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Negando las emociones…

Lidiar con emociones poderosas puede ser retador, especialmente cuando hemos estado atravesando experiencias caóticas, tristes o crueles en nuestras vidas. A menudo parece que tenemos dos opciones para lidiar con nuestros sentimientos y hacer que no nos sean tan abrumadores. Podemos permitir expresar nuestros sentimientos de una manera visceral o los embotellamos para reprimirlos alojándolos en nuestros cuerpos. La mayoría de las personas eligen la segunda opción en un intento por negar sus sentimientos. La verdad es que hay muchas maneras positivas de lidiar con nuestras emociones. Experimentar sentimientos negativos no tiene por qué ser una experiencia negativa.Negar tus emociones no solamente es una manera no saludable para la mente y el cuerpo sino también es una manera de perder valiosa información que podría enseñarte sobre ti y tu vida.Suprimir tus emociones puede dificultar tu memoria a corto plazo. Reconocer tus emociones puede ayudarte a entenderlas y a recuperarte del dolor y la amargura. Si encuentras que encarar tus emociones es muy difícil durante periodos de dolor emocional, puedes explorar otras alternativas para expresarlas. De otra forma, las emociones que tu niegas pueden enquistarse en tu inconsciente en forma de ira o de desprecio hacia ti mismo.Expresar tus pensamientos a amigos o familiares puede ser muy útil. Si tu no te sientes listo para compartir con ellos. Trata de de escribir en palabras simples lo que estas sintiendo. Dale a lo que sea que estés sintiendo palabras simples como: rabia, tristeza, ira, depresión.Puedes canalizar tus sentimientos realizando ejercicios físicos, tareas creativas, o tareas domésticas. Respirando profundamente mientras estas caminando o haciendo alguna labor, puede ayudarte a responder a tus sentimientos en forma saludable. Aún hablando en voz alta para ti mismo puede ser una manera saludable de liberación.Para liberar emociones intensas es mas beneficioso reconocer la emoción permitirte sentirla, expresarla y luego permitirle que se vaya.Aquellos quienes tienen la valentía de experimentar el liberar sus emociones sin juicios, encontraran que sus vidas se vuelven menos estresantes.Mientras enterrar emociones negativas o sentimientos incómodos puede congelar el dolor esto inevitablemente puede apagar tu habilidad de experimentar emociones positivas y sentimientos placenteros.Los sentimientos que podemos negar no solo están limitados a la rabia o a la tristeza. Suprimir nuestra felicidad o alegría tampoco es saludable.En el aprendizaje de cómo expresar tus emociones intensas en forma saludable, estas dándote a ti mismo la libertad para experimentar a plenitud la más conmovedora de las emociones que viene con el hecho de estar vivos: La alegría de vivir.

 Traducido de la página: www.dailyom.com

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¿Cómo comunicar malas noticias?

Con frecuencia, diversas circunstancias de la vida nos enfrentan con la dificultad de tener que comunicar malas noticias a familiares, amigos o según la profesión a clientes o pacientes. En algunos casos las habilidades propias no alcanzan, ya que es necesario tener en cuenta ciertas pautas antes de hablar. Ten en cuenta estos consejos para que comunicar una noticia de este tipo se convierta en una tarea Bien Simple.

Pasos

 

1

Elige el contexto adecuado. Debes lograr que las condiciones estén dadas para poder hablar tranquilamente. Asegúrate de que el diálogo pueda llevarse a cabo en un ambiente oportuno, en el mejor lugar y momento. Comunicar una mala noticia en una fiesta, cumpleaños o reunión de amigos, desde ya, no constituye la mejor opción. Además, evita variables contaminadoras, tales como terceros que se entrometan y modifiquen el vínculo entre tú y el destinatario de la noticia.

 

2

Ponte en el lugar del otro: ten solidaridad emocional. Ten sumo cuidado de que la empatía no obstaculice la comunicación. Evita los extremos: si eres solidario por demás, correrás el riesgo de involucrarte en exceso y de sentirte culpable por la respuesta emocional del otro, pero si eres demasiado frío puedes provocar un efecto de gran dificultad para la aceptación de tu interlocutor y, sin dudas, causarás un daño mayor.

 

3

Cuida las formas. Comunicar una mala noticia no es una tarea sencilla y pareciera que a la hora de hacerlo las palabras no alcanzarán. Sin embargo, deben alcanzar y ser las adecuadas. Evita los rodeos o perderte en los detalles, sólo lograrás generar mayor ansiedad en quien te escucha. Sé lo más claro, preciso, ordenado y sincero posible.

 

4

Contiene la reacción emocional de quien escucha. La recepción de una mala noticia puede desencadenar fuertes emociones en tu interlocutor y es saludable que así sea. Permanece en silencio, al menos en un primer momento, y con la cabeza en alto. De esta manera podrás expresar tu respeto a sus tiempos de reacción.

 

5

Actúa como sostén emocional: suele ocurrir con frecuencia, que al no contar con las herramientas necesarias para contener a otro se genere angustia y se paralice quien da la mala noticia. No dejes que ello te ocurra. Escucha atentamente, otorgando al otro el espacio para que exprese su malestar, disconformidad, enojo o tristeza. Deja que se apoye en ti y sólo en caso de que te lo pida, aconséjalo.

 

6

Ofrece tu ayuda para que quien haya recibido la mala noticia pueda buscar una solución o alternativa para resolver el malestar. Si bien la recepción de la mala noticia puede ser traumática, es importante que puedas colaborar u ofrecer tu ayuda a quien la haya recibido. De este modo, al otro le será más sencillo mantener su fortaleza para arribar a alguna posible solución.

Importante

  • La comunicación de cuestiones dolorosas o complicadas no es tarea sencilla. Sin embargo, es muy probable que la vida te enfrente con alguna ocasión en la que te tocará hacerlo, y es entonces cuando deberás estar preparado. Ten confianza en tus intenciones.

Paulo Coelho: Veinte años después (II)

En esta tarde en Leon, en el lejano año de 1986, yo todavía no sé que de aquí a seis o siete meses, iré a escribir un libro sobre esta mi experiencia, que ya camina por mi alma el pastor Santiago en busca de un tesoro, en que una mujer llamada Verónica se prepara para ingerir algunas píldoras y tratar de cometer suicidio, que Pilar llegará delante del río Piedra y escribirá, llorando su diario.

Todo lo que sé es que estoy haciendo este absurdo y monótono Camino. No existe fax, celular, los refugios son pocos, mi guía parece irritado todo el tiempo, y no tengo como saber lo que está sucediendo en Brasil.

Todo lo que sé en este momento es que estoy tenso, nervioso, incapaz de conversar con Petrus, porque acabo de darme cuenta que no puedo volver a hacer más lo que venia haciendo – aunque eso signifique abrir mano de un dinero razonable al final del mes, de una cierta estabilidad emocional, de un trabajo que ya conozco y del cual domino algunas técnicas – Necesito mudar, seguir en dirección a mi sueño, un sueño que me parece infantil, ridículo, imposible de ser realizado: convertirme en el escritor que secretamente siempre deseé ser, pero que no tengo coraje de asumir.

Petrus termina de beber su café, su agua mineral, me pide que pague lo gastado y que continuemos caminando, ya que todavía faltan algunos kilómetros hasta la próxima ciudad. Las personas continúan pasando y conversando, mirando de reojo a los dos peregrinos de mediana edad, pensando como hay gente extraña en este mundo, siempre lista para intentar revivir un pasado que ya está muerto. La temperatura debe estar alrededor de los 27oC porque es el final de la tarde, y yo me pregunto silenciosamente, por la milésima vez, si no tomé la decisión equivocada.

Yo quería cambiar? Creo que no, pero al final de cuentas este camino me está transformando. Yo quería conocer los misterios? Creo que sí, pero el camino me está enseñando que no existen los misterios, que – como decía Jesucristo – no hay nada oculto que no haya sido revelado. En fin todo está sucediendo al contrario de lo que yo esperaba.

Nos levantamos, y empezamos a andar en silencio. Estoy inmerso e mis pensamientos, en mi inseguridad, y Petrus debe estar pensando –yo me imagino– en su trabajo en Milán. Está aquí porque de alguna manera fué obligado por la Tradición, pero posiblemente espera que esta caminada termine rápido, para poder volver a hacer lo que le gusta.

Anduvimos casi todo el resto de la tarde sin conversar. Estamos aislados en nuestra convivencia forzada. Santiago de Compostela está adelante, y no puedo imaginar que este camino me conduce no apenas a esta ciudad, sino a muchas otras ciudades del mundo. Ni yo ni Petrus sabemos que en esta tarde, en la planicie de León, estoy también caminando para Milán, su ciudad, donde llegaré casi diez años después, con un libro llamado “El Alquimista”. Yo estoy caminando para mi destino, tantas veces soñado y otras tantas veces negado.

En algunos días llegaré exactamente al lugar donde hoy, veinte años después, escribo estas líneas. Yo estoy caminando en dirección a lo que siempre deseé, y no tengo fe, ni esperanza de que mi vida se transforme. Pero continuo adelante. En un futuro remoto, en uno de los bares por donde pasaré de aquí a algunos días, ya está sentada mi mujer leyendo un libro, y allí estoy yo, digitando este texto en una computadora, que minutos después lo envía por internet hasta el periódico donde será publicado.

Estoy caminando en dirección a este futuro – en esta tarde de agosto de 1986.

(*) En el año que hice la peregrinación, apenas 400 personas habían recorrido el Camino de Santiago. En el año de 2005, según estadísticas no oficiales, 400 personas pasaban -por día – delante del bar mencionado en el texto.

Copyright © 2006-2011 Paulo Coelho Blogs & CHM (Camino a la Grandeza) 

Paulo Coelho: Veinte años después (I)

Sentado en un jardin en Leon, mirando el rio que corre, dia 27 de marzo de 2006.

A mi lado Cristina – mi mujer – está leyendo un libro. La primavera empieza en Europa, ya podemos colocar los abrigos en la maleta. Andamos en coche todos estos dias, pasando por algunos lugares que marcaron nuestras vidas (Cristina hizo el Camino de Santiago en 1990). A pesar de que viajamos sin prisa, cubrimos 500 kms. en menos de una semana.

Agua mineral. Café.

Personas que conversan, personas que caminan.

Personas que también toman su café y su agua mineral.

Entonces vuelvo veinte años en el tiempo, una tarde de Julio o Agosto de 1986, un café, un agua mineral, personas conversando y caminando – sólo que de esta vez el escenario son las planicies que se extienden después de Castrogeriz -, mi cumpleaños se aproxima, ya salí de Sant Jean Pied-de-Port hace tiempo, y estoy un poco más allá de la mitad del camino que conduce a Santiago de Compostela.

Velocidad de caminada: 20 kms por dia.

Miro para adelante, el paisaje monótono, el guia que también toma su café en un bar que parece haber surgido de la nada. Miro para atrás, el mismo paisaje monótono,con la única diferencia que en el polvo del camino están las marcas de las suelas de mis zapatos – pero eso es temporario, el viento las borrará antes de que llegue la noche.

Todo me parece irreal.

Qué estoy haciendo aquí? Esta pregunta continúa acompañándome a pesar de ya haber pasado varias semanas. Estoy buscando una espada. Estoy cumpliendo un ritual de RAM, una pequeña orden dentro de la Iglesia Católica, sin secretos o misterios más allá de la tentativa de comprender el lenguaje simbólico del mundo. Estoy pensando que fui engañado, que la búsqueda espiritual no pasa de una cosa sin sentido o lógica, y que sería mejor estar en Brasil, cuidando de lo que yo siempre cuidaba.

Estoy dudando de mi sinceridad en esta búsqueda, porque da mucho trabajo buscar un Dios que nunca se muestra, rezar en las horas ciertas, recorrer caminos extraños, tener disciplina, aceptar órdenes que me parecen absurdas.

Es eso: dudo de mi sinceridad. Todos estos días Petro ha dicho que el camino es de todos, de las personas comunes, lo que me deja muy decepcionado. Yo pensaba que todo este esfuerzo me fuese a dar un lugar de destaque entre los pocos elegidos que se aproximan a los grandes arquetipos del universo. Yo pensaba que iba finalmente a descubrir que son verdad todas las historias a respecto de los gobiernos secretos de sabios en el Tibet, de pociones mágicas que son capaces de provocar el amor donde no existe la atracción, de rituales donde de repente las puertas del paraiso se abren.

Pero es exactamente lo contrario de lo que Petrus me dice: no existen los elegidos. Todos son elegidos, si en vez de preguntarse “qué estoy haciendo aquí” resolvieran hacer cualquier cosa que despierte el entusiasmo en su corazón. Es en el trabajo con entusiasmo que está la puerta del paraíso, el amor que transforma, la elección que nos lleva hasta Dios.

Es ese entusiasmo que nos conecta con el Espiritu Santo, y no las centenas, millares de lecturas de los textos clásicos. Es la voluntad de creer que la vida es un milagro que permite que los milagros sucedan, y no los llamados “rituales secretos” u “órdenes iniciáticas”. En fin, es la decisión del hombre de cumplir su destino lo que lo hace ser realmente un hombre – y no las teorías que el desenvuelve alrededor del misterio de la existencia.

Y aquí estoy yo. Un poco más allá de la mitad del camino que me lleva a Santiago de Compostela. Si las cosas son tan simples como el dice, porqué esta aventura inútil?

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El Arbol que no sabia Quien era.

Había una vez, en algún lugar que podría ser cualquier lugar y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales.
Todo era alegría en el jardín; y todos ellos estaban muy satisfechos y felices. Excepto por un solo árbol, profundamente triste.
El pobre tenía un problema: no daba frutos. “No sé quién soy,” se lamentaba.
– Lo que te falta es concentración,- le decía el manzano,- si realmente lo intentas, podrás tener deliciosas manzanas. ¿Ves que fácil es?

– No lo escuches,- exigía el rosal.- Es más sencillo tener rosas y ¿Ves que bellas son?
Y desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían. Pero como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.
Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:
-No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Es tu enfoque lo que te hace suf

rir.

“No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tu mismo. Conócete a ti mismo como eres. Para lograr esto, escucha tu voz interior.” Y dicho esto, el búho se fue.

-“¿Mi voz interior…? ¿Ser yo mismo…? ¿Conocerme…? “.- Se preguntaba el árbol desesperado. Y se puso a meditar esos conceptos.

Finalmente, de pronto, comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y pudo escuchar su voz interior diciéndole:

“Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros y belleza al paisaje. Eso es quién eres. ¡Sé lo que eres!”

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces todo el jardín fue completamente feliz, cada quien celebrándose a sí mismo.

Viernes sin carne: Patatas

Patatas rellenas Gratinadas

Ingredientes

  • Patatas
  • Cebolla
  • Tomate rallado o triturado
  • Champiñón
  • Calabacín
  • Pimienta
  • Aceite
  • Sal
  • Necesitaremos además hacer bechamel vegana
Patatas rellenas gratinadas :: receta vegetariana

Preparación

Abrimos las patatas en dos mitades y las vaciamos haciendo barcas de pata con un borde de un centimetro aproximadamente.

Horneamos las patatas hasta que queden blanditas.

Mientras se hornean las patatas aprovechamos para hacer el relleno y la bechamel: (preparación de bechamel vegana).

Para el relleno troceamos a daditos pequeños los corazones de patata que hemos extraido para hacer las barcas, el calabacín,el champiñon y la cebolla.

Ponemos dos sartenes al fuego, en una freimos los daditos de patata y en otro freimos el calabacin,el champiñón y la cebolla.Una vez estén todas las verduritas fritas, las juntamos en una misma sartén y añadimos el tomate rallado o triturado hasta freir. Al sofrito le añadimos una pizca de pimienta y sal al gusto.

Con este sofrito rellenamos las barcas de patatas que hemos sacado del horno y espacimos por encima la bechamel que hemos preparado.

Volvemos a meter las barcas de patata rellenas al horno y gratinamos. Luego sacamos del horno y a servir.

Comentarios

Es importante poner papel de aluminio o papel de cocina bajo las barcas de patata en la bandeja donde las dispongamos para el horno ya que si no seguro que se pegarán.

Otra opción alternativa a la bechamel es tofu rallado o queso vegano para fundir.

Patatas al ajillo con pimentón

Ingredientes

  • 3 patatas grandes ó 4 medianas
  • de 4 a 6 dientes de ajo
  • 1/3 de vaso (de los de vino) de vinagre aprox.
  • 1 cucharilla de pimentón aprox.
  • aceite para freír
Patatas al ajillo con pimentón :: receta vegetariana

Preparación

Pelar y cortar las patatas en rodajas finas y freírlas.

Mientras se hacen, triturar los ajos en un mortero con algo de sal para facilitar el trabajo. Mezclar en un vaso el vinagre con el pimentón y echar el ajo machacado (cuanto más vinagre y más ajo más fuerte el sabor).

Cuando a las patatas les quede poco para hacerse, quitar casi todo el aceite de freír, echar la mezcla de vinagre y bajar el fuego. Dejar unos minutos y listo.

Comentarios

Receta muy fácil de preparar. Estas patatas son perfectas, por su intenso sabor, para acompañar en el aperitivo con un vinito.

vegetarianismo.net

Viernes sin carne: Cocinar con cilantro


No muchas personas están acostumbradas a saborizar sus comidas a partir de hierbas, y comenzar a conocerlas puede darnos todo un nuevo panorama a la hora de cocinar.

El cilantro es una de las opciones que nos brinda la naturaleza para hacer más gustoso nuestros platos.

Su sabor es fuerte, por lo que hay que aprender a dosificar su uso según el gusto de cada uno.

Graciela Escrivá escribió acerca de esta hierba en la Revista Jardín, explicando que “Son comestibles todas las partes de la planta, incluida la raíz. Ésta posee un sabor similar al de las hojas, con un dejo que recuerda a las nueces. En los últimos años, su uso se ha difundido en nuestro país con el advenimiento de comidas étnicas. Perfuma los platos de la India, del sudeste asiático y de países latinoamericanos como Perú,Chile Brasil, entre otros. Debido a que comúnmente se lo incluye en la cocina china, recibe también el nombre de perejil chino“.

Veamos entonces la siguiente receta -oriunda de Colombia– en la que podés incluir al cilantro.

Ensalada fresca con cilantro

Ingredientes
-Palta o aguacate, dos.
-Cebolla, una.
-Lechuga, una plata mediana.
Para el aderezo:
-Un diente de ajo.
-Cilantro, a gusto.
-El jugo de un limón.
-Una pizca de azúcar.
-Sal a gusto.
-Aceite de oliva, cantidad necesaria.
-Champignones, 100grs.
-Daditos de pan tostado, a gusto.

Preparación 
-Cortar los aguacates en cubitos y mezclarlos con la cebolla previamente cortada en finas tiras y los champignones cortados a tamaño bocado.
-Aparte, lavar y escurrir las hojas de lechuga.
-Para preparar el aderezo licuar el ajo junto con el cilantro, el jugo del limón, el azúcar y una pizca de sal.
-Añadir el aceite poco a poco mientras esté la licuadora funcionando. Licuar hasta obtener una salsa homogénea.
-Mezclar en un bol el aderezo junto con los champignones, la cebolla y los aguacates.
-Disponer sobre cada plato las hojas de lechuga y servir sobre ellas la ensalada.
-Para terminar, colocar por encima los cubitos de pan tostado.