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Y en el 2010!!

 

Y En el 2010 continuaremos con este camino a la grandeza por las carreteras del perdon  seguiremos tras las huellas de la excelencia y en la busqueda de la felicidad plena. 

Un camino que comenzo no hace mucho y ya a empezado a florecer. desde el 19 de noviembre hasta hoy y continuaremos en este año proximo de Reconexión con todas las categorias y todas secciones aportadas gracias a todos esos caminantes a Jorge Bucay, Maytte Sepulveda, Osho, Deepack Chopra, Nelson Diaz, Morrnah Nalamaku Simeona, Ruben Pinella, Guilio Mottola, David Atías y a nuestros Blog Hermanos Todolopuedes, Foto del dia y Desde el patio de mi casa… 

Para todos los que quieran Aportar algo o quitar algo del blog pueden comentar o agregarme a Twitter: @luispadrong , facebook: Ingresa mi nombre. Gracias Por este año el blog volvera a actualizar en cuanto pueda pues este 1,2 y quizas 3 estare completamente desconectado

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Estrellitas y Duendes

“En el país de los cuentos había una vez un pequeño duende. Un duende muy travieso que siempre andaba riendo y saltando de un lado para otro…   Vivía en una casita toda rodeada de montañas. A su lado, un pequeño río que discurría placidamente por la falda de la ladera describiendo un paisaje difícil de imaginar……….   Lo que mas gustaba al duendecillo era ver como cada mañana, con los primeros rayos de sol, todas las flores de su jardín iban abriendo una por una sus hojas…..   Uno de aquellos días, como muchos otros, salió a pasear a la montaña. Y caminando entre las rocas encontró una flor: era una flor preciosa, nunca había visto otra de igual belleza. Le había cautivado tanto que paso toda la tarde mirándola. Era maravilloso verla cuando se contorneaba cada vez que el viento acariciaba sus hojas………….   Al siguiente día y al siguiente, y al otro, volvió para estar a su lado y mirarla.   Un día como tantos otros, nuestro duendecillo vio como de una de sus hojas caía una pequeña lagrima. No entendía como la flor más maravillosa del mundo podía estar triste. Se acercó a ella y le pregunto:   -“?Por que lloras?”. -Y contesto la flor: “me siento triste aquí entre las rocas, sin nadie que me mire salvo tu. Me gustaría vivir en un jardín como el tuyo y ser una mas de entre las flores. Además, te concederé el deseo que mas quieras si me llevas allí”.   Fue entonces, cuando el pequeño duende la tomo entre sus manos y con todo el cariño del mundo la planto en el lugar mas bonito de su jardín………..   Una vez cumplido el deseo, la flor le dijo al duendecillo:   – “Y bien, ahora que me has llenado de felicidad al traerme aquí, ?que es lo que mas deseas en este mundo?”.   Y el duendecillo entonces, la miro fijamente y contesto :   – “Quiero ser flor como tu   para    sentirme    por    siempre     a     tu     lado”.   Y colorín  colorado, en el país de los cuentos, el final ha llegado.

Extraido de 26 CUENTOS PARA PENSAR de un maravilloso autor llamado Jorge Bucay

Lo que está en el Inconsciente

 

A veces lo más difícil en la búsqueda a la liberación y a la Paz interior,  es el perdón, ese perdón con  uno mismo.  A veces porque ignoramos ese sentimiento o no sabemos como llevarlo, como también  a veces se piensa que no es importante y que está todo  bien con nuestro interior, pero a medida que uno sufre se va coleccionando ciertas semillas que con el tiempo va tomando una forma y los resultados son difíciles de comprender, de aceptar y el dolor y la confusión va creciendo.

Sin  poder reconocer este sentimiento, sin poder llegar a perdonarse a uno mismo, se nos hará mucho más difícil el camino y la autoaceptación . El poder de la mente y de los pensamientos es desconocido por todos, por lo cual además de cuidarse de ellos y es bueno de vez  en cuando analizar ciertas situaciones, sentimientos y de ir limpiando y liberando.

Freud insistió, que habían algunas personas que parecían que estuvieran prisioneras dentro esquemas catastróficos infernales:

Se casan con una persona y esa persona sufre una enfermedad no diagnosticada, luego se enamoran y su pareja las abandona, sus amigos la traicionan y los negocios que emprenden fracasan.

Como si tuvieran un radar que les guiara hacia los seres y las situaciones  que deberían evitar a toda costa. Hasta el punto que llegan a terminar creyendo que son gafes, que la mala suerte les persigue.

Según el Psicoanálisis en estos casos, no entra para nada la mala suerte, ni nada parecido. Esto tipo de personas construyen sus propias desgracias  a partir de un sentimiento de culpabilidad que les empuja a autocastigarse. La clave ante esto está en entender y analizar que deseos culpables e insoportables son las que incitan para hacerse tanto daño.

Ella y yo hacíamos el amor diariamente

Del libro El camino del encuentro  

 

Ella y yo hacíamos el amor diariamente,  

en otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles  

hacíamos el amor invariablemente.  

Los jueves, los viernes y los sábados hacíamos el amor igualmente.  

Por último los domingos hacíamos el amor religiosamente,  

hacíamos el amor compulsivamente.  

Lo hacíamos deliberadamente. Lo hacíamos espontáneamente.  

Hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres,  

por favor, por supuesto por teléfono, de primera intención  

y en última instancia, por no dejar y por si acaso,  

como primera medida y como último recurso,  

hicimos el amor por ósmosis y por simbiosis:  

y a eso le llamábamos hacer el amor científicamente. 

  


Pero también hicimos el amor yo a ella y ella a mí, es decir, recíprocamente.
 

Y cuando ella se quedaba a la mitad de un orgasmo  

y yo con el miembro convertido en un músculo fláccido no podía llenarla,  

entonces hacíamos el amor lastimosamente.  

Lo cual no tiene nada que ver con las veces  

en que yo me imaginaba que no iba a poder y no podía,  

y ella pensaba que no iba a sentir y no sentía,  

o bien estábamos tan cansados y tan preocupados  

que ninguno de los dos alcanzaba el orgasmo.  

Decíamos entonces, que habíamos hecho el amor aproximadamente. 

  

   

O bien a Estefanía le daba por recordar las ardillas que el tío Esteban  

le trajo de Wisconsin que daban vueltas como locas  

en sus jaulas olorosas a creolina, y yo por mi parte  

recordaba la sala de  la casa de los abuelos  

con sus sillas vienesas y sus macetas de rosas  

esperando la eclosión de las cuatro de la tarde… 

  

   

Así era como hacíamos el amor nostálgicamente,  

viniéndonos mientras nos íbamos tras viejos recuerdos.  

Muchas veces hicimos el amor contra natura,  

a favor de natura, ignorando a natura,
o de noche con la luz encendida, o de día con los ojos cerrados,
o con el cuerpo limpio y la conciencia sucia o viceversa.
 

  


Contentos, felices, dolientes, amargados.
Con remordimiento y sin sentido.
Con sueño y con frío.
Y cuando estábamos concientes de lo absurdo de la vida
 

y de que un día nos olvidaríamos el uno del otro,  

entonces hacíamos el amor inútilmente. 

  

  

Para envidia de nuestros amigos y enemigos 

hacíamos el amor ilimitadamente, magistralmente, legendariamente. 

Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor moralmente, 

Para escándalo de la sociedad, hacíamos el amor ilegalmente. 

  

 

 

   

Para alegría de los psiquiatras hacíamos el amor sintomáticamente
Hacíamos el amor físicamente, de pie y cantando,
 

de rodillas y rezando, acostados y soñando.  

Y sobre todo, y por la simple razón de que yo lo quería así y ella también,  

hacíamos el amor voluntariamente…  

 

Sueños de Semilla

En el silencio de mi reflexión percibo todo mi mundo interno como si fuera una semilla, de alguna manera pequeña e insignificante pero también pletórica de potencialidades.

…Y veo en sus entrañas el germen de un árbol magnífico, el árbol de mi propia vida en proceso de desarrollo.

En su pequeñez, cada semilla contiene el espíritu del árbol que será después. Cada semilla sabe cómo transformarse en árbol, cayendo en tierra fértil, absorbiendo los jugos que la alimentan, expandiendo las ramas y el follaje, llenándose de flores y de frutos, para poder dar lo que tienen que dar.

Cada semilla sabe cómo llegar a ser árbol. Y tantas son las semillas como son los sueños secretos.

Dentro de nosotros, innumerables sueños esperan el tiempo de germinar, echar raíces y darse a luz, morir como semillas… para convertirse en árboles.

Árboles magníficos y orgullosos que a su vez nos digan, en su solidez, que oigamos nuestra voz interior, que escuchemos la sabiduría de nuestros sueños semilla.

Ellos, los sueños, indican el camino con símbolos y señales de toda clase, en cada hecho, en cada momento, entre las cosas y entre las personas, en los dolores y en los placeres, en los triunfos y en los fracasos. Lo soñado nos enseña, dormidos o despiertos, a vernos, a escucharnos, a darnos cuenta.

Nos muestra el rumbo en presentimientos huidizos o en relámpagos de lucidez  cegadora.

Y así crecemos, nos desarrollamos,  evolucionamos… Y un día, mientras transitamos este eterno presente que llamamos vida, las semillas de nuestros sueños se transformarán en árboles, y desplegarán sus ramas que, como alas gigantescas, cruzarán el cielo, uniendo en un solo trazo nuestro pasado y nuestro futuro.

Nada hay que temer,… una sabiduría interior las acompaña… porque  cada semilla sabe… cómo llegar a ser árbol…

Audio-Cuento

Carpintería \”El Siete\”

Podrás encontrar este cuento en la página 46 del libro “Déjame que te cuente”, o bien en la pista 22 del CD 1 del audiolibro “El Juego de los cuentos”.

De todos modos, Jorge Bucay ha seleccionado este cuento para ti, que seguro será de tu agrado. Podrás encontrar más cuentos narrados por él en el audiolibro “El Juego de los cuentos

Frase del Dia

“Cada vez me importan menos cosas y, sin embargo… Cada vez me importan más las cosas que me importan.” Jorge Bucay