No mires a los lados (Maytte)

Cuando nos comparamos con otros debemos tener mucho cuidado, pues pasa igual que cuando hacemos la fila del banco y nos parece que escogimos la más lenta y nos sentimos fastidiados de nuestra mala suerte y nos amargamos al ver que la de ellos avanza más rápidamente.Algunas personas piensan que la vida ideal es la que llevan los otros y que, además, esos otros han tenido una vida más fácil que la de ellas. Pero como decía la abuela “nadie sabe lo de nadie”. ¿Cuál será el costo del estilo de vida que llevan? ¿Qué han tenido que sacrificar o entregar para tener lo que tienen? ¿Qué obstáculos han debido superar? ¿Qué cosas dejaron en el camino? Sólo ellos lo saben…

Una de las leyes que sostienen el balance en el universo es la ley del merecimiento. Nadie tiene o recibe algo que no ha merecido primero, algo hicimos o dejamos de hacer para tener o experimentar algo. Si deseamos cambiar o mejorar las circunstancias de nuestra vida, tenemos que cambiar nuestra forma de actuar. Nunca hables mal de otra persona porque te incomode su riqueza o su bienestar. La envidia, generalmente, alimenta nuestros peores sentimientos y nos impulsa a tomar actitudes muy equivocadas.

Más bien ocúpate de tus asuntos y de hacerlos prosperar.

No podemos ser envidiosos y felices al mismo tiempo. Estar pensando en lo que tienen otros hace que no apreciemos y disfrutemos de las cosas buenas y bellas que tenemos. Deja de criticar o juzgar a los demás con tanta ligereza y comprométete contigo mismo a cambiar esta actitud por otra que te lleve a disfrutar lo bueno que reciben los demás.
Olvídate de seguir fijándote y lamentándote por lo que tienen otros que tú no tienes, comienza a trabajar para conseguir tus metas y convertir tus sueños en realidad y no desperdicies tus energías, el que quiere leche… busca su vaca.

Claves para superar la envidia
1. No mires a los lados, mira al frente. No te compares con nadie, pues siempre encontraremos a una persona que tiene más que nosotros y nos amargaremos, perdiendo la perspectiva. El secreto consiste en mirar hacia adelante y hacia arriba, no hacia los lados.

2. No fijes tu atención en lo que no tienes. Si miramos lo que tenemos, veremos que poseemos más riquezas de las que creemos y, en la mayoría de los casos, más de las que necesitamos. Disfrutémoslas y demos gracias a la vida por lo que tenemos y esto atraerá hacia nosotros más prosperidad. Quien siente envidia pierde el placer de las cosas buenas que le suceden, ya que vive alimentando su resentimiento.

3. No te sientas bien por la desgracia ajena. Cuántas veces, cuando una persona a la que envidiamos tiene un revés, decimos: “Yo lo sabía, algún día tenia que caer, esa es la justicia divina. Recuerda que ninguno de nosotros forma parte de un tribunal de justicia divina y que, además, todo lo que deseas a otro se te devuelve a ti.

4. No fomentes la competencia en tu familia. Muchas veces eres tú, como padre, el que estimulas a tus hijos a competir entre sí sin darte cuenta de que así los separas y crece en ellos la envidia. Cada uno de nosotros tiene talentos y cualidades especiales, enseñemos a nuestros hijos a reconocerlos en sí mismos para que se sientan seguros de quienes son.

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