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Vivir Mejor: Descansando la mente

Numerosas personas se quejan de estar abrumados por sus pensamientos, de no poder dejar de pensar en ningún momento. Incluso hay personas que se despiertan en la madrugada y se dan cuenta de que ya tenían un rato pensando. Es como tener un radio prendido todo el tiempo.

En un mundo en el que desde hace siglos se ha dado mayor valor al pensamiento racional, al cálculo mental, a las ideas, es decir, al hemisferio cerebral izquierdo; y hasta hace unos años se había dejado de lado la emoción y la intuición, es normal que se incentive a la gente a pensar todo el tiempo.
Además de los pensamientos propios, la mente del ser humano se encuentra bombardeada continuamente de ideas y pensamientos enviados a través de los medios de comunicación y de publicidad en todos los formatos.

Ese radio prendido es global las 24 horas del día.

Muchos de los pensamientos son como las cuñas publicitarias en medio de un programa que nos interesa: son muchas, pasan rápido, no le prestamos atención, pero van absorbiendo espacio y energía.

Muchos de esos pensamientos e ideas repetitivos son sobre lo que ya pasó, lo que debimos decir o hacer, lo que debió hacer el otro… repasamos las escenas una y otra vez. También se enfocan en lo que puede pasar, lo que vamos a hacer, lo que deberíamos hacer… Así vamos divagando entre el pasado y el futuro.

Una persona con la mente sobrecargada puede perder la capacidad de enfocarse, se distrae más fácilmente, se le olvidan las cosas, comete errores, tiene dificultad para establecer prioridades, reduce su creatividad.

El cansancio físico se une al agotamiento mental, por lo que las horas de sueño le resultan insuficientes para recuperarse. Más aún si se despierta pensando en la larga lista de cosas por hacer que le espera.

El exceso de pensamientos puede hacer que la persona se desconecte de sus emociones y de su cuerpo, pierda motivación y entusiasmo. Puede volverse una persona susceptible, ansiosa e irritable.

Claro está que la irritabilidad, desmotivación, trastornos del sueño, entre otros, pueden ser el resultado no sólo de un exceso de actividad mental rutinaria, sino de otras condiciones como la depresión y padecimientos físicos, los cuales deben ser atendidos por un especialista de la salud.

¿Cómo está su clima mental? ¿cuál es el tipo predominante de pensamientos? ¿de preocupación, de angustia, de rechazo, o de aceptación, imaginación productiva, creatividad? ¿Están más relacionados con el pasado, con el presente o con el futuro?

Contestarse esas preguntas puede hacerle ver el tipo de pensamientos y de allí decidir cambios. Es posible que se canse más si los pensamientos le causan estrés y emociones desfavorables.

Mente sana: cuerpo sano
Los beneficios de darle un descanso a la mente se verán en el estado emocional y físico de la persona, en su rendimiento laboral y sus relaciones interpersonales.
Lo que puede ayudar:
• Se podría empezar por cambiar los tipos de pensamiento y distracciones.

• Si lleva una agenda, dejará en sus hojas varias cosas, en lugar de estar recordándose a usted mismo que las tiene pendiente, y hará espacio en su cabeza para el descanso.

• También es muy beneficio buscar un momento en el día para bajar el ritmo de los pensamientos, para disfrutar de una lectura que aunque sea motivadora y estimulante, no produzca angustia ni miedo.

• Disfrutar de un paseo, de un atardecer, siempre ayuda. Si no puede salir de la oficina a esa hora, considere la posibilidad de pararse frente a una ventana por cinco minutos para recibir una luz diferente, con los ojos cerrados; tome unas tres respiraciones profundas y conscientes.

• Regálese un masaje. Aprenda a darse automasajes.

• Escuche una música relajante.

• Haga ejercicios de respiración y relajación. Practique una meditación.

• Se recomienda no quedarse dormido con el televisor encendido; aunque usted esté dormido, su mente sigue escuchando, captando y grabando todo, y si deja el televisor en un canal de noticias, los acontecimientos negativos que reseñen le entrarán con más facilidad al subconsciente.

• Consulte con su médico sobre las vitaminas y medicinas para oxigenar el cerebro.

Deténgase un momento mientras lee esto y ponga atención al cuerpo: cómo está respirando, cómo está sentado, dónde tiene alguna tensión física. Sienta el cuerpo, perciba lo que está pasando a su alrededor. Expanda su alerta un poco más allá de la oficina o habitación donde se encuentre. Vuelva la atención a usted, respire.

Durante esos pequeños momentos en que está sintiendo el cuerpo, está reduciendo la cantidad de pensamientos. Busque momentos de descanso mental. Al descansar y ayudarse físicamente podrá tener más energía para controlar su mente, no ser esclavo de ella.

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