Con escusas fotográficas…


Siempre ilustro mis posts con fotos, pero hoy haré una excepción: “ilustraré” esta imagen con un post, para que no se quede solita en la imensidad de este Camino.

A pesar de que en un principio no tiene nada relevante, desde que la vi me quedé fascinado. Una sierra cortando ¿tomates?, ¿Naranjas? bajo la lluvia… El caso es que como no leo ¿hebreo? no sé muy bien cual es el fruto, ni tampoco es que me importe especialmente.

Este dibujo me llevó directamente a mis 12 o 13 años. Ya estaba en el liceo y me había comenzado a encantar el arte. Mi único objetivo era ver fotos y pinturas de cualquier cosa que se moviese.

En mi memoria yo iba en el coche con mi madre y le estaba contando que quería hacer una serie de fotos sobre los cambios que había hecho yo en la naturaleza. así que me parecía muy interesante trasladarlo al papel.

Recuerdo la risa de mi madre, el deje como de “ya se te pasará” y aquel otro de “cuando lo vea lo creeré” que, efectivamente me hicieron echar para atrás mi idea inicial. Nunca hice ninguna serie de fotografías. Al final las madres tienen razón siempre, ¿no? Pero, ¿qué hubiera pasado si no hubiera hecho esos gestos?

Recuerdo compartido vale por dos.

 

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