El fantasma del pasado (Dr. Cesar Landaeta)

En tiempos recientes, varios lectores me han escrito para consultarme sobre el problema que se les presenta cuando de pronto, en su vida actual, les aparece un personaje con quien una vez se relacionaron como pareja y que parecía haber quedado muy atrás en la historia.

Debido a la particularidad que tiene el cerebro humano de trabajar con imágenes fotográficas y conectarse con las emociones ligadas a ellas, estas personas pueden llegar a creer que el tiempo no ha transcurrido y que el “fantasma” que ahora sale de las sombras de la memoria, puede volver a ocupar el lugar que una vez perdió.

Lo más lamentable de esas situaciones, es que la confusión que genera el “resucitado” puede llegar a ser tan grande, que pone bajo cuestionamiento lo que uno ha logrado alcanzar desde la última vez que se encontró con él.

Una mujer que hoy vive bien, con una buena pareja y una familia estable, puede sentir que se le estremece el piso cuando se enfrenta con aquel individuo a quien amaba hace tiempo y que le hizo vivir instantes apasionados, pero que se alejó con otra, sin reparar en el dolor que dejaba tras de sí.

Igualmente, un hombre que ha superado etapas de sufrimiento a causa de la frialdad de una mujer que le abandonó sin miramiento alguno, puede poner en jaque su estabilidad sólo por recordar los momentos buenos o los mejores rasgos de la personalidad de una aparición personificada ahora en un “ángel caído del Cielo”.

La experiencia ha probado que, sólo en contados casos, ese tipo de encuentros produce algún monto de felicidad o una reparación de lo que se destruyó en su momento. La mayoría de las veces, la insatisfacción es muy grande.

Ciertamente, no es sensato arruinar un presente que se ha trabajado con ahínco y esperanzas, en aras de rescatar los restos de un naufragio antiguo, con el cual no hay garantía de un futuro mejor.

Si no hay nada que pueda peligrar hoy en día y si el “fantasma” ha cambiado hasta el punto de volverse una realidad, pase. Pero en caso contrario, los mitos deben seguir en la mitología.

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