Ser viejo es cuestión de tiempo

Sentimientos encontrados surgen ante el simple hecho de citarle, es temida y venerada, anhelada y rechazada, perseguida y al mismo tiempo evadida, tanto en la palabra como en la apariencia, es difícil que alguien se reconozca en ella, aunque evidente resulte que en ella misma se habite.
“Adultos Mayores”, “Gente Grande”, “Viejitos”, “Ancianos”, “Longevos” y últimamente “Gerontes”, Son llamados de muchas formas y se les encuentra cada vez en mayor número, algunos muy activos, otros postrados en cama, muchos bailando, cantando ó cuidando a los nietos mientras los padres de los mismos trabajan, en un nuevo rol de niñera de confianza que en ocasiones sirve de terapia y en otras muchas como dolor de cabeza, pero eso sí, donde quiera que se encuentre, el viejo siempre lleva consigo la sensación agridulce de los recuerdos de antaño y la esperanza latente de revivir lo pasado.
Ante el más mínimo espacio, ante el intento de pregunta, se desborda en emociones y comparte sus andares.
Viejito, cuéntame una historia, déjame vivir tus recuerdos y compartir emociones, ¿Cómo eras cuando niño?, ¿Qué tal eras en la escuela?, ¿Encontraste el amor de tu vida?, ¿Te casaste con él?
Compartamos un momento y muéstrame como es ser viejo, como aprovechar la vida, como vivir el momento y al mismo tiempo déjame ver por tus ojos el destino al que me acerco, entrégame tu consejo, tu más íntimo secreto para valorar lo que hoy tengo, pues al verte reconozco, que compartimos caminos y es común nuestro destino, sean días, meses ó años, ser viejo es cuestión de tiempo.
Muchos vivimos como si la vejez no esperara paciente nuestra llegada a esa etapa y con ello ignoramos las previsiones que nos pueden hacer vivir con plenitud la misma. ¿Te has pensado viejo?, ¿Qué estás haciendo hoy para disfrutar mejor de esa etapa de tu vida?
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