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Maytte: Para comenzar demos el primer paso

Tenemos un amigo cuyo comportamiento repetitivo está llevándolo al borde de una quiebra. A pesar de que hemos tratado en diferentes momentos de ayudarlo a romper con ese ciclo, no lo hemos conseguido. Él se ha leído cuanto libro en referencia al tema de la procrástinación existe, tiene clara la teoría, conoce su problema, está viviendo las consecuencia y aun así, se plantea objetivos que no cumple, cayendo una y otra vez en el ciclo que lo lleva a evadir las responsabilidades y las tareas que necesita realizar para sacar su negocio y su vida adelante.

Su caso, guardando la distancia por la gravedad que para él conlleva en este momento, me recuerda a las personas que teniendo las herramientas que necesitan, no hacen nada concreto para resolver la situación en la que están atrapados; pareciera que esperan, al igual que nuestro amigo, a que alguien haga algo o a que ocurra algún evento extraordinario que cambie su situación sin tener que hacer el esfuerzo de vencerse a sí mismos para poder salir adelante. No deberíamos necesitar que otros nos recuerden nuestros compromisos, metas, sueños y propósitos, deberíamos querernos a nosotros mismos lo suficiente como para fortalecer la voluntad, la disciplina y la determinación que necesitamos para romper con aquellos hábitos, actitudes y comportamientos que nos hacen daño, en aras de aspirar a una mejor condición de vida.

Los enemigos a vencer son:
La apatía. Cuando perdemos la motivación y no somos capaces de reconocer el beneficio que tiene para nosotros hacer un esfuerzo positivo, nos volvemos indiferentes y pasivos.

La comodidad. Cuando prevalece la búsqueda de la satisfacción instantánea ocupamos todo nuestro tiempo y pensamiento en encontrar otras fuentes de distracción y placer, ignorando o aplazando las responsabilidades y los compromisos que hemos adquirido. Perseguir la comodidad nos lleva a hacer el menor esfuerzo posible.

El pesimismo. Cuando nos volvemos demasiado críticos de nosotros mismos o nos sentimos menos capacitados que los demás, tenemos la tendencia a creer que no seremos capaces de recuperarnos y de salir adelante. De antemano pensamos que lo haremos mal y por lo tanto, evitamos hacer algo para solucionarlo.

El postergar. “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Este es un dicho popular que contiene una gran sabiduría, dejar todo lo que no nos gusta hacer, nos parece difícil o nos compromete para después, solo agravará la situación haciendo que se más difícil de manejar y de superar.

La justificación. La mayoría de las veces nos convertimos en el mayor obstáculo a vencer cuando justificamos nuestra pasividad, irresponsabilidad y poca efectividad con razonamientos absurdos que, en algún momento, traslucen la poca verdad que los acompaña.

Falta de concentración. Cuando nos dispersamos fácilmente, ocupamos el tiempo en otras actividades que distraen nuestra atención del trabajo que debemos realizar, perdemos el tiempo y se acumulan los asuntos pendientes.


Maytte Sepulveda. Escritora Master.

Comunicadora social con más de 20 años llevando mensajes de esperanza, cambio y mejoramiento. Articulista y presentadora del programa “Hola Maytte” transmitido por Casa Club TV. Tiene cinco libros publicados http://maytte.com/

Copyright © 2012 Maytte Sepulveda & .  Con licencia de publicación a cargo del Grupo CHM Para Camino a la Grandeza.com.ve. Todos los Derechos reservados.

Maytte: La piscina de caramelo

Hace un tiempo vi un comercial que mostraba a unos nadadores superprofesionales que se lanzaban a una gran piscina, pero, ésta, en vez de estar llena de agua, estaba llena de caramelo derretido, y por eso, al zambullirse, los nadadores quedaban inmovilizados en este espeso y empalagoso elemento y sólo con mucho esfuerzo alcanzaban a moverse. Así se nos pone la vida muchas veces cuando permitimos que el desánimo, el temor, la negatividad o la falta de voluntad nos impidan conseguir nuestras metas.

Cuántas veces, con mucho entusiasmo, nos lanzamos a realizar un proyecto nuevo como abrir un negocio, bajar de peso, dejar de fumar, cambiar nuestro régimen alimentario y, a pesar de que nos preparamos y sentimos listos para iniciarlo, caemos en una gran piscina de caramelo, pegajoso y espeso, que nos impide avanzar, a pesar de que tenemos el deseo. Al final, cansados de tanta resistencia, dejamos de luchar y nos quedamos quietos en nuestra zona de confort. ¿Y por qué digo que es de caramelo? Porque seguramente encontraremos personas que se encargaran de desanimarnos, circunstancias adversas que nos inmovilizarán y, lo que es peor, nosotros mismos buscaremos razones que justifiquen nuestra decisión de no seguir adelante.

Sólo hay una palabra mágica que puede ayudarnos a combatir la inercia y el desánimo para cambiar los hábitos negativos, renovar nuestra actitud y trabajar hasta cumplir nuestros sueños y proyectos: disciplina. Muchos de nosotros oímos esta palabra y la rechazamos inmediatamente, pues nos recuerda limitaciones, prohibiciones y castigos. Pero es únicamente con disciplina que podremos conseguir todo aquello que no resulta fácil inicialmente. Y cuando uno por fin comprende que disciplinarse es cuidar de sí y no castigarse, deja de rechazarla y comienza a hacer buen uso de ella, y aunque cuesta trabajo adquirirla, constituye el factor determinante para convertirnos en ganadores.

CLAVES PARA POTENCIAR LA DISCIPLINA

La disciplina es positiva. Algunos tratamos de cambiar un mal hábito con conductas extremas, otros pretenden hacerlo de un momento para otro sin obtener el resultado definitivo y positivo que desean. Los cambios hay que realizarlos poco a poco. Sólo podemos ocuparnos de una sola cosa a la vez.

Mantenerse enfocado. No pierdas de vista tu meta, focaliza tus esfuerzos. Escríbela en un papel, hazlo despacio, pensando en ella y lleva esta tarjeta contigo. Imagínate logrando tu objetivo, piensa como te sentirás y empieza a actuar como si ya lo hubieras conseguido. Repite este ejercicio y verás que la vida conspirará para ayudarte.

La gente disciplinada es más feliz. El placer del trabajo realizado nos da paz mental y una satisfacción, porque libera endorfinas que nos alegran y alivian a pesar de lo cansados y agotados que estemos.

La gratificación pospuesta. La disciplina es un proceso que consiste en programar las tareas y placeres de la vida diaria, de manera que las partes difíciles se cumplan primero para poder conseguir, después, la más satisfactorias, y disfrutarlas sin culpa ni limitaciones.

Buscar el balance. No confundamos disciplina con rigidez, no busquemos la perfección sino la tranquilidad y obtendremos la satisfacción que proporciona hacer lo que se tiene que hacer en el momento adecuado.

Maytte Sepulveda. Escritora Master.

Comunicadora social con más de 20 años llevando mensajes de esperanza, cambio y mejoramiento. Articulista y presentadora del programa “Hola Maytte” transmitido por Casa Club TV. Tiene cinco libros publicados http://maytte.com/

Copyright © 2012 Maytte Sepulveda & .  Con licencia de publicación a cargo del Grupo CHM Para Camino a la Grandeza.com.ve. Todos los Derechos reservados.