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El Amor nos Fortalece

El núcleo del amor es la fuerza, el valor que mostramos para luchar por lo que amamos, la fortaleza para defender lo que más apreciamos, enfrentar desafíos, superar barreras, derribar obstáculos.

Cuando el amor es auténtico surge con la fuerza de la audacia, el atrevimiento, la osadía que… nos lanza a correr riesgos para conquistar lo que amamos; es en esa entrega sin condiciones donde surgen fortalezas donde antes no las había…

El amor nos da el valor de…

– Luchar por nuestros sueños.
– Dar la vida por los que llevamos en el corazón.
– Modificar nuestra propia existencia.
– Cambiar nuestro ser.
– Rebasar el límite de nuestras potencialidades.

El amor nos da la fuerza:
– Para respetar a los seres que amamos.
– Para sonreír a pesar de las adversidades.
– De la humildad para pedir perdón.
– La grandeza de la comprensión.
– La nobleza de perdonar.

El amor nos da el poder:
– Para manifestar nuestras emociones.
– Para alcanzar estrellas.
– Para convertir nuestros sueños en realidades.
– Entregar nuestra vida por un ideal.

El amor nos transforma en seres superiores, nos despierta nuestra capacidad de asombro, nos da la sensibilidad de la contemplación, nos impulsa a niveles infinitos, nos da la fuerza para recorrer nuestra vida con un espíritu invencible y nos impulsa a alcanzar lo imposible.

El amor es la fuerza que Dios deposita en el corazón de todos los seres humanos, a cada uno corresponde decidir vivir como un paladín o un cobarde, como un conquistador o un conformista, como un ser excelente o un mediocre, como un ser lleno de luz o quien permanece por siempre en la oscuridad, el amor hace nacer la fuerza para atrevernos a ser auténticos colaboradores en la grandeza de la creación.

Y Me enamore…

Nada más con verla me enamoré como un loco de ella.  Me miró con esos hermosos ojos que tiene en su bello rostro me robó el corazón. Tenía frío, mucho frío, y lloraba por ello. Yo no sabía que hacer. Era la primera vez que tenía algo tan frágil en mis manos, y creía que se iba a romper. Fue entonces cuando ella abrió los ojos y los clavó en los míos. Y dejo de gritar. Se asió a mis dedos con fuerza y creo que sonrió. En ese instante me desarmó. Me arrebató todos los principios por los que me había regido en la vida, y se convirtió en una parte insustituible de mí. Supe, como sé hoy, que todo lo que fuera a hacer con mi existencia estaba destinado, dirigido para ella. No hay nada, absolutamente nada que sea más hermoso, más puro, más increíble que cualquier gesto suyo. Y ella lo sabe y lo maneja con dulzura, con sabiduría. Sonríe, y gana. Le basta con eso. No necesita más para tenerme a sus pies.

Se llama Estefania. Sin más. Y rinde honor a su nombre con su inocencia.  Comparte su cariño con su madre y conmigo. Nadie la podrá querer como la quiere quien le dio la vida. Pero también nadie la querrá como la quiero yo. No la llevé dentro, no sufrí para que naciera. Sin embargo ahora sí que está en mi interior, es mi interior y mi alma, es una flor de ojos negros de una belleza infinita. ¡Qué voy a decir yo, si estoy enamorado de ella!