La magia de conservar la calma (Maytte)

“Deja de pensar en lo que ocurrirá después. Estar atentos a lo que esperamos nos impide disfrutar de lo que tenemos en este momento y nos genera la ansiedad propia de la espera”

Es posible conservar la calma -aun en las situaciones más difíciles- sin necesidad de usar ningún agente externo y nocivo para nuestra salud ni tener que evadirnos de la realidad para vivir una fantasía. Y ello es posible cuando se asume la responsabilidad de afrontar y superar la dificultad de la mejor manera posible. Alterarnos hasta perder el control hará que nos convirtamos en la causa que agrave la situación a través de nuestros pensamientos, actitudes y elecciones.

Hay momentos en los que sentimos la urgencia de calmar nuestra ansiedad. Experimentamos el deseo secreto de liberarnos, aunque sólo sea por un instante, de la pesada carga de asuntos pendientes, temores, deudas e incertidumbre que amenaza nuestra vida diaria…

Cada día más, el estilo de vida acelerado y las situaciones cambiantes e inesperadas que enfrentamos hacen que experimentemos una tensión que fácilmente nos convierte en personas irritables, impacientes, temerosas y hasta depresivas. La tendencia es a ver y resaltar, a primera vista, todo lo negativo que pueda ocurrir en el momento y en el futuro, como si de esta manera pudiéramos anticiparnos y prevenirlo de alguna manera. Muchas veces terminamos experimentando, físicamente, molestias en el cuello, los hombros y la espalda, taquicardias o un dolor de cabeza persistente, que, en realidad, nos muestran el grado de estrés y de ansiedad que sentimos.

HERRAMIENTAS PARA CONSERVAR LA CALMA
Evita anticipar. Deja de pensar en lo que ocurrirá después… Estar atentos a lo que esperamos nos impide disfrutar de lo que tenemos en este momento y, además, nos genera la ansiedad de la espera. Vive en el aquí y ahora.

Aquieta tu mente. Deja pasar los pensamientos por tu mente sin prestarles atención, especialmente si son ideas negativas, de esas que se instalan y te afectan emocionalmente, no profundices en ellas. Recuerda que eres tú quien puede reprogramar la manera de pensar e imaginar las cosas. Procura hacerlo con tu voluntad y de forma positiva.

Haz una lista con tus temas pendientes. Escribe en un papel todo lo que te preocupa y te causa tensión, tal vez descubras que es menos de lo que imaginabas. Luego, asígnale un numero a cada uno en orden de prioridad, de esta manera sabrás por dónde comenzar a resolverlos. Además, esto te ayudará a liberar la tensión y a tener una mejor perspectiva de la situación que enfrentas.

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