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Equipo CHM: La madre divina (Escrito Por Teresa León)

Muchas veces hemos escuchado decir que el amor de madre es el más grande que existe, y que creo que para muchísimas personas es así.

Cuando somos bebés la presencia de la madre, de la mujer que nutre y cuida, ya sea biológica o sustituta, es una de las primeras experiencias que marcan la vida del ser humano. De igual manera, la ausencia de esa figura femenina afectuosa o la carencia afectiva, crean lo que podríamos llamar vacíos en el alma, que luego se manifiestan a lo largo de la vida si no se sanan.

Sin duda, el amor materno es una verdadera salvación, no solo para los niños sino para las mujeres que tenemos la dicha de sentirlo.

Algunos dicen que ese deseo de nutrir, de acobijar, arrullar, amar y ayudar a crecer, responde a una cuestión meramente biológica. Me inclino a pensar más bien, que la biología es apenas una respuesta de nuestra naturaleza humano-espiritual, y que ese deseo de sentir el amor materno es el deseo de vivir nuestra dimensión espiritual, de esa que nos conecta con nuestra madre tierra, con la divinidad, con el amor divino… con Dios en su aspecto femenino.
Muchas veces pensamos y hablamos de Dios como masculino… El Padre Celestial. Rara vez nos referimos al creador como La creadora, como LA DIOSA… la Madre Celestial, la Madre Divina. Independientemente de las ideas y conceptos y de lo que enseñan las religiones, creo que la mayoría coincide en que hay un aspecto femenino en lo que es Dios.

Creo que el amor en sí es uno de esos aspectos femeninos de la divinidad y el amor que sentimos hacia los hijos nos conecta con LA divinidad, con esa Diosa Celestial, con nuestra divinidad interna. Por eso digo que es una salvación sentirlo y vivirlo, no solo como hijos sino como madres y como padres.

Soplo de vida
Hay personas que sufren por no poder tener hijos biológicos y es comprensible su dolor. Pero me gustaría decirles que ese amor sí se puede sentir por seres que no son sus hijos biológicos, por esos hijos que les da la vida, si están dispuestos a asumir ese gran personaje de ser padres y madres.

He visto que a veces las personas se enfocan en los tratamientos de fertilidad solamente; y no toman en cuenta las “trabas” y cosas que resolver en su vida de pareja, en su relación con su mamá y papá biológicos o de crianza, y en varios aspectos individuales de su lado emocional, mental y espiritual.

A veces se olvidan que se puede reunir todas las condiciones biológicas para fecundar un óvulo y que si no interviene la gracia divina, Dios, que da su “soplo de vida”… no entra ningún alma a ese embrión. Es algo que el científico no puede hacer por sí mismo.

Tuve la oportunidad y el honor de dar un par de charlas en Fundana – una organización venezolana dedicada a brindar un hogar a los niños que lo necesitan- y fue una experiencia enriquecedora conversar con esas personas que son padres y madres de vocación, por decisión y convicción. Los relatos de “coincidencias” indican claramente que no es casual que un hijo llegue a la vida de estos seres que deciden ser padres adoptivos. Sin escogerlos físicamente, les llegaban niños que se parecían a algún familiar cercano, por ejemplo. Nada es azar.

Almas
Son almas, no son solo cuerpos. Cuando una persona asume la paternidad-maternidad hacia un niño o niña, el universo conspira y les da el regalo de su vida. Aunque no compartan la misma sangre, los mismos genes, comparten una afinidad de almas… y eso es lo más importante. Realmente pueden llegar a decir: mi hijo del alma.

Lo que más quiero resaltar es que el amor materno-paterno se cultiva y es parte de nuestra naturaleza divina. El amor que sentimos como padres nos eleva y también hay que cuidarlo y cultivarlo.

La invitación es para conectarnos con ese amor de la Madre Divina. Todos podemos hacerlo. Los que no tienen hijos también pueden conectarse y sentir ese amor, recordando el afecto que tuvieron de su madre y hacia ella, o avivando el amor y respeto que pueden sentir hacia la madre naturaleza, la tierra, los árboles, las flores, el agua…

Ese amor de la Madre Divina está ahí para todos nosotros, no se detiene…a cada minuto nos lo da en la brisa, las flores, las olas, la fecundación y nacimiento de millones de seres vegetales, animales, humanos… en cada instante con ese soplo divino, con el amor eterno.

Vive y siente ese amor.

Teresa León. Editora colaboradora
Traductora. Estudiante de la escuela de Idiomas de la UCV, con la visión de ser un puente entre personas de diferentes lenguas y culturas. Su búsqueda espiritual desde adolescente y su interés por ahondar en su alma para sentirse más cerca de Dios la llevaron al campo de la psicología y del desarrollo humano… Descubre mas de Teresa León en su blog o en nuestra sección Nosotros.

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