¡Ahora!

Todo lo que nos pasa es por algo; y aunque a veces pensemos que no teníamos porqué pasar por ciertas cosas, lo más seguro es que esas cosas hayan sucedido para que aprendiéramos, experimentáramos y pudiéramos ser lo que somos ahora.

Como les comentaba en las notas anteriores, lo que vivimos y aceptamos- acordamos como verdad se graba en nuestro sub-consciente y muchas veces actuamos desde esas grabaciones que tenemos en la mente, aunque no sepamos que están allí. Es como si nuestra mente fuera una computadora que fuimos cargando de archivos y de algunos virus, que se disparan con las vivencias del día a día.

Es por esto que muchas terapias holísticas funcionan, porque ayudan a sacar la energía de esas programaciones adquiridas en el pasado. Incluso los masajes de sanación ayudan a liberar del cuerpo la memoria, es decir, la energía almacenada de miedos, rabias, etc.

Sin embargo, hay personas que buscan mirar al pasado y escudriñar en las causas del pasado sólo para regodearse en el dolor, para justificarse, echarle la culpa a los otros y decir “por eso soy así y no voy a cambiar”. Esto es más bien contraproducente.

No siempre es necesario ir al pasado para sanar. HOY puedes tener la fuerza para cambiar.

Si antes decidimos que el éxito era para otros, que había que controlar o manipular a otros, que el mundo era inseguro, que los hombres o mujeres eran de alguna manera (y repetimos un tipo determinado de relaciones frustrantes) o que todo era un sacrificio, etc. etc…. también PODEMOS decidir AHORA algo nuevo para contrarrestar esas decisiones, acuerdos, creencias, votos… Eso sí… pidiendo a Dios su gracia divina, haciéndolo con la fuerza y determinación suficiente para borrar esas grabaciones de años, siglos… grabadas con la fuerza del dolor, miedo, rabia, fe, o cualquier otra emoción fuerte.

En estos momentos que estamos viviendo de cambios en el planeta, que se evidencian entre otras cosas en el cambio de la percepción del tiempo, de patrones de creencias sociales, etc. sí estamos recibiendo más asistencia divina. Nos están ayudando más. Podemos aprovechar esa ayuda para DECIDIR pedir ayuda, decidir mejorar nuestra vida, y cambiar lo que queremos transformar y sobre todo para AMAR, amarnos, amar a otros, a la vida.

El amor de hoy es el principal elixir de sanación.

El lenguaje también es clave: Lo que nos decimos a nosotros mismos, lo que le decimos a los demás; la manera como nos comunicamos con Dios. Si sigues diciendo en tus oraciones que no mereces la ayuda, que eres insignificante… te alejas, en lugar de acercarte a lo que deseas. Pide con humildad (sabiendo que necesitas ayuda), con gratitud y con la grandeza de ser hijo de Dios. Decreta con la fuerza de un Ser Espiritual teniendo una experiencia humana.

Pide asistencia y haz un decreto que tú mismo escribas. Este te puede servir de guía:

Padre-Madre Celestial, ayúdame a ver dónde están esas programaciones o ataduras que pueden obstaculizar mi avance; y disuélvelas, bórralas; ayúdame para no repetirlas. Dios, si en el pasado decidí, consciente o inconscientemente, algo que vaya en contra de mi evolución, por favor que esas decisiones sean desintegradas y trascendidas. Si en mi pasado he creado consciente o inconscientemente algún tipo de voto de la índole que sea, pido que sea disuelto en este aquí y ahora y en todas las direcciones del tiempo. Gracias Dios, porque sé que así será.

Es ahora cuando tienes más consciencia y puedes tener más fuerza y recibir más ayuda. Pide, decreta, convence a ese niño interior que está dentro de ti de que sí se puede. Enfócate en lo positivo y desde allí avanza.

Busquemos avanzar y contribuir así a ese salto cuántico de consciencia que necesitamos, que es inminente, impostergable y que daremos todos, como humanidad. ¡¡Y brindamos por eso!!

Copyright © 2011 Teresa León.  Con licencia de publicación a cargo del Grupo CHM Para Camino a la Grandeza.com.ve e Inspirulina.com . Todos los Derechos reservados.

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