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Atrapados en las excusas (Maytte)

Es sorprendente la capacidad que tenemos de crear excusas para justificar nuestro comportamiento, hábitos y actitud, especialmente si alguien nos sugirió que debíamos transformarlos por el efecto negativo que causamos a través de ellos. Pero lo interesante es que al justificar ese comportamiento equivocado seguimos repitiéndolo, sin ninguna posibilidad real de cambiarlo, porque para lograrlo necesitaríamos estar conscientes de lo que estamos haciendo. Mientras que cuando se trata de otras personas tenemos una gran limitación al momento de tolerar, comprender y justificar su comportamiento y actitud, especialmente si somos víctimas de ellos. Con una gran facilidad los juzgamos y decidimos que están equivocados o que cometieron un error.

A lo largo de la vida hemos recurrido a este mecanismo, pensando que, de esta manera, podríamos ocultar, frente a los demás, nuestra verdadera identidad o lo que hicimos para continuar adelante como si no hubiese pasado nada. La verdad es que no nos damos cuenta de que a quienes no podemos engañar de esta manera es a nosotros o a la vida, que instantáneamente activa el mecanismo de causa y efecto, generando una consecuencia que la mayoría de las veces no comprendemos y que nos resulta difícil de aceptar.

Estamos a tiempo de detenernos para poder reconocer que algunas de estas excusas que hemos usado en diferentes situaciones nos han mantenido paralizados en algunos casos y obligados en otros, impidiéndonos vivir a plenitud.

Es cierto que cambiar los viejos hábitos no es una tarea fácil, pero es posible lograrlo si lo deseamos verdaderamente y asumimos el compromiso de hacer cuanto sea necesario para superarlos.

Las excusas son las razones con las que justificamos comportamientos, actitudes y hábitos que adquieren una connotación negativa cuando esconden mentiras, faltas y engaños. Algunas veces, una excusa puede mostrar el arrepentimiento verdadero, que representa nuestra disposición a reconocer el error que cometimos y nuestra disposición a corregirlo.

Claves para dejar las excusas
Deja de defenderte y de justificarte. Muchas veces, al sentirnos presionados o exigidos, terminamos inventando excusas para esconder una incapacidad o para minimizar un error aunque éste haya sido involuntario.

Acepta las críticas. Evita considerarlas como una ofensa personal, especialmente si son observaciones sinceras y vienen de personas que te aprecian y que valoran tu desempeño. A veces hay que aprender a aceptar la percepción o el punto de vista de los demás.

Atrévete a decir no si fuese necesario. Prueba a poner pequeños límites y observa si realmente dejan de “quererte o de valorarte” por hacerlo. Comienza poco a poco y hazlo con firmeza y con gentileza.

Supera la culpa. Todos cometemos errores, pero tenemos la oportunidad y el derecho de corregirlos, lo importante es no volver a repetirlos. Asume tu responsabilidad y el compromiso de hacer cuanto sea necesario para corregirlos, perdónate y date otra oportunidad.

Reconoce a los demás. Recuerda que es imposible obtener el reconocimiento del otro sin darlo. Observa que, curiosamente, la otra persona cambia cuando tú dejas de mantener tus viejas respuestas.

Copyright © 2011 Estampas, Maytte & CHM (Camino a la Grandeza) Todos los Derechos reservados.

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