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La consideración (Maytte)


En las últimas semanas me ha resultado difícil comprender y aceptar la falta de cortesía, amabilidad y consideración por parte de algunas personas. En el tráfico es sorprendente lo difícil que puede resultar encontrar un chofer que te ceda el paso para cruzar a la derecha o a la izquierda o hallar una persona que se ofrezca espontáneamente a ayudar a otra que viene exageradamente cargada de paquetes, y que necesita sacar la cartera o acercarla al lugar donde va…

Todas éstas son situaciones cotidianas que muestran como, poco a poco, vamos cayendo en una especie de indiferencia, egoísmo e intolerancia, propios de aquellos que van desconectándose de las personas a su alrededor.

Dónde quedaron aquellos valores como la cortesía, la amabilidad, el servicio y la consideración, que hoy en día son tan importantes de rescatar para darle a nuestro estilo de vida un giro positivo y consciente que nos lleve a formar parte activa y responsable de la transformación de nuestra sociedad…

Somos considerados y respetuosos, en la medida en que vivimos conectados con el amor incondicional.

El amor debe ser acción, debemos incorporarlo a nuestra vida diaria. Hacer algo por un desconocido es maravilloso, y aunque no lo parezca, es más difícil, muchas veces, ser amables y amorosos con los que están cerca de nosotros en el día a día.

El verdadero amor, debe hacer que seamos comprensivos, tolerantes, amables y agradecidos en nuestras relaciones con los demás, en especial con nuestras personas queridas. La relación que mantenemos con ellas nos ayuda, muchas veces, a madurar, a crecer, a expresar nuestros mejores sentimientos y a poner en práctica el conocimiento que hemos adquirido a lo largo de la vida.

El amor hace que las relaciones con nuestros seres queridos sean oportunas y consideradas. Por ejemplo: no podemos llamar la atención de nuestro hijo cuando llega del colegio cansado y tira la puerta, gritándole que las puertas no se hicieron para golpearlas, o quejarnos de los problemas cotidianos con la pareja, que acaba de llegar de la oficina, después de tener una discusión con su jefe y que sin saludarnos siquiera, se sienta frente al televisor, y, de inmediato, reclamarle agresivamente su falta de atención. Es preciso aprender a ser oportuno y a dominarse para no reaccionar a la agresividad, a la indiferencia o a los errores que cometen los demás con intolerancia o agresividad.

La mayoría de las herramientas que, como adultos, nos hacen falta para tener una vida plena, las adquirimos durante la infancia. Si tenemos la bendición de nacer en una familia donde los padres tengan los buenos sentimientos, la información, la madurez y la preparación necesarias para transmitirnos estos valores, no sólo a través de la palabra sino por medio del ejemplo, seguramente nos desarrollaremos con la estima, la confianza y la autonomía que nos permitan disfrutar de relaciones más satisfactorias, bienestar y libertad esencial.

Copyright © 2011 Estampas, Maytte & CHM (Camino a la Grandeza) Todos los Derechos reservados.

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