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Hijos: ¡Esas peleas!

Los enfrentamientos con los hijos adolescentes pueden evitarse. Especialistas dan algunos consejos para hacer más llevadera esta difícil etapa de los jóvenes…

Karla recuerda cómo su hogar era un nido de alegría y paz. Su hija Miranda era una pequeña muy feliz que pasaba el día llenando de risas la casa, jugando con su papá y sus abuelos. Ahora, ya crecida, Miranda de 14 años se ha convertido en lo que muchos conocen como “aborrecente” (es decir, adolescente que se aborrece); un ser incapaz de tomar en cuenta el hogar y las necesidades de los que allí habitan, que pasa el día con el celular en las manos conversando con sus amigos y que dice ser tan adulto como cualquiera para llegar después de las 12 de la noche.

Las peleas entre Karla y Miranda son cada vez más frecuentes, al punto que el hogar es un campo de batalla. Ya la familia no sabe qué hacer.

Llegar a este punto de enfrentamiento con los adolescentes suele ser muy doloroso. Los padres buscan cualquier forma de solucionar la situación y en muchas ocasiones se agravan. Sin embargo, algunos especialistas han desarrollado varias técnicas que deben seguir los progenitores durante esta etapa tan difícil para lograr controlar a sus hijos.

– Establecer límites y reglas de juego

Esos días en los que los argumentos han bajado, entre en la habitación de su hijo y hable con él seriamente. Trátalo como un adulto con el que está haciendo un negocio. Explícale que es normal que estén en desacuerdo y que sienta que ustedes no tienen la razón, que a tí también le ocurrió pero que hay ciertas normas a seguir cuando no se llega a un acuerdo en las que se incluyen no decir groserías, no usar adjetivos, no agredir ni agredirse y que la manera correcta de exponer una molestia es utilizando el poder la palabra y la madurez. A partir de este momento, comienza a listar puntos como horas de llegada, participación en el hogar y demás situaciones que puedan estar incomodando la armonía de la casa.

– Mente superior domina a mente adolescente

Los jovencitos suelen desprestigiar a sus padres con sus comentarios y esto hace los progenitores se sientan vulnerables. En el momento en que se disparan los botones la idea es que los padres controlen sus emociones y no hagan mucho caso al “drama” adolescente. No es fácil, pero es una estrategia que comenzará a funcionar cuando se repita.

– Dales espacio y algo de compresión

Las emociones adolescentes pueden ser muy confusas. Los amigos, las hormonas y la sociedad… Es importante aprender a leer entrelíneas lo que quieren sus hijos y darles algo en qué pensar por sí solos. Cuando grite porque quiere un tatuaje o ir a una fiesta en otra ciudad, sencillamente pregúntale con firmeza pero calmadamente “¿Qué es lo que realmente quieres?”, “¿Te sientes bien con eso?” y “¿Por qué?”. Luego, date la vuelta y déjelo pensar. Confía en que la educación que le diste durante sus primeros años será lo suficientemente fuerte como para reaccionar positivamente. También permítele tiempo de soledad, de conocerse a sí mismo y de hablar con otros adultos.

– No dejes pasar la oportunidad

Muchas peleas que tienen los adolescentes con sus padres pueden arreglarse con las horas. Seguramente, a la hora de la cena, tu hijo aparecerá para sentarse a la mesa y de seguro actúa como si nada ha pasado. Deja que se calme un poco más y aprovecha la oportunidad para conversar, escuchar y hasta pedir disculpas si es necesario. Discutir es parte de la vida del ser humano pues hace que la personalidad se forme y se aprenda a reaccionar de manera inteligente a los conflictos, por lo tanto es importante que las confrontaciones siempre tengan un lado positivo. Esto reforzará las relaciones entre ambas partes.

– Cumple tus promesas

“Si no ayudas en la casa, no te regalaré el jean que tanto te gustó”. Al rato se siente mal porque ves a tu pequeño anhelar ir a la fiesta con esa ropa. Si hizo una promesa, debes cumplirla, cualquiera que sea. Sino, tu hijo entenderá que no tienes palabra y tomará todos tus consejos y advertencias como chistes.

– Cada cierto tiempo, evalúa

Entre los acuerdos que hagas con su adolescente establezca un día al mes para conversar con la cabeza fría acerca de sus visiones sobre la relación de ambos, y qué es lo que desean. Es bueno hacer esto con cualquier miembro de la familia con el que se tienen conflictos. Fortalece las relaciones.

– Si nada funciona asiste al experto

Hay adolescentes que pueden desarrollar problemas físicos o mentales durante esta etapa, bien por el crecimiento, las hormonas y hasta por las relaciones sociales. Es importante que si tu hijo no reacciona a ningún estímulo de tu parte, es violento y no logra concentrar su atención, lo lleves al psicólogo quien determinará su condición o te dirá cómo ayudarlo.

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