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Caminando con Maytte: ¡Vale la Pena!

Muchas veces, sucesos como los del día de hoy, me recuerdan la verdadera perspectiva de la vida, me asoman a una realidad más agradable y definitivamente mucho más espiritual. A esta hora de la noche, luego de hacer un pequeño inventario de mi día, siento que renuevo internamente mis creencias acerca del ser humano y su naturaleza espontánea, noble y solidaria.

Me encontraba en un aeropuerto esperando la salida de mis dos maletas, después de haber tenido un vuelo muy largo que salió con retraso de la ciudad donde vivo. Después de un buen rato, salió la primera maleta; mientras esperaba la salida de la segunda, se fue quedando vacía la sala de equipajes. Se me acercó un empleado de la aerolínea y me pregunto qué sucedía, yo le respondí que me faltaba una pieza de equipaje, me pidió el ticket de las maletas, lo revisó y se dio cuenta de que uno de las dos, era de otro pasajero que viajaba con rumbo a Quito, me dijo: ¡Señora, no se preocupe, yo la voy a ayudar! Avisó por radio e inmediatamente se acercaron dos personas más y entre todos corrían de un lado a otro, hablando por el radio y el celular varias veces, hasta que finalmente encontraron mi maleta en el vuelo que iba rumbo a Ecuador… la recuperaron y me la devolvieron.

Tal vez te parezca el relato de una situación normal, pero en un momento donde las personas se interesan cada vez menos por lo que sucede a los demás, este parece un acto extraordinario de interés, servicio y solidaridad.

Además, afuera me esperaban una amiga y su hija que habían venido a recogerme. Cuando salí tres horas más tarde… todavía estaban ahí… sonrientes y contentas de encontrarme. No hubo quejas ni reclamos, solo comprensión y alegría.

Qué bonito, ¿verdad? Desde aquí les envío mi agradecimiento a ellos y a todas las personas que de una u otra forma han suavizado mi vida con sus gestos y acciones buenas, limpias y solidarias.

Que bueno es contar con la presencia amorosa, servicial o atenta, de personas que llegan a tu vida en los momentos más difíciles, para brindarte su apoyo sin esperar nada a cambio, completamente desinteresadas. Cada uno de nosotros, puede ser esa persona especial que haga la diferencia en la vida de otros. No dejemos que el estrés, las preocupaciones y las tensiones de cada día, nos conviertan en personas ajenas, frías y distanciadas de los demás, en especial de nuestros seres queridos. Lo peor que nos puede pasar, es que nos volvamos personas indiferentes que sólo se interesan en hacer cuanto sea necesario para conseguir su beneficio personal, dejando siempre de lado a los demás.

Cuando realizamos actos bondadosos y desinteresados, quiero decir desde el corazón y siguiendo un impulso solidario, el universo se encarga de devolvérnoslo multiplicado en el momento en que más lo necesitamos.

Este es uno de los maravillosos principios de la prosperidad. Vamos, en este momento necesitamos más gente dispuesta a compartir lo mejor de sí mismos con los demás. Cada día podemos hacer algo bueno por otra persona y así comenzar a transformar en positivo las condiciones de vida en nuestro país y en el planeta.

Yo sé que, en la mayoría de los casos, la dificultad, la necesidad y hasta los temores son algunas de las razones por las que una persona buena con valores y sentimientos positivos termina convirtiéndose en un ser humano apático y egoísta. Este puede ser el momento especial que estabas esperando para reconectarte con tu verdadera naturaleza, para reconciliarte con el ser humano y volver a comenzar.

Herramientas

Canaliza el estrés. Elévate por encima de las preocupaciones, recuerda que todo pasa y que en la medida en que mantengas la calma podrás tener la claridad que te permita darle solución.

Sé fiel a tus valores. No permitas que el primer viento fuerte te haga poner en duda la importancia que tienen tus valores. Aunque te parezca que las personas abusivas, egoístas e indolentes obtienen aparentemente mayor beneficio, sostente en tu decisión de continuar siendo honesto, servicial, responsable y solidario. Verás como la vida se encargará de devolvértelo a tiempo.

Interésate en los demás. Permanece atento a reconocer la oportunidad de prestarle un servicio a otra persona. Hazlo sin esperar recibir recompensa alguna para que no te canse la ingratitud de los demás.

Sé agradecido. Reconoce y agradece en el momento todo lo bueno que otra persona hace por ti. Inicia una cadena de reconocimiento y gratitud que mantenga motivadas a todas aquellas personas que realizan el esfuerzo de vivir la diferencia.

¡Eres especial! Es bueno saber que contamos con personas como tú, dispuestas y disponibles a compartir lo mejor de sí mismas con nosotros.

Copyright © 2011  Luis E. Padrón G, CHM (Camino a la Grandeza) & Maytte Todos los Derechos reservados.

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