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Nadie te ofende, son tus expectativas…

Las personas se la pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que alguien les hizo (o no les hizo). ¡Nadie, nunca jamás te ha ofendido! Son tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, las que te hieren. Y las expectativas tú las creas con tus pensamientos. No son reales. Son imaginarios.

Entonces, entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de como deberían actuar las personas y Dios las que te hieren. Estas ideas son producto de una máscara social, que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente. Reconoce que la mayoría de las personas NUNCA van a cuadrar con esas ideas que tienes. Porque son ideas falsas.

Deja a las personas ser. Deja que guíen su vida como mejor les plazca. Es su responsabilidad. Dales consejos, SOLO SI TE LO SOLICITAN, pero permite que tomen sus decisiones. Es su derecho divino por nacimiento: el libre albedrío y la libertad.

Nadie te pertenece. Ni tus padres, hijos, amigos y parejas. Todos formamos parte del engranaje de la naturaleza. Deja fluir las cosas sin resistirte a ellas. Ama y deja ser.

Deja de pensar demasiado. Abrete a la posibilidad de nuevas experiencias. No utilices tu “inventario”. Cuando una persona es maltratada (por NO haber dicho o hecho lo que se esperaba de ella) por alguien, deja esa experiencia en su inventario. Cuando conoce a otro alguien, tiene miedo. Y trata de ver si la nueva persona repetirá las mismas actitudes que la que le hirieron, o sea que se predispone. Saca una experiencia de su inventario negativo. Se pone los lentes de esa experiencia y ve a las nuevas personas y experiencias de su vida con esos lentes (obviamente provoca lo que más teme). ¿Resultado? Se duplican los mismos problemas y las mismas experiencias negativas.

Y el inventario negativo sigue creciendo. En realidad, lo que hace es que te estorba. No te deja ser feliz. Y a medida que se avanza en años, se es menos feliz. Es porque el inventario negativo aumenta año con año. Abre los ojos y observa el fluir de la vida como es. Cuando limpias tu visión de lentes oscuros y te los quitas, el resultado es la limpieza de visión.

La perfección no existe [de la manera que entendemos esa palabra los humanos]. Ni el padre, amigo, pareja o Dios es perfecto.

Es un concepto creado por la mente humana que, a un nivel intelectual puedes comprender, pero en la realidad NO EXISTE. Un bosque perfecto serían sólo árboles, Sol, lluvia, sin bichos… ¿existe? No. Para un pez, el mar perfecto sería aquel donde no hay depredadores ¿existe? No. Deja de resistirte a que las personas no son como quieres. Acepta a las personas como el pez acepta al mar y ámalas como son.

Intoxícate con la vida. La vida real es más hermosa y excitante que cualquier idea que tienes del mundo.

Imagina a esa persona que te ofendió en el pasado. Imagínate que ambos están cómodamente sentados. Dile porque te ofendió. Escucha su explicación amorosa de porqué lo hizo. Y perdónala. Si un ser querido ya no está en este mundo, utiliza esta dinámica para decirle lo que quieres. Escucha su respuesta. Y dile adiós. Te dará una enorme paz.

A la luz del corto periodo de vida que tenemos, solo tenemos tiempo para vivir, disfrutar y ser felices. Nuestra compañera la muerte, en cualquier momento, de forma imprevista, nos puede tomar entre sus brazos. Es superfluo gastar el tiempo en pensar en las ofensas de otros. No puedes darte ese lujo.

Es natural pasar por un período de duelo al perdonar, deja que tu herida sane. Descárgate con alguien para dejar fluir el dolor. Aprende con honestidad los errores que cometiste, prométete que no lo volverás a hacer y regresa a vivir la vida.

Y como dirían los Beatles, LET IT BE… (Déjalo Ser)

 

La ira de los dioses

Su armadura y su escudo se movian al son de un pulso, un pulso que latía con furia vengativa. Las ruinas de la ciudad se reflejaban en sus ojos y sus movimientos parecian los de un tigre con correa, fiero, agil, pero atado, trabado, sin poder desplegar su detreza. El terrible brillo de su espada no dejaba su costado, amenazante hacia todo aquel que lo estuviera viendo.

La chapa golpeaba el asfalto en intervalos regulares. El sonido se regaba por los rincones de la ciudad a oscuras. Las finas lineas del reflejo lunar sobre la armadura metálica brillaban en la noche. Su pelo largo, rubio oscuro, caía sobre sus hombros como un velo, ensombreciendo sus ojos azules. Su mirada perturbada se perdía  en las sombras. La tensión del ambiente, hacia parecer que las estrellas vibraban al compás de sus pasos.

El sonido metálico lo siguió hasta la caverna oscura que antes había sido la entrada al subterráneo. La corrupción se filtraba por las paredes en forma de suciedad, pintando en los mosaicos extrañas manchas. Los afiches despegados lo guiaban, en suplicio de las banderas de su ejercito, hacia el campo de batalla. Su voluntad sobrenatural lo movía por las mazmorras que antes habían sido las venas de una sociedad rebozante de vida.

Luego de pasar por la inmunda oscuridad con inmutable (pero perturbada) paciencia, y al ver la luz reflejada de antorchas en las paredes de la estación, se dirige hacia la salida. Se ha soltado el tigre de su correa, y recupera su gracia y su destreza. Con movimientos fugaces, se agazapa contra una pared cubierta de hollín, mientras observa la decadente imagen.

Los ciudadanos, con fanática admiración, se reúnen en torno al paso de bestias metálicas. El estruendo metálico de los tanques se dirigía derecho sin que ninguna tuerca muestre rastros de duda, duda que habría sido justificada, y que por lo tanto, solo quedaba estupidez donde habría de haber decisión. El objetivo: el obelisco, ultimo vestigio de que la ciudad era una ciudad y no un pueblo arrasado por su propia corrupción. La ira y la indignación hacían temblar la carne del guerrero, y la tormenta de su mente ya no podía ser detenida.

Impertinentemente, los pasos del campeón, con voz amenazante, irrumpen el rumor imponente de la batalla futura . Su escudo, su espada y su armadura se imponían ante el blindaje y los cañones de los tanques, distribuidos en 3 columnas y 5 filas. El los esperaba en su lugar, ni un paso atrás, ante el obelisco, defendiéndolo. La muchedumbre se burlaba de el, como los jóvenes, que no entienden el valor del aprendizaje, se burlan de su maestro. “Morirás!” le gritaban entre carcajadas.

Su voz, cargada de virilidad y decisión, sonó, al principio, como un trueno, y luego como un cuerno de batalla: “No defiendo al país, si es que hubo alguna vez un país en este lugar. Acá defiendo a mi patria, la humanidad, para protegerla de su propia auto-flagelación. ¿Cuanto tiempo más vamos a seguir destruyendo una y otra vez nuestros castillos de arena para construirlos de nuevo en un angulo diferente? NO MÁS!

Acá hizo una pausa, y su ultimo rugido vibro en los callejones mas alejados, desde las veredas mas anchas hasta las mas angostas, de toda la ciudad. El bullicio terco de los tanques no era contendiente para el rugido de la sabiduría, la justicia y la valentía. Dio un paso adelante, con la espada en alto, con el escudo al frente y con la mirada fija. ¿Y la humanidad?… La humanidad temblando, ya que sus días de travesuras se habían acabado.

RelacionARTE…

En las relaciones con nuestros familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo tenemos toda una escuela de desarrollo humano y de avance espiritual. Algunas relaciones son fáciles y placenteras, otras son un reto para poner en práctica lo que sabemos en teoría; todas pueden ser enriquecedoras.

Amar al prójimo como a ti mismo… o por lo menos tratarlo con amabilidad y respeto – ésta es una Tarea con T mayúscula, que nos llevaría a concientizar que todos somos partes de un todo, que lo que hacemos a alguien se nos devuelve y nos impacta de alguna manera y, lo más importante, que en ese prójimo, en ese otro, está también la chispa divina, aunque no la veamos.

Podemos asumir esta tarea a conciencia, saber que podemos crecer como persona cada vez que nos relacionamos con los demás. Te invito a que lo hagas: cuando la relación con una persona es problemática, pregúntate qué parte de ti puedes mejorar, como por ejemplo tu capacidad para poner límites, para aceptar al otro como es, sentirte con derecho a expresarte y hacerlo con respeto, etc. Si te molesta o te duele mucho algo de alguien, esa persona está removiendo en ti algo que bien vale la pena revisar y sanar.

Muchas veces, la manera como nos relacionamos con los demás tiene su origen en las relaciones que tuvimos con nuestros padres y familiares más cercanos en la infancia. De allí la importancia de revisar y sanar la relación que tenemos con nuestros padres, estén vivos o no.

Es importante perdonar lo que sea que les reprochemos. Cuando hablo de perdonar me refiero a dejar el resentimiento, la rabia y el dolor. A veces, las cosas no sanadas en la relación con los padres se repiten en otras relaciones de adulto.

Un ejemplo: si tu papá era una persona distante y tú sentías que tenías que hacer muchas cosas, hasta pararte de cabeza, para que te tomara en cuenta, es muy probable que “consigas” una pareja que a veces entre en mutismo y en distanciamiento emocional. Esa sensación de que no te toma en cuenta, ese dolor y rabia pueden tener su origen en esa faceta de tu relación con tu papá. Más vale que aceptes, desde esa niña que fuiste y que está adentro de ti, a ese papá tal y como fue. Practica el perdonar, amar y agradecer; sobre todo con esa pareja: perdónale por mostrarte eso que no has sanado, mándale amor y agradécele la oportunidad de sanar esa niña herida.

Hay quienes dicen “si te molesta lo del otro es porque tú también eres así”. Yo no lo veo así. Si te molesta mucho que tu compañero sea flojo, por ejemplo, es posible que tú no lo seas, sino que, por el contrario, trabajas demasiado y no te das un descanso; es posible que te moleste porque estás justo en lo opuesto y necesitas un equilibrio. La otra persona es un espejo que envía una imagen de algo que nos conviene revisar.

Ve al otro como un hijo de Dios en evolución, obsérvalo como otro tú que también tiene cosas que aprender, esa persona tiene sus tareas, concéntrate tú en las tuyas, y con paciencia y amabilidad hacia ti mismo.

En Mis Pensamientos….


Cada alegría, cada instante de felicidad se paga de un modo u otro. Sólo cuando hayamoss regresado definitivamente de este océano cósmico de pensamientos no tendremos nada más que pagar.

Cuando nos terminemos de sumergirnos en este océano, ¿a quién deberíamos pagar? Pero si salimos del océano, deberemos pagar por cada minúscula gotita de agua. ¡Cuántas veces habremos podido comprobarlo! Después de la alegría, siempre llega la pena.
E incluso ya lo estamos esperando: después de una felicidad muy grande, algo nos dice que una pena nos aguarda. Muchas personas, cuando se sienten muy felices tienen miedo, y tienen razón. Pero si nunca podemos escapar completamente de los sinsabores que provienen del mundo exterior, por lo menos interiormente debemos estar protegidos. Y la única protección realmente eficaz es la unión con el Cielo. Cuando hay  union con el Cielo, estamos a su voluntad, nos convertimoss en uno con él, y entonces interiormente ya no hay  que pagar nada. ¿Acaso DIOS debe algo a alguien? No, todo le pertenece, y si vivimos en el, todo nos pertenecerá también.