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La espiritualidad y los niños (Teresa León)

Los niños son muy perceptivos, captan mucho más de lo que imaginamos. Captan nuestro estado de ánimo y nuestras preocupaciones. Además, pueden estar expuestos a la gran cantidad de noticias que los padres escuchan a diario.

Es muy probable que capten de las personas que los rodeen su sensación de estar indefensos y expuestos a la inseguridad de la ciudad. También, normalmente, son sensibles y sienten las energías y vibraciones de los lugares, sin son armoniosas o no. Todo esto puede hacer que se sientan inseguros.
Claro está, hay que tomar medidas de seguridad en todas las ciudades y hay que enseñárselas a los niños. Al mismo tiempo, podemos aprovechar un inmenso recurso que está muy cercano a los niños: la espiritualidad.

La palabra “espiritualidad” abarca muchas cosas y conceptos. Cada quién tiene su propia idea de lo que es. Pero en general, incluye el creer en una fuerza superior, en Dios, en la importancia de principios universales como el amor, la gratitud, etc.

Son muchos los que viven su espiritualidad en el contacto con la naturaleza, y eso a los niños les encanta. Abrazar un árbol, acostarse en la grama a ver las nubes… esto puede ayudar a los niños a recargarse de una sensación de que hay un orden en el universo, una fuerza superior que mueve el sol, el viento, las nubes. También ayuda enseñarlos que son parte de la naturaleza, y que tienen en su interior inteligencia, amor y fuerza.

Cuando los padres creen en algo superior, es más fácil que los niños también crean. Cuando se les permiten a los niños creer en un ser superior, en un Dios bueno que le envía ángeles, por ejemplo, se les aumenta su sensación de estar protegidos y acompañados.

Las oraciones, los cuentos con mensajes espirituales, las canciones, etc. también son herramientas. Las relajaciones y visualizaciones para los niños también son excelentes.

La imaginación es uno de los principales recursos de los niños. Cuando un niño tiene miedo en la noche, o en cualquier momento, puede imaginar que está dentro del corazón de Jesús, o que un ángel lo rodea, o que la Virgen María lo arropa con su manto…

En Programación Neurolingüística hay una técnica que se llama el Círculo de la Excelencia. Consiste en crear una esfera y cargarla con experiencias positivas para usarla luego como recurso para afrontar alguna situación. Para los niños es divertido hacerlo porque lo toman como un juego y a la vez pueden sentir cuando su esfera ya se ha cargado de lo que ellos quieren, como por ejemplo, de una sensación de estar en un escudo protector.

Les propongo esta variante del ejercicio para usted mismos o para que lo hagan con sus hijos:
Escudo protector
Imagina frente a ti una esfera tan grande que quepas en ella.

Recuerda y revive una situación en la que sentiste mucha confianza, te sentías totalmente protegido y resguardado. Oye lo que oías en ese momento, observa lo que observabas, siente lo que sentías, fíjate si hay algún color, o ponle el color que tú quieras.

Ahora entra en esa esfera que tienes frente a ti y sigue reviviendo esa experiencia de estar muy, muy protegido. Siente cómo toda esa esfera que te rodea se convierte en una esfera de protección cargada con eso que estás sintiendo. Tómate tu tiempo, siente.

Sal de la esfera, piensa en otra cosa por unos segundos.

Ahora vuelve a entrar en la esfera y verifica que sientes de nuevo lo que acababas de sentir en ella.

Ya la creaste, y la puedes usar atrayéndola al momento y lugar que la quieras usar. Mientras más la uses y la cargues con experiencias positivas del mismo tipo, en este caso de pensamientos y sensaciones de estar protegido, más fuerte la sentirás.

Como se lee en el libro de El Principito: “lo esencial es invisible a los ojos”… pero está allí.

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