tiempo, pues la Vida nos homenajea con ciclos de renovación. Otórguese otras oportunidades y cuantas más sean necesarias. Haga un nuevo programa de recomienzo, de esta vez con la ayuda de alguien, para que no haya nuevas caídas, pero si ocurriesen, inicie de nuevo la jornada. No hay edad para que se vea un nuevo tiempo, o para vivir una nueva vida. No se arrepienta más por el tiempo perdido ni se culpe por ello.

Aproveche el arrepentimiento que surja y tómelo como marco para el recomienzo. Líbrese de la culpa, salga de la inercia y continúe en la búsqueda de su felicidad.

Por haberse omitido

Puede suceder que, en algún momento de su vida, haya sido obligado a tomar alguna decisión y, por recelo de errar o de comprometerse, no lo hizo. Es posible también que, a lo largo de su vida, vio el tiempo pasar y, sólo más tarde, se dio cuenta que dejó de hacer muchas cosas importantes, por varios motivos, pero principalmente por su acomodación. Dejó de hacer algunas elecciones y se permitió perder el tren de la historia.

Tal vez su ambición y sus fantasías en cuanto al propio futuro hayan sido mayores que sus posibilidades reales de concretización. Cualquiera que sea el motivo, recuerde que el futuro puede ser diferente del presente y que puede modificar ambos. Comience a redimensionar su vida de tal forma que algunas elecciones no hechas puedan tener sus procesos reiniciados y las posibilidades de realización de sus objetivos retomadas. Su felicidad se realiza como un proceso que puede iniciarse en cualquier momento. Nunca es tarde para adquirir lo que es posible realizarse.

La felicidad pasa por el arrepentimiento por no haberse hecho lo que se debía, pero también por la conciencia de que se puede recomenzar en cualquier época y en cualquier edad.

Por haber perdido tiempo en la vida

El tiempo que permanecemos en el cuerpo físico es una preciosa oportunidad de crecer, aprender y ser feliz. No siempre valoramos la vida, aprovechando adecuadamente las oportunidades que nos son ofrecidas. A veces, cedemos a las invitaciones que nos apartan de caminos, que más tarde, extrañamos y nos hubiera gustado recorrerlos. Deseos inadecuados, antiguos vicios, amistades inconsecuentes, entre otros factores, nos apartan del futuro que deseamos. Llega un momento que, presagiando el pasado, nos arrepentimos y nos culpamos por los desvíos. Pero, nunca es tarde para recomenzar y no existe nada que no pueda ser recuperado o que esté irremediablemente perdido. El momento es siempre un nuevo tiempo, pues la Vida nos homenajea con ciclos de renovación. Otórguese otras oportunidades y cuantas más sean necesarias. Haga un nuevo programa de recomienzo, de esta vez con la ayuda de alguien, para que no haya nuevas caídas, pero si ocurriesen, inicie de nuevo la jornada. No hay edad para que se vea un nuevo tiempo, o para vivir una nueva vida. No se arrepienta más por el tiempo perdido ni se culpe por ello.

Aproveche el arrepentimiento que surja y tómelo como marco para el recomienzo. Líbrese de la culpa, salga de la inercia y continúe en la búsqueda de su felicidad.

Por haberse omitido

Puede suceder que, en algún momento de su vida, haya sido obligado a tomar alguna decisión y, por recelo de errar o de comprometerse, no lo hizo. Es posible también que, a lo largo de su vida, vio el tiempo pasar y, sólo más tarde, se dio cuenta que dejó de hacer muchas cosas importantes, por varios motivos, pero principalmente por su acomodación. Dejó de hacer algunas elecciones y se permitió perder el tren de la historia.

Tal vez su ambición y sus fantasías en cuanto al propio futuro hayan sido mayores que sus posibilidades reales de concretización. Cualquiera que sea el motivo, recuerde que el futuro puede ser diferente del presente y que puede modificar ambos. Comience a redimensionar su vida de tal forma que algunas elecciones no hechas puedan tener sus procesos reiniciados y las posibilidades de realización de sus objetivos retomadas. Su felicidad se realiza como un proceso que puede iniciarse en cualquier momento. Nunca es tarde para adquirir lo que es posible realizarse.

La felicidad pasa por el arrepentimiento por no haberse hecho lo que se debía, pero también por la conciencia de que se puede recomenzar en cualquier época y en cualquier edad.

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