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¿A dónde vas con tanta prisa?

¿Eres de las personas que corren todo el día con una lista interminable de asuntos pendientes que te obligan a mantener una actividad casi frenética que no te permite detenerte por unos minutos para hacer contacto contigo mismo y con la vida..?

No puedes continuar viviendo de esta manera, sin tiempo para lo verdaderamente importante, permitiendo que todo lo que te dicen o hacen los demás te afecte y te altere hasta el punto de hacerte perder la calma y la claridad. Tampoco tiene sentido que continúes afectado por cosas que ocurrieron en el pasado, aunque éste sea cercano; atado a situaciones, condiciones o relaciones injustas, indignas o negativas porque atentan contra tu bienestar, seguridad y tranquilidad.

¿A dónde vas con tanta angustia y tanta prisa cada día?
Yo necesito pequeños momentos de silencio, para dejar de distraerme por todo lo que sucede afuera, para volver a tener conciencia de mí misma y de la dirección que quiero que lleve mi vida. Generalmente, en el bullicio y la agitación de nuestro entorno, perdemos la noción de quiénes somos y del porqué estamos aquí, se nos confunden las prioridades y se disipan nuestros propósitos al chocar con la rutina acelerada y ocupada de cada día.

Cada vez que tengo la posibilidad de quedarme quieta, sin prisas ni tareas pendientes que distraigan y confundan mi mente, bendigo el regalo maravilloso que significa entregarme a disfrutar del contacto con los demás, con mi esencia al escribir, el estar en contacto con la naturaleza o con el silencio, donde me es más sencillo percibir la presencia de Dios. Te propongo bajarle el ritmo y la velocidad a tus días para hacer menos cosas con prisa y más con calidad y atención.

Tenemos derecho a vivir como queremos y a lograr las condiciones mínimas necesarias para sentirnos bien y en paz con nosotros mismos y con los demás. Y esto no significa alcanzar los niveles de comodidad que otros han establecido para nosotros. Me refiero a lograr el bienestar interior, a ese estado interno, de calma y satisfacción, que nos permite apreciar todo lo bueno y lo bello que se manifiesta a nuestro alrededor, y que, generalmente, pasa desapercibido frente a nuestros ojos.

Podemos, si así lo decidimos, notar y resaltar sólo lo positivo y lo agradable que ocurre a cada momento, aun cuando venga envuelto y escondido dentro de una situación aparentemente difícil o inesperada.

¡No es fácil vivir como queremos, pero es posible hacerlo!

Los principales obstáculos a vencer son tus prejuicios y temores, pues lo que piensas y crees acerca de ti mismo, de la vida y de los demás, determinará tu manera de interpretar y vivir las diferentes situaciones que enfrentarás cada día.

¡Vamos, desacelera! Evita suponer lo que sucederá, deja de mantener el control y la vigilancia sobre ti mismo y los demás, sé tu mismo, más liviano y ligero, toma lo bueno que te ofrece la vida y haz que se multiplique.

Copyright © 2011 Estampas, Maytte & CHM (Camino a la Grandeza) Todos los Derechos reservados.

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