Las Joyas de la Corona: Las primeras joyas

Primera joya.Interésese sinceramente por los demás. Se pueden ganar más amigos en un par de semanas si se interesa uno en los demás, que los que se ganarían en dos años si se hace que los demás se interesen por uno. El individuo que no se interesa por sus semejantes es quien tiene las mayores dificultades en alcanzar los objetivos de su vida. De esos individuos surgen la mayor cantidad de los fracasos humanos. Durante años me he preocupado por conocer los cumpleaños de mis amigos. El interés genuino por tus semejantes, debe ser sincero. Una llamada y un saludo a viejas amistades, una postal por cualquier motivo, hablar bien de un amigo, un conocido o alguien que sea digno de mencionar positivamente en presencia de otros, te ganarán el respeto y admiración de tus semejantes, ello te abrira puertas. El cumplir con esta primera JOYA de la sabiduría, te atraerá más suerte que ganarte la lotería.

Segunda joya.Sonría. Las acciones dicen más que las palabras, y una sonrisa expresa: “Me gusta usted. Me causa felicidad. Me alegro tanto de verlo”. Hablo de una verdadera sonrisa, que alegre el corazón, que venga de adentro, que valga buen precio en el mercado. Tiene usted que disfrutar cuando se encuentra con la gente, si espera que los demás lo pasen bien cuando se encuentran con usted.

Si está solo, silbe, tararee o cante. Proceda como si fuera feliz y eso contribuirá a hacerlo feliz. Todo el mundo busca la felicidad, y hay un medio seguro para encontrarla. Consiste en controlar nuestros pensamientos. La felicidad no depende de condiciones externas, depende de condiciones internas. No es lo que tenemos o lo que somos o donde estamos o lo que realizamos, nada de eso, lo que nos hace felices o desgraciados. Es lo que pensamos acerca de todo ello. “Casi todas las personas son tan felices como se han propuesto sinceramente a serlo”

“El hombre cuya cara no sonríe no debe de montar un negocio” El valor de una sonrisa: No cuesta nada, pero crea mucho. Enriquece y trae buena suerte a quienes la reciben, sin empobrecer a quienes la dan. Ocurre en un abrir y cerrar de ojos, y su recuerdo dura a veces para siempre. Nadie es tan rico que pueda pasarse sin ella, y nadie tan pobre que no pueda enriquecer por sus beneficios. Crea la felicidad en el hogar, alienta la buena voluntad en los negocios es la contraseña de los amigos. Es descanso para los fatigados, luz para los decepcionados, sol para los tristes, y el mejor antídoto contra las preocupaciones. Pero no puede ser comprada, pedida, prestada o robada, porque es algo que no rinde beneficio a nadie a menos que sea brindada espontánea y gratuitamente. Porque nadie necesita tanto una sonrisa como aquel a quien no le queda ninguna que dar.

Tercera joya.Recuerde los nombres de las personas. Para la gente su nombre es el sonido más dulce e importante en cualquier idioma. Haga el esfuerzo por aprender los nombres de las personas que ve más frecuentemente. Todavía recuerdo cuando el principal de mi escuela me saludo un día y me dijo -¿Hola Héctor García, como estas? Entre más de 500 estudiantes recordarse de mi nombre, wow me sentí muy importante. El nombre pone aparte al individuo; lo hace sentir único entre todos los demás. La información que damos, o la pregunta que hacemos, toman una importancia especial cuando le agregamos el nombre a la persona con quien hablamos.

Cuarta joya.Sea un buen oyente. Anime a los demás a que hablen de sí mismos. Le hice pensar que yo era un buen conversador cuando, en realidad, no había sido más que un buen oyente. “La persona que sólo habla de sí, sólo piensa en sí, la persona que sólo piensa en sí mismo carece de toda educación”. Recuerda que la persona con quien habla usted está cien veces más interesada en sí misma y en sus necesidades y sus problemas que en usted y sus problemas.

Quinta joya.Hable siempre de lo que interese a los demás. Hablar en términos de los intereses de la otra persona es beneficioso para las dos partes y eso le traerá más buena suerte..

Sexta joya.Haga que las personas se sientan importantes, sinceramente. ¿Qué hay en él que se pueda admirar honradamente? “Haz al prójimo lo que quieras que el prójimo te haga a ti”. Jesús de Nazaret. Todos queremos la aprobación de todos aquellos con quienes entra en contacto. Queremos que se reconozcan nuestros méritos. Queremos tener la sensación de nuestra importancia en su pequeño mundo. No queremos escuchar adulaciones baratas, sin sinceridad, pero anhelamos una sincera apreciación. Para que la vida de una persona cambie totalmente puede bastar que alguien la haga sentir importante. Hábleles a las personas de ellos mismos y lo escucharán por horas.

Séptima joya.¿Deseas ganar una discusión? “Evitala” La única forma de salir ganando en una discusión es evitándola. ¿Por qué demostrar a un hombre que se equivoca? ¿Has de agradarle con eso? ¿Por qué no dejarle que salve su dignidad? No te pidió una opinión. No le hacía falta. ¿Por qué discutir con él? Hay que evitar siempre el ángulo agudo.

Sólo hay un modo de sacar la mejor parte de una discusión: evitarla. “Si discute usted, y pelea y contradice, puede lograr a veces un triunfo; pero será un triunfo vacío, porque jamás obtendrá la buena voluntad del contrincante” Benjamín Franklin. Piense, pues, en esto ¿Qué prefiere tener: una victoria académica, teatral, o la buena voluntad de un hombre? Muy pocas veces obtendrá las dos cosas. “El odio nunca es vencido por el odio sino por el aprecio” y un malentendido no termina nunca gracias a una discusión sino gracias al tacto, la diplomacia, la conciliación, y un sincero deseo de que aprecie el punto de vista de los demás.

Cita: “No debe perder tiempo en discusiones personales la persona que está resuelta a ser lo más que pueda, y menos todavía debe exponerse a las consecuencias, incluso a la ruina de su carácter y la pérdida de su serenidad. Ceded en las cosas grandes sobre las cuales no podéis exhibir más que derechos iguales; y ceded en las más pequeñas aunque os sean claramente propias. Mejor es dar paso a un perro, que ser mordido por él al disputarle ese derecho. Ni aún matando al perro se curaría de la mordedura” Abraham Lincoln.

Para impedir que un desacuerdo se transforme en una discusión: Acepte el desacuerdo (Cuando dos socios siempre están de acuerdo, uno de ellos no es necesario.); quizás este desacuerdo es su oportunidad de corregirse antes de cometer un grave error. Desconfíe de su primera impresión instintiva. Controle su carácter. Primero escuche, déle a su oponente la oportunidad de hablar, déjelo terminar. Busque las áreas de acuerdo, exponga antes que nada los puntos y áreas en que están de acuerdo. Sea honesto; busque los puntos donde puede admitir su error, y hágalo, discúlpese por sus errores, eso desarmará a sus oponentes y reducirá la actitud defensiva. Prometa pensar y analizar con cuidado las ideas de sus oponentes; y hágalo en serio, sus oponentes pueden tener razón. Agradezca sinceramente a sus oponentes por su interés. Posponga la acción de modo que ambos bandos tengan tiempo de repensar el problema (sugiera otra reunión). Cuando dos personas gritan, no hay comunicación, sólo ruido y malas vibraciones.

Octava joya.Demuestre respeto por las opiniones ajenas. Jamás diga a una persona que está equivocada. No empiece nunca anunciando: Le voy a demostrar tal y tal cosa. Hace que quien lo escucha quiera llevar una batalla innecesaria con usted, antes de que empiece a hablar. Si va usted a demostrar algo, que no lo sepa nadie. Hágalo sutilmente, con tal destreza que nadie piense que lo está haciendo. “Se ha de enseñar a los hombres como si no se les enseñara, y proponerles cosas ignoradas como si fueran olvidadas” Alexander Pope.

Si alguien hace una afirmación que a juicio de usted está equivocada es mucho mejor empezar diciendo: Bueno, yo pienso de otro modo, pero quizá me equivoque. “A veces notamos que vamos cambiando de idea sin resistencia alguna, sin emociones fuertes, pero si se nos dice que nos equivocamos nos enoja la imputación, y endurecemos el corazón”

“Nuestra primera reacción a la mayoría de las proposiciones (que oímos en boca del prójimo) es una evaluación o un juicio, antes que una comprensión” “Ponte rápidamente de acuerdo con tu adversario” No hay que discutir con el cliente o con el cónyuge o con el adversario. No le diga que se equivoca, no lo haga enojar; utilice un poco de tacto, de diplomacia.

Novena joya.Si usted está equivocado, admítalo rápidamente. Si sabemos que de todas maneras se va a demostrar nuestro error, ¿no es mucho mejor ganar la delantera y reconocerlo por nuestra cuenta? No es mucho más fácil escuchar la crítica de nuestros labios que la censura de labios ajenos? Diga usted de sí mismo todas las cosas derogatorias que sabe está pensando la otra persona, o quiere decir, o se propone decir, y dígalas antes de que él haya tenido una oportunidad de formularlas, y le quitará la razón de hablar. Cuando tenemos razón, tratemos pues de atraer, suavemente y con tacto, a los demás a nuestra manera de pensar; y cuando nos equivocamos -muy a menudo, por cierto, a poco que seamos honestos con nosotros mismos- admitamos rápidamente y con entusiasmo el error. “Peleando no se consigue jamás lo suficiente, pero cediendo se consigue más de lo que se espera”.

Décima joya.Empiece en forma amigable. “Si vienes hacia mí con los puños cerrados -dijo el ex-presidente norteamericano Woodrow Wilson- creo poder prometerte que los míos se apretarán más rápido que los tuyos, pero si vienes a mí y me dices: “Sentémonos y conversemos y, si estamos en desacuerdo, comprendemos por qué estamos en desacuerdo, y precisamente en qué lo estamos”, llegaremos a advertir que al fin y al cabo no nos hallamos tan lejos uno del otro, que lo puntos en que diferimos son pocos y los puntos en que convenimos son muchos, y que si tenemos la paciencia y la franqueza y el deseo necesario para ponernos de acuerdo, a ello llegaremos.” “Una gota de miel caza más moscas que un galón de hiel”. También ocurre con los hombres que si usted quiere ganar a alguien a su causa, debe convencerlo primero de que es usted un amigo sincero. La suavidad y la amistad son más poderosas que la furia y la fuerza.

 

Onceava joya.Consiga que la otra persona diga “Sí”, inmediatamente. Cuando hable con alguien, no empiece discutiendo las cosas en que hay divergencia entre los dos. Empiece destacando -y siga destacando- las cosas en que están de acuerdo. Siga acentuando -si es posible- que los dos tienden al mismo fin y que la única diferencia es de método y no de propósito. Cuando una persona ha dicho No, todo el orgullo que hay en su personalidad exige que sea consecuente consigo misma. El orador hábil obtiene “desde el principio una serie de Síes”, como respuesta. Discutir no da beneficios, es mucho más provechoso e interesante mirar las cosas desde el punto de vista del interlocutor y hacerle decir “sí, sí” desde un principio. Método socrático: obtener una respuesta de “sí, sí”. Hacía preguntas con las cuales tenía que convenir su interlocutor. Seguía ganando una afirmación tras otra, hasta que tenía una cantidad de “síes” a su favor. Seguía preguntando, hasta que por fin, casi sin darse cuenta, su adversario se veía llegando a una conclusión que pocos minutos antes habría rechazado enérgicamente. Quien pisa con suavidad va lejos.

Duodecima joya.Permita que la otra persona sea quien hable más. Casi todos nosotros, cuando tratamos de atraer a los demás a nuestro modo de pensar, hablamos demasiado, lo cual es un error. Dejemos que hable la otra persona. Si estamos en desacuerdo con ella, podemos vernos tentados a interrumpirla. Pero no lo hagamos. Es peligroso. No nos prestará atención mientras tenga todavía una cantidad de ideas propias que reclaman expresión. La verdad es que hasta nuestros amigos prefieren hablarnos de sus hazañas antes que escucharnos hablar de las nuestras. Un gran filósofo, dijo: “Si quieres tener enemigos, supera a tus amigos; si quieres tener amigos, deja que tus amigos te superen”.

Decimo tercera joya. Permita que la otra persona sienta que aportó ideas. ¿No sería más sagaz hacer sugestiones y dejar que los demás lleguen a la conclusión? Al hombre hay que enseñarle como si no se le enseñara y proponerle actuar creyendo que el fue quien genero la idea. Dejar que la otra persona sienta que la idea es suya. “La razón por la cual los ríos y los mares reciben el homenaje de cien torrentes de la montaña es que se mantienen por debajo de ellos. El sabio que desea estar por encima de los hombres se coloca debajo de ellos; el que quiere estar delante de ellos se coloca detrás” recordemos a Jesús. Es todo una cuestión de estrategia.

Decimocuarta joya.Trate de ver las cosas desde el otro punto de vista. Recuerde que la otra persona puede estar equivocada por completo. Pero ella no lo cree. No la censure. ¿Qué pensaría, cómo reaccionaría yo si estuviera en su lugar? Al interesarnos en las causas es menos probable que nos disgusten los efectos. El buen éxito en el trato con los demás depende de que se capte con simpatía el punto de vista de la otra persona. “Se coopera eficazmente en la conversación cuando uno muestra que considera las ideas y sentimientos de la otra persona tan importantes como los propios. El modo de alentar al interlocutor a tener la mente abierta a nuestras ideas, es iniciar la conversación dándole claras indicaciones sobre nuestras intenciones, dirigiendo lo que decimos por lo que nos gustaría oír si estuviéramos en la piel del otro, y aceptando siempre sus puntos de vista”.

Decimoquinta joya.Muestre simpatía por los sentimientos ajenos. Diga la frase mágica que sirva para detener las discusiones, para eliminar malos sentimientos, para crear buena voluntad y hacer que se lo escuche atentamente:”Yo no lo puedo culpar por sentirse como se siente. Si yo estuviera en su lugar, no hay duda de que me sentiría de la misma manera.” La especie humana ansia universalmente la simpatía.

Decimosexta joya.Apele a los motivos más nobles. Por lo común la gente tiene dos razones para hacer una cosa: una razón que parece buena y digna, y la otra, la verdadera razón. A fin de modificar a la gente apelemos a sus motivos más nobles. ¿Que mueve a actuar a una persona, el dinero, su honor, el miedo? Identifique como funciona mas adecuadamente una persona y la hará trabajar a gusto.

Decimoséptima joya.Dramatice sus ideas. No basta con decir una verdad. Hay que hacerla vívida, interesante, dramática. Pongale pasión a sus palabras, que salgan con entusiasmo. Que no sean como una bateria sin carga que no impacta a quien le oye, deben ser como un corrientazo de energia.

Décimo octava joya.Lance, con tacto, un reto amable. “La forma de conseguir que se hagan las cosas -dice Charles Schwab-es estimular la competencia. No hablo del estimulo sórdido, monetario, sino del deseo de superarse”. “Todos los hombres tienen temores, pero los valientes los olvidan y van adelante, a veces hasta la muerte, pero siempre hasta la victoria” Lema de la Guardia Real en la antigua Grecia. Eso es lo que encanta a toda persona que triunfa: el juego. La oportunidad de expresarse. La oportunidad de demostrar lo que vale, de destacarse, de ganar. El deseo de sobresalir. El deseo de sentirse importante.

 

Anuncios