¡Recomencemos! (Teresa León)

Aromas, recuerdos, sabores, música, encuentros, reflexiones y propósitos, imágenes de lo que vivimos en épocas pasadas que se mezclan con las visiones de lo que vendrá… así queda impregnado el fin de un año, que lleva la fuerza del fin de un ciclo colectivo.

Todavía con esos sabores en la boca y en la mente, se inicia un año que se abre como un cuaderno nuevo de 365 hojas para crear, disfrutar, aprender, compartir, sanar, soñar, amar, ¡reír!

¡Recomencemos!
Piensa en una fuente de alegría y energía positiva para ti; llénate de ella y empieza a escribir: ¿qué quieres lograr este año? ¿Qué quieres haber logrado para el 31 de marzo de 2011, o sea, el fin del primer trimestre? ¿Qué necesitas para alcanzarlo? ¿Cuál va a ser tu primer paso, tu primera acción concreta hacia esa meta?

Como un niño que escribe con cuidado en su cuaderno nuevo, para no doblarle las hojas, escribe con cuidado, atento a los detalles externos y tu voz interior, a lo que te dice tu intuición.

El disfrute y la alegría son buenas brújulas, déjate guiar por cosas que te alimentan el alma.

Sueña, planifica, pide, actúa y confía.

Muchas personas escriben sus peticiones en diciembre y luego se van olvidando de ellas; entran en la rutina del día a día y van perdiendo el entusiasmo que le pusieron el día que las escribieron. Pon fecha para que las revises y verifiques si hay algún temor o impedimento interno tuyo que requiera algún trabajo psicológico, mental, emocional, etcétera.

Quiero compartir contigo un ejercicio del libro Descubre a tus Ángeles, de Alma Daniel: Primero, busca un lugar privado y tranquilo. Cierra los ojos, relájate. Invoca a Dios, a la Divinidad, a tu ángel, a Jesús, o a una deidad que represente la ayuda que quieras recibir. Pídele que te rodeen con su luz de protección y claridad mental.

“Imagina tu meta y siéntete experimentándola. Imagina que se torna en realidad y repara en lo que sientes, la ropa que llevas puesta y las reacciones de cualquiera que pueda estar presenciándolo”. Cuando haces participar por lo menos a cuatro de tus sentidos, haces que tu visualización sea más vívida y cifras el mensaje en tu cuerpo físico.

“Pon esta imagen de tu meta alcanzada en tu corazón. Pide y recibe para ella la bendición de tu ángel. Siente el calor y la satisfacción de haber logrado lo que deseas.

Agradece el haberlo recibido.

Irradia la imagen desde tu corazón hasta los brazos de tu ángel y visualiza cómo él la envuelve en una burbuja de luz violeta.

Observa cómo asciende la burbuja, subiendo rumbo al universo. Cuando ya no puedas ver la burbuja, abre los ojos”.

Desperézate, camina. Aparta la cuestión de tu mente, pero permanece abierto a recibir cualquier señal que te indique que comienza a materializarse.
Da las gracias diciendo “ya está concebido”.

Copyright © 2011 Teresa León CHM (Camino a la Grandeza).

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