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La tempestad y la calma (Maytte)

Esta semana quiero compartir con ustedes la siguiente historia…

“El rey dijo a los sabios de la corte: ‘Quiero hacer un precioso anillo, pero quiero guardar dentro de él algún sabio mensaje que pueda ayudarme en los momentos de desesperación total, y que ayude también a mis herederos y a los herederos de mis herederos para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño que quepa en el anillo’.

Los sabios pensaron, buscaron en los libros, pero no pudieron encontrar nada. Se hizo un concurso en todo el reino, y de la montaña bajó un viejo ermitaño diciendo:

‘Yo conozco el mensaje’. El anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo pasó al rey. “Voy a entregártelo, pero no lo leas, mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a una situación”.

El tiempo pasó y el momento llegó. El territorio fue invadido y el rey perdió el trono. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus adversarios lo seguían. De pronto llegó a un lugar donde el camino se acababa y no había salida. De repente se acordó de su anillo. Lo abrió, sacó el papel y encontró el pequeño mensaje que sólo decía: ‘No te preocupes, esto también pasará’. Mientras lo leía sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que tan fieramente lo perseguían debieron haberse perdido en el bosque.

El rey se sintió profundamente agradecido con aquel místico desconocido, dobló el papel, y volvió a guardarlo en el anillo, reunió sus ejércitos y reconquistó el reino.

El día que entró victorioso a la capital hubo una gran celebración, pero el rey fue a buscar al ermitaño para agradecerle. ‘Majestad, no necesita darme las gracias, pero le pido que lea nuevamente el mensaje del anillo’.

‘¿Qué quieres decir?, preguntó el rey. ‘Ahora soy victorioso, el mundo está a mis pies’.
‘Este mensaje no es sólo para cuando estás derrotado, es también para cuando hayas triunfado’.
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje:
‘No te preocupes, esto también pasará’. Y en medio de la muchedumbre que danzaba y bailaba, sintió la misma paz y el mismo silencio del bosque”.

Cuando nos sentimos atrapados en una situación difícil pensamos en todo lo negativo, en que es muy difícil, en que seguramente no tiene solución y que no podremos superarla& pero, si por un momento lográramos desconectar nuestra mente de estas ideas negativas y colocar nuestra atención en otra cosa, reflexionáramos acerca del significado de esta frase, seguramente vislumbraríamos una luz al final del túnel.

Ninguna situación o emoción es permanente, todo cambia y todo se transforma, es una ley de vida, como el día y la noche, como la tempestad y la calma. Siempre hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Debemos aprender a reconocerlos y aceptarlos para que nos sea más fácil superar los difíciles y disfrutar al máximo los de alegría y bienestar.

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