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Perdonar para amar

Los protagonistas de la película Comer, Rezar y Amar

La pasión, el entusiasmo que provoca toda una explosión de adrenalina, endorfinas y todas las hormonas de la felicidad juntas y revueltas… el placer, la ternura y la risa, familia y proyectos en común… todas y tantas cosas juntas indescriptibles que se viven en pareja hacen que ésta sea un área importante para la mayoría de las personas.

También hay personas felices que no quieren tener pareja; y otros no tan felices que han decidido vivir sin pareja, y esa decisión les da paz. Es un tema tan complejo como el ser humano, multiplicado por dos.

Vi la película Comer, Rezar y Amar, basada en el libro del mismo nombre, escrito por Elizabeth Gilbert; y hay varios puntos interesantes para reflexionar sobre el tema. Una de las frases que me gustó y pensé compartir contigo en este blog decía algo así: desde que tenía 15 años, he estado en una relación o rompiendo con alguien, no me he dado ni un respiro de dos semanas solo para ocuparme de mí misma.

Algunas personas entran en una búsqueda desenfrenada, y van de una relación a otra, sin darse tiempo para estar con ellas mismas.

Ese tiempo para estar contigo te sirve para que aprendas a ser tu propia compañía, sanes tus heridas y no las escondas bajo la efervescencia de un nuevo romance, y sobre todo te sirve para darte cuenta si tienes miedo a la soledad, al abandono, a vivir de nuevo una situación traumática, etc. y sanes ese miedo.

A veces, es ese temor lo que te hace acercarte a alguien (aunque en tu interior sepas que no es muy compatible ni favorable), “para no estar sola o solo”. A veces el miedo no te deja abrirte a amar.

PERDÓN
Algo que también puede bloquearte y no te deje fluir hacia una relación armoniosa es el quedarte en el pasado, tal vez sin saberlo, enganchado en una relación anterior. Si no has perdonado a tu ex pareja, hazlo… sobre todo por ti.

Hay una escena en la película que me gustó mucho. Luego de una conversación con un amigo, la protagonista tiene un diálogo imaginario con su ex esposo, quien se quedó muy dolido por la separación. Yo te amé, le dice ella.

– Pero yo todavía te amo, contesta él.

_ Entonces, ámame.

_ Pero te extraño.

_ Entonces extráñame. Mándame luz y amor cada vez que te acuerdes de mí y luego suéltalo, piensa en otra cosa. (El dolor) no va a durar para siempre.

Excelente manera de afrontarlo: primero acepta la emoción, vívela, no la escondas, ni disfraces, ni la justifiques, ni la combatas. Luego, mándale amor y luz a la persona (seguro le llega y, como en todo, esa energía de amor y perdón, se te devuelve a ti y te sana). Después piensa en otra cosa…

Es parecido a la técnica de Ho’oponopono. Dile mentalmente “te perdono” (aunque no lo sientas en el momento), te pido perdón, me perdono; te amo (o te imaginas mandándole amor); te doy las gracias.

“Esperar que él te perdone es una pérdida de tiempo. Perdónate tú”. Ámate tú, sigue adelante.

El maestro espiritual de la protagonista le dice: La única manera de sanar es confiar.

Confía. Pídele a Dios. Perdona. Ámate.

Llénate de amor por ti mismo, así tendrás las manos llenas para dar, no vacías para acaparar las del otro. CONFÍA. PERDONA. AMA.

 

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