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Una calle de doble vía (Maytte)

Esta semana quiero compartir con ustedes la siguiente historia…

“El sultán soñó que había perdido todos sus dientes. Apenas despertó, mandó a llamar a uno de sus sabios para que le interpretara el sueño.

‘¡Qué desgracia, mi señor! -exclamó el sabio. Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra majestad’.

‘¡Qué insolencia! -gritó el sultán enfurecido. ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? Fuera de aquí’.

Llamó inmediatamente a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.

Más tarde, ordenó que le trajesen a otro sabio y le contó lo que había soñado.

Éste, después de escuchar al sultán con atención, le dijo: ‘Su majestad, gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes’.

Se iluminó el semblante del sultán con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro.

Cuando éste salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado: ‘¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que la del primer sabio. No entiendo por qué al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro’.

‘Recuerda bien, amigo mío, respondió el segundo sabio, todo depende de la forma en el decir… Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse'”.

La comunicación es una calle de doble vía. Es más sabio, muchas veces, escuchar con atención a los demás que hablar. Es importante que aprendamos a escucharnos mientras hablamos, para estar seguros de que nuestras palabras expresan realmente nuestras ideas u opiniones.

A veces nos puede resultar muy difícil reconocer que hemos cometido un error, sobre todo si el comentario o el juicio que hemos hecho no sólo estaba equivocado, sino que, además, con él herimos a la otra persona, causando una pelea o una separación.

En lugar de reconocerlo, la mayoría de las veces pensamos que si lo ignoramos y dejamos pasar el tiempo, se olvidará. Pero lo cierto es que, al actuar de esta manera, sólo lograremos agravar el problema y profundizar las heridas emocionales y las diferencias que, con el tiempo, nos distanciarán al hacer dejar crecer en nosotros algunos sentimientos negativos. Vale la pena aprender a expresarnos de una mejor manera. Que la intención que nos mueva a hacerlo sea acortar las distancias que nos separan, solucionar los desacuerdos que tenemos, conocernos más o compartir con otros nuestra experiencia, comunicarles nuestro sentimientos, apoyo y reconocimiento…

La comunicación es un arte que podemos aprender, desarrollar y perfeccionar para mejorar nuestras relaciones con los demás. Sólo si somos capaces de expresar lo que pensamos y sentimos, sin vulnerar el espacio personal de los otros, lograremos conocernos y disfrutar de una relación de intercambio e intimidad.

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