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La felicidad no es sólo asunto de dinero (Maytte)

“Muchas veces tenemos todo lo que necesitamos para sentirnos a gusto con la vida, pero no somos capaces de reconocerlo”

Me llamó la atención un artículo publicado en la prestigiosa revista Forbes, que trataba acerca de la felicidad Vs. la economía en el mundo. En él salen muy bien parados países como Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia con un 82% de condiciones favorables, según arrojó la encuesta. Estos países poseen altas tasas de desarrollo económico y con una cobertura casi total de servicios públicos, seguridad social, salud… ¿Quién no estaría feliz con todo esto?

Para poder medir el grado de felicidad usaron dos tipos de variables. En el primero, les pidieron a los participantes que pensaran en lo satisfechos que se sentían con sus vidas en general y, después, les plantearon preguntas sobre cómo se habían sentido el día anterior. Estas respuestas permitieron a los investigadores saber si se sentían ¿satisfechos?, ¿estresados?, ¿plenos?, ¿motivados?, ¿deprimidos?, ¿realizados?, ¿obstinados?, ¿alegres?, ¿queridos?, ¿reconocidos?

Los investigadores encontraron pruebas de lo que ya se sospechaba: existe una relación directamente proporcional entre la satisfacción vital y los ingresos , o sea que el dinero sí contribuye con la felicidad… al menos con un cierto tipo de ella.

El dinero es un objeto que casi todos deseamos y buscamos durante la mayor parte de la vida, algunos con más obsesión que otros; por lo tanto, sería sorprendente que el hecho de tener éxito en esta búsqueda no influyera en el modo en que la gente evalúa sus vidas.

Pero en la felicidad también influyen otros factores. El estudio demostró que si bien los ingresos son importantes para la felicidad, otra variable que influye es lo que sentimos al pensar en nuestra realización personal y en nuestros proyectos para el futuro. La felicidad cotidiana suele asociarse con el grado de equilibrio emocional y social que mantengamos, y esto no se consigue con el dinero.

Un ejemplo es Costa Rica. Por sus niveles de felicidad, este país ocupa el sexto puesto mundial y el primero de América. Incluso, supera a países más ricos como Estados Unidos. Esto se debe a que las redes sociales de esta nación son muy estrechas y permiten que los individuos se sientan felices con lo que tienen, independientemente de su éxito financiero.

“Costa Rica es muy próspera en términos de relaciones sociales y emocionales”. Probablemente son ciertos aspectos de su sociedad lo que posibilita que las personas desarrollen relaciones más sanas y satisfactorias.

Y es que muchas veces tenemos todo lo que necesitamos para sentirnos a gusto con la vida, pero no somos capaces de reconocerlo. Pareciera que tener una larga lista de cosas que deseamos poseer nos impide ver y reconocer todos los elementos positivos con los que contamos. Generalmente tenemos nuestra atención fija en lo que deseamos alcanzar materialmente, con la intención de completar nuestro bienestar.

En la posibilidad de simplificar nuestra lista de necesidades se esconde la probabilidad de sentirnos realizados más fácilmente. La costumbre, muchas veces, atenta contra nuestra capacidad de observar y resaltar la belleza, la utilidad y lo extraordinario que resultan algunos elementos presentes en lo cotidiano. Alcanzar el equilibrio entre la satisfacción de nuestras necesidades materiales y nuestras necesidades emocionales, hará que disfrutemos de una vida más satisfactoria.

 

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