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Primera Serie 2011 (El poder del alma)

Introducción

El poder del alma, narra la historia de un parapléjico, (Axel), cuya única forma de ir a cualquier sitio es realizando un viaje astral. Sale de su cuerpo, al espacio exterior, allí se reencuentra con Ícaro,  y este le enseña a volar, se acerca demasiado al sol quemando su cordón umbilical de oro que le mantenía unido a su plexo solar. Él está perdido en el espacio, sin rumbo se ve arrastrado por un agujero de gusano. Acaba en el planeta Orion, en el reino de los espíritus, viajando a través del tiempo haya la forma de regresar al año 1902, dónde conoce al misterioso monje loco, Rasputín, el cual le desvelará el camino de su salvación, y la forma de recuperar sus piernas.

Esta nueva aventura inventada, de ciencia ficción esta basada en libros  que tienen que ver con Grecia y Roma. Y como yo soy un amante de la ciencia ficción, que mejor que darle ese toque personal, mezclando historia antigua con la más amplia modernidad posible.  Aún no la he terminado, pero ya falta poco, tengo finalizados unos 10 capítulos. Los textos son poesía, en estado puro, con rimas y sin ellas.

Son muchos los detalles e ideas que tengo, aún están desordenados, primero he escrito una historia normal y luego la he ido recortando a trocitos, y seleccionando como un puzzle lo que encaja y lo que no, tengo un borrador que parece un puzzle de 10.000 piezas.
De todas formas, aquí les dejo una introducción a la historia, espero que  guste.

Copyright © 2009-2011 CHM. Francisco Javier

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Agradecimiento… 2010

Quizás muchas veces nos hemos preguntado el porque de las cosas y aveces la vida no nos sonríe y las cosas no salen como esperamos y quizás hasta puede ser dolorosa la situación pero de algo siempre estamos seguros que siempre después de todas esas caídas y tribulaciones llegara algo majestuoso para cada uno de nosotros.

Por eso en este cierre de año Camino a la grandeza quiere agradecerles por darnos la oportunidad de  caminar junto a ustedes de vivir de soñar y sobre todo de traernos tantos éxitos en este año y esperemos que en ese 4 perfecto (2+1+1=4) en este 2011 todo fluya y que las caídas y las derrotas nos dejen crecimiento.

El mensaje para finalizar el año es el de entender que la vida y DIOS tienen una forma rara para trabajar con nosotros, pero todo lo que eso trae, lo bueno y lo malo tiene un porque maravilloso y siempre debemos confiar en las derrotas y en los éxitos siempre tomando el control y agradeciendo porque todo enseña algo y cuando menos lo esperes o cuando la salida se sienta mas lejos siempre a lo lejos veras la grandeza…

Por eso en este fin del 2010 nos damos cuenta que hay tantas cosas que agradecer, los logros, los fracasos, nuestras risas y también nuestras lagrimas, los momentos agradables  pero también los no tanto, agradecer  cada una de las cosas que formaron parte de este año del tigre y todo lo que tuviste en este año y  lo que no.

Ya yo lo hice… Hoy solo Faltas tu

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Preview Calendario Enero 2011 Disponible para descarga el 1er dia del 2011

 

 

Virtudes del 2011: Aceptación

En el camino a la Grandeza, una de las virtudes que mas debemos mantener y cuidar en la de la Aceptación.

Pero en ese camino de cuidarla debemos saber exactamente lo que eso realmente significa. Por mucho tiempo creí que aceptar las cosas era resignarse a lo que pasara con ellas, poco tiempo vi era algo completamente distinto entendi que es una actitud que se desarrolla y se aprende desde nuestra alma hacia nuestra mente. Ella es un valor que se va desplegando a través de la práctica, en nuestras meditaciones y en nuestras oraciones y tiene que ver con ese mirar los sucesos internos y externos en el pasado y sus enseñanzas y la realidad que ellos nos proporcionan.

La Aceptación es encontrar la serenidad liberadora esa que nos permite liberarnos del pasado y todos los Errores, las caídas y los éxitos que ese tiempo nos trajo para preparar el presente y su transición con el Futuro viéndolo como  una experiencia completamente distinta e impulsadora en esos ciclos que volveran a llegar.

En el camino siempre se llegan momentos duros y difíciles que aceptándolos no solo estaremos aceptando a el universo estaremos curándonos para nuevas aspiraciones y esperanzas.

La aceptación ,está unida al desarrollo de otras virtudes, que florecerán de su mano. Es la madre de la compasión y la sabiduría, ya que sin ella el amor y el conocimiento nunca crecerán.

¿Pero qué es lo que debo aceptar ahora mismo?.

Cierra tus ojos. Respira, lenta y profundamente.
Siente las sensaciones de tu cuerpo. Todo lo que ahora surge de la experiencia corporal, obsérvalo, con amabilidad.

Descubre cada rincón de tu cuerpo a través de la atención plena .
Registra las zonas más tensas y más invisibles de tu cuerpo. Lleva la conciencia hacia ellas, suavemente.

Respira, como si el aire, fuese la brisa fresca que aclara la mente, liberando tus pensamientos que pasan , aferrándose con fuerza a tu conciencia.

Observa , a qué tipo de pensamientos te aferras con más deseo, a cuáles con mayor apego. Siente cómo detrás de los pensamientos, la conciencia pura , respira.

Lleva la conciencia hacia el corazón, permite que el centro de tu pecho se abra . Siente como la carga que traes, como una piedra en el corazón , se va liberando, ahora lentamente de su peso.

Respira.

Percibe , como a medida que contactas con el corazón de la existencia, todo sufrimiento cede, abriendo la puerta, a la aceptación.

Respira. Contempla todo lo que aquí está viviendo, en este instante. Libera el pasado y no temas al futuro. Disfruta profundamente de este momento de plenitud, en que la conciencia pura y cristalina, te abre sus brazos.

Siente …el refugio sereno y cálido de tu conciencia infinita. Permite vaciarte de todo temor, angustia o tristeza, de todo anhelo, frustración o enojo que te mantengan alejado de este instante.
Acepta todo a tu alrededor , amablemente, respirando y soltando tu propia libertad.
Contempla el silencio radiante a tu alrededor.

Vive.
Disfruta.
Ama.
Suelta.
Acepta.

 

Reconocer tus errores te libera (Maytte)

Aunque nuestro ego se resista a admitir que hemos errado, asumir los propios errores y reconocerlos ante los demás es el primer paso para convertir nuestros fallos en aprendizajes útiles. Pedir disculpas es otra habilidad social poco cultivada pero muy positiva para mejorar las relaciones

“Admito que me equivoqué”; “lo siento, te debo una disculpa”; “reconozco que ha sido un error de mi parte”; “al final, quien tenía razón eras tú y no yo”; “he metido la pata”. Frases como estas suelen atragantársele a la mayoría de la gente y deben superar muchas resistencias psicológicas para que salgan de su boca.

¿Por qué cuesta tanto trabajo aceptar los errores?
¿Por qué nos cuesta tanto reconocer ante los demás que nos hemos equivocado? La mayoría estamos de acuerdo con el dicho popular de que “errar es de humanos y corregir es de sabios”, pero un escaso porcentaje de nosotros lo pone en práctica con naturalidad; la mayoría lo posterga, lo evita lo más posible o ni siquiera se lo plantea.

“Una de las razones por la que nos resistimos tanto a admitir nuestros fallos ante los demás es que consideramos erróneamente que esto supone una muestra de debilidad o de incapacidad, cuando en realidad suele ser todo lo contrario: es una demostración de seguridad y confianza en uno mismo, y de nuestra capacidad de rectificar y aprender de los errores”, explica Carmen Retuerce, experta en habilidades sociales.

Otra de las razones de las resistencias a reconocer una equivocación propia ante otra persona consiste en que “a menudo ello implica tener que pedirle después una disculpa, algo que muchos viven como una auténtica humillación o una forma de otorgar poder a otra persona sobre uno mismo”.

¿Eres como un erizo?
A menudo nos cuesta reconocer nuestras equivocaciones simplemente porque la falta de práctica y de costumbre nos mantiene en una especie de una inercia mental, en una posición de autoprotección; es como cuando el erizo se transforma porque se siente amenazado.

Esta actitud nos muestra ante los demás como personas arrogantes e inflexibles, lo cual nos conduce a llevarnos y comunicarnos mal con ellos, y a sentirnos a disgusto con nosotros mismos. No reconocer los errores es el mayor de los errores y a su vez el origen de un camino que nos aleja de la gente, de la realidad y de la posibilidad de ser felices.

¿Cómo puedes cambiar?
Para salir de este pernicioso ciclo, la experta recomienda empezar por reconocer los fallos pequeños: “por ejemplo, hemos de bromear sobre una comida que no nos ha quedado rica o un despiste como el de perder las llaves. Esto nos dará práctica y soltura para reconocer errores importantes y abrir la puerta a una solución”.

También puedes prestar atención a las personas humildes que no tienen reparos en pedir disculpas a los demás y comprobar el efecto positivo y de satisfacción de su actitud, tanto en ellos mismos como en los otros. El mundo no se acaba por pedir disculpas; realmente no pasa nada por hacerlo.

Una vez que se haya pedido perdón por un error considerable, hay que intentar corregirlo para no volver a cometerlo. Pero hay que hacerlo con la cabeza bien alta: no hace falta bajar la mirada ni avergonzarse; basta con reconocer el error y mostrar el deseo de que se acepten nuestras disculpas.

Cuando las disculpas nos las piden a nosotros y lo hacen con sinceridad, hay que aceptarlas y agradecerlas, en lugar de intentar machacar a esa persona su error. Así como tratamos a los demás, los demás tenderán a tratarnos a nosotros.

Renueva tu estilo de vida (Maytte)

"A partir de ahora podemos construir una vida mejor para nosotros y para nuestras personas queridas"

Si la vida está ocurriendo en este momento, ¿por qué le permitimos a nuestra mente que nos lleve a pensar en el pasado, reviviendo una y otra vez los momentos y las situaciones difíciles que alguna vez vivimos y que aún no hemos podido superar? Además, no podemos cambiar lo que ya ocurrió y , a pesar de ello, nos quedamos recordando a las personas que nos hicieron daño, obligándonos a mantener abiertas las heridas afectivas que nos causaron. ¿Hasta cuándo vamos a revivir esos malos recuerdos que sólo nos afectan a nosotros mismos? Si hiciéramos un inventario de nuestra vida tal vez descubriríamos que hemos vivido con preocupación, con dolor, con temor o simplemente nos hemos perdido de disfrutar los buenos momentos como consecuencia de que estuvimos en el pasado o en el futuro a través de nuestros pensamientos.

Ellos son la mayor resistencia a vencer, pues, dependiendo de lo positivos o negativos que sean, interpretaremos las situaciones que se nos presenten cada día.

Otro aspecto importante de trabajar es el temor con el que miramos hacia el futuro, imaginando todo lo que puede suceder de una forma negativa y pesimista. Nos sentimos angustiados y abrumados cada vez que pensamos en todo lo malo que puede ocurrirnos: enfermedades, escasez, peligros& Recuerda cuántas veces te has preocupado por el desarrollo negativo de una situación& y no sucedió nada de lo que imaginaste.

También hay personas que se convierten en seres buscadores compulsivos de nuevas cimas& y que no se detienen el tiempo suficiente para disfrutar del resultado final de sus esfuerzos. Muchas veces es necesario establecer un límite amplio y sano que determine hasta dónde y hasta cuándo seguiremos conquistando cimas cada vez más altas sin detenernos a disfrutar de ellas. Permítete descansar y saborear tu victoria, aprende a disfrutar tanto del proceso como de la recompensa bien merecida por el trabajo.

A partir de ahora podemos construir una vida mejor para nosotros y para nuestras personas queridas. He pensado seriamente en que lo que creemos y lo que sentimos con respecto a una persona o a una situación es lo que nos hace más o menos felices…

Recordemos que la vida es un viaje corto, lleno de aventuras, momentos inesperados y lecciones por aprender. Somos nosotros quienes calificamos cada experiencia de forma positiva o negativa. Recordemos que la Divinidad siempre está de nuestro lado, aun cuando enfrentamos situaciones difíciles que no esperábamos; está ahí para brindarnos el apoyo, la guía y la protección que necesitamos para superarlas. Muchas veces sólo nos hace falta cambiar la actitud, ganar confianza y fortalecer la fe para permitir que Dios actúe.

Regalos de Navidad

El gigante egoísta de Oscar Wilde

el_gigante_egoistaCada tarde, a la salida de la escuela, los niños se iban a jugar al jardín del Gigante. Era un jardín amplio y hermoso, con arbustos de flores y cubierto de césped verde y suave. Por aquí y por allá, entre la hierba, se abrían flores luminosas como estrellas, y había doce albaricoqueros que durante la Primavera se cubrían con delicadas flores color rosa y nácar, y al llegar el Otoño se cargaban de ricos frutos aterciopelados. Los pájaros se demoraban en el ramaje de los árboles, y cantaban con tanta dulzura, que los niños dejaban de jugar para escuchar sus trinos.
—¡Qué felices somos aquí! —se decían unos a otros.
Pero un día el Gigante regresó. Había ido de visita donde su amigo el Ogro de Cornish, y se había quedado con él durante los últimos siete años. Durante ese tiempo ya se habían dicho todo lo que se tenían que decir, pues su conversación era limitada, y el Gigante sintió el deseo de volver a su mansión. Al llegar, lo primero que vio fue a los niños jugando en el jardín.
—¿Qué hacen aquí? —surgió con su voz retumbante.

Los niños escaparon corriendo en desbandada.
—Este jardín es mío. Es mi jardín propio —dijo el Gigante—; todo el mundo debe entender eso y no dejaré que nadie se meta a jugar aquí.
Y de inmediato, alzó una pared muy alta, y en la puerta puso un cartel que decía:
“ENTRADA ESTRICTAMENTE PROHIBIDA
BAJO LAS PENAS CONSIGUIENTES“.
Era un Gigante egoísta…
Los pobres niños se quedaron sin tener donde jugar. Hicieron la prueba de ir a jugar en la carretera, pero estaba llena de polvo, estaba plagada de pedruscos, y no les gustó. A menudo rondaban alrededor del muro que ocultaba el jardín del Gigante y recordaban nostálgicamente lo que había detrás.
—¡Qué dichosos éramos allí! —se decían unos a otros.
Cuando la Primavera volvió, toda la comarca se pobló de pájaros y flores. Sin embargo, en el jardín del Gigante Egoísta permanecía el Invierno todavía. Como no había niños, los pájaros no cantaban, y los árboles se olvidaron de florecer. Sólo una vez una lindísima flor se asomó entre la hierba, pero apenas vio el cartel, se sintió tan triste por los niños, que volvió a meterse bajo tierra y volvió a quedarse dormida.
Los únicos que ahí se sentían a gusto, eran la Nieve y la Escarcha.
—La Primavera se olvidó de este jardín —se dijeron—, así que nos quedaremos aquí todo el resto del año.
La Nieve cubrió la tierra con su gran manto blanco y la Escarcha cubrió de plata los árboles. Y en seguida invitaron a su triste amigo el Viento del Norte para que pasara con ellos el resto de la temporada. Y llegó el Viento del Norte. Venía envuelto en pieles y anduvo rugiendo por el jardín durante todo el día, desganchando las plantas y derribando las chimeneas.
—¡Qué lugar más agradable! —dijo—. Tenemos que decirle al Granizo que venga a estar con nosotros también.
Y vino el Granizo también. Todos los días se pasaba tres horas tamborileando en los tejados de la mansión, hasta que rompió la mayor parte de las tejas. Después se ponía a dar vueltas alrededor, corriendo lo más rápido que podía. Se vestía de gris y su aliento era como el hielo.
—No entiendo por qué la Primavera se demora tanto en llegar aquí— decía el Gigante Egoísta cuando se asomaba a la ventana y veía su jardín cubierto de gris y blanco, espero que pronto cambie el tiempo.
Pero la Primavera no llegó nunca, ni tampoco el Verano. El Otoño dio frutos dorados en todos los jardines, pero al jardín del Gigante no le dio ninguno.
—Es un gigante demasiado egoísta—decían los frutales.
De esta manera, el jardín del Gigante quedó para siempre sumido en el Invierno, y el Viento del Norte y el Granizo y la Escarcha y la Nieve bailoteaban lúgubremente entre los árboles.
Una mañana, el Gigante estaba en la cama todavía cuando oyó que una música muy hermosa llegaba desde afuera. Sonaba tan dulce en sus oídos, que pensó que tenía que ser el rey de los elfos que pasaba por allí. En realidad, era sólo un jilguerito que estaba cantando frente a su ventana, pero hacía tanto tiempo que el Gigante no escuchaba cantar ni un pájaro en su jardín, que le pareció escuchar la música más bella del mundo. Entonces el Granizo detuvo su danza, y el Viento del Norte dejó de rugir y un perfume delicioso penetró por entre las persianas abiertas.
—¡Qué bueno! Parece que al fin llegó la Primavera —dijo el Gigante y saltó de la cama para correr a la ventana.
¿Y qué es lo que vio?
Ante sus ojos había un espectáculo maravilloso. A través de una brecha del muro habían entrado los niños, y se habían trepado a los árboles. En cada árbol había un niño, y los árboles estaban tan felices de tenerlos nuevamente con ellos, que se habían cubierto de flores y balanceaban suavemente sus ramas sobre sus cabecitas infantiles. Los pájaros revoloteaban cantando alrededor de ellos, y los pequeños reían. Era realmente un espectáculo muy bello. Sólo en un rincón el Invierno reinaba. Era el rincón más apartado del jardín y en él se encontraba un niñito. Pero era tan pequeñín que no lograba alcanzar a las ramas del árbol, y el niño daba vueltas alrededor del viejo tronco llorando amargamente. El pobre árbol estaba todavía completamente cubierto de escarcha y nieve, y el Viento del Norte soplaba y rugía sobre él, sacudiéndole las ramas que parecían a punto de quebrarse.
—¡Sube a mí, niñito! —decía el árbol, inclinando sus ramas todo lo que podía. Pero el niño era demasiado pequeño.
El Gigante sintió que el corazón se le derretía.
—¡Cuán egoísta he sido! —exclamó—. Ahora sé por qué la Primavera no quería venir hasta aquí. Subiré a ese pobre niñito al árbol y después voy a botar el muro. Desde hoy mi jardín será para siempre un lugar de juegos para los niños.
Estaba de veras arrepentido por lo que había hecho.
Bajó entonces la escalera, abrió cautelosamente la puerta de la casa, y entró en el jardín. Pero en cuanto lo vieron los niños se aterrorizaron, salieron a escape y el jardín quedó en Invierno otra vez. Sólo aquel pequeñín del rincón más alejado no escapó, porque tenía los ojos tan llenos de lágrimas que no vio venir al Gigante. Entonces el Gigante se le acercó por detrás, lo tomó gentilmente entre sus manos, y lo subió al árbol. Y el árbol floreció de repente, y los pájaros vinieron a cantar en sus ramas, y el niño abrazó el cuello del Gigante y lo besó. Y los otros niños, cuando vieron que el Gigante ya no era malo, volvieron corriendo alegremente. Con ellos la Primavera regresó al jardín.
—Desde ahora el jardín será para ustedes, hijos míos —dijo el Gigante, y tomando un hacha enorme, echó abajo el muro.
Al mediodía, cuando la gente se dirigía al mercado, todos pudieron ver al Gigante jugando con los niños en el jardín más hermoso que habían visto jamás.
Estuvieron allí jugando todo el día, y al llegar la noche los niños fueron a despedirse del Gigante.
—Pero, ¿dónde está el más pequeñito? —preguntó el Gigante—, ¿ese niño que subí al árbol del rincón?
El Gigante lo quería más que a los otros, porque el pequeño le había dado un beso.
—No lo sabemos —respondieron los niños—, se marchó solito.
—Díganle que vuelva mañana —dijo el Gigante.
Pero los niños contestaron que no sabían donde vivía y que nunca lo habían visto antes. Y el Gigante se quedó muy triste.
Todas las tardes al salir de la escuela los niños iban a jugar con el Gigante. Pero al más chiquito, a ese que el Gigante más quería, no lo volvieron a ver nunca más. El Gigante era muy bueno con todos los niños pero echaba de menos a su primer amiguito y muy a menudo se acordaba de él.
—¡Cómo me gustaría volverle a ver! —repetía.
Fueron pasando los años, y el Gigante se puso viejo y sus fuerzas se debilitaron. Ya no podía jugar; pero, sentado en un enorme sillón, miraba jugar a los niños y admiraba su jardín.
—Tengo muchas flores hermosas —se decía—, pero los niños son las flores más hermosas de todas.
Una mañana de Invierno, miró por la ventana mientras se vestía. Ya no odiaba el Invierno pues sabía que el Invierno era simplemente la Primavera dormida, y que las flores estaban descansando.
Sin embargo, de pronto se restregó los ojos, maravillado y miró, miró…
Era realmente maravilloso lo que estaba viendo. En el rincón más lejano del jardín, había un árbol cubierto por completo de flores blancas. Todas sus ramas eran doradas, y de ellas colgaban frutos de plata. Debajo del árbol estaba parado el pequeñito a quien tanto había echado de menos.
Lleno de alegría el Gigante bajó corriendo las escaleras y entró en el jardín. Pero cuando llegó junto al niño su rostro enrojeció de ira, y dijo:
—¿Quién se ha atrevido a hacerte daño?
Porque en la palma de las manos del niño había huellas de clavos, y también había huellas de clavos en sus pies.
—¿Pero, quién se atrevió a herirte? —gritó el Gigante—. Dímelo, para tomar la espada y matarlo.
—¡No! —respondió el niño—. Estas son las heridas del Amor.
—¿Quién eres tú, mi pequeño niñito? —preguntó el Gigante, y un extraño temor lo invadió, y cayó de rodillas ante el pequeño.
Entonces el niño sonrió al Gigante, y le dijo:
—Una vez tú me dejaste jugar en tu jardín; hoy jugarás conmigo en el jardín mío, que es el Paraíso.
Y cuando los niños llegaron  esa tarde encontraron al Gigante muerto debajo del árbol. Parecía dormir, y estaba entero cubierto de flores blancas.

El Camino de las Nubes Blancas de Osho

Osho

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¡Feliz Navidad!

 

En esta navidad que las sonrisas iluminen tu rostro, que comprendamos que la FE es la verdadera fuente de energía del mundo . En esta navidad pido por tantas personas que hoy no están, las que se fueron y  las que se perdieron del camino para que DIOS ilumine su alma y busquen esa Grandeza que todos necesitamos.

Hoy pido para que no se  pierda la Humildad, que nos unamos como Venezolanos, como latinos como miembros de un mundo fantástico. La Navidad Es una época hermosa en donde nos inundaremos de paz y amor.

Hoy para los  cristianos es un dia muy significativo, nace  Jesús El Mesias, quien habria de traer un mensaje muy sencillo para que todos tengamos PAZ; esa PAZ que sobrepasa todo entendimiento, y que podemos obtener siguiendo sus preceptos. Es el hombre de quien mas se ha hablado en la historia , sobre el que mas se ha escrito, y su mensaje sique tan vigente ahora como cuando se promulgo y cuyo reino se extenderia por los siglos de los siglos. para los que comparten otras religiones lo mas importante es que todos somos hijos de DIOS esa energía maravillosa que esta en todas las cosas y que nos hace hermanos mas alla de la religión.