Jesús, El Maestro del Amor Divino

El Cristo
Dios hecho hombre
Hijo unigénito de Dios
Señor de señores, Rey de reyes.. (como plasmó Georg Friedrich Handel en su magistral obra musical El Mesías)

Su grandeza no cabría en un solo nombre o manera de llamarlo.

En mi fantasía, imagino que le pregunto si le podríamos llamar EL MAESTRO DEL AMOR DIVINO y me imagino que me responde que sí con una sonrisa.

Desde nuestra limitada mente humana, podemos palpar algo de su gran amor en sus enseñanzas, en el trato que tuvo hacia los demás, en su fe en Dios, en su perdón incondicional a todos. Y es que el amor es la base de la misericordia y compasión, del agradecimiento, de la fe y confianza, de la generosidad, de la paz.

Jesús es el Maestro no sólo por enseñar, sino por su maestría, su dominio, del amor, a tal punto de personificarlo, de manifestar esa esencia divina en la vida humana. Maestro por lo que era y ES.

Es el maestro siempre vivo. Como escribí en este blog el año pasado, no nos concentremos en El ensangrentado en la cruz, sino como El Cristo iluminado.

Concentrémonos en su resurrección, en El como maestro que ascendió a los cielos a la vista de otros, elevando su cuerpo físico hasta convertir sus moléculas en puro espíritu, para enseñarles a todos que estaba vivo, que dominaba la muerte y que como hijo de Dios es VIDA eterna.

Recordémoslo como el maestro que dominaba los elementos y que caminaba sobre el agua, que convirtió el agua en vino, que resucitaba muertos, que sanaba… amaba.

Oremos juntos, recordando que dijo que cuando dos o más estuvieran unidos en su nombre, El estaría allí.

Dediquemos estas oraciones y poesías… para darle las gracias por sus enseñanzas, por su amor y compañía.

Jesús es mi Dios, Jesús es mi Esposo, Jesús es mi Vida, Jesús es mi único Amor, Jesús es todo mi ser, Jesús es mi todo.”
Madre Teresa de Calcuta.
….

Del libro Oraciones del mundo (edit. Océano):

“Dios eterno, luz de las mentes que te conocen,

vida de las almas que te aman,

fuerza de las voluntades que te sirven,

ayúdanos a conocerte para que podamos amarte realmente,

a amarte para que podamos servirte plenamente,

pues servirte es la libertad perfecta”

Libro de oraciones del papa Gelasio.

“Oh misericordioso redentor, amigo y hermano;

Que podamos conocerte con mayor claridad,

amarte más cariñosamente,

y seguirte más de cerca día tras día”.
Ricardo de Chichester.

“Señor, somos ríos que corren a tu mar,

el movimiento de nuestras aguas proceden de Ti;

no seríamos nada, no tendríamos nada, si no fuera por Ti.

Dulce son las aguas de tu mar sin límites,

haz dulces nuestras aguas que corren hacia Ti;

vierte a raudales tu dulzura, para que podamos ser

dulzura para ti”.
Christina Rosseti.

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