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En Contacto con la Maternidad: 10 consejos para tener más tiempo para estar con tus hijos

Los dias tienen 24 horas, en teoría es mucho tiempo, pero lo cierto es que a mi harían falta por lo menos 5 ó 6 horas más…y ni aún así me daría tiempo a todo lo que quiero hacer.

En mi caso, procuro estar con mis hijas el mayor tiempo posible, es una prioridad en mi vida, porque yo pienso que el tiempo de calidad es muy importante pero también lo es la cantidad de tiempo dedicado a la crianza de tus hijos. Todo debe ir de la mano. Por esto, desde que tengo hijas, todavia me falta más el tiempo…pero poco a poco me voy organizando.

Si estar con tus hijos también es una prioridad para tí, aquí van algunos consejos que te permitirán tener más tiempo para disfrutarlo con ellos:

1. Asume que tu casa no va a estar nunca como las de las revistas. Cuando tienes hijos no puedes tener la casa impoluta y absolutamente recogida. En el momento que acabas de recoger los juguetes, viene un niño y saca un puzle…o justo cuando terminas de fregar los platos, el pequeño te pide un zumo :) Esto es así y a no ser que tengas criada 24 horas, ama de llaves y mayordomo todo junto, no vas a tener nunca la casa como para una revisión.

2. Implica a tus hijos en las tareas del hogar y aprovecha para pasar un rato divertido con ellos. A mis hijas les encanta cocinar, poner la mesa, ayudarme con el lavavajillas…si no te agobias por la rapidez de las tareas ni por el resultado perfecto, un niño es capaz de hacer muchas tareas del hogar (con tu ayuda) y además divertirse contigo haciéndolas. En este punto, yo estoy haciendo un esfuerzo conmigo misma para darles a mis hijas la oportunidad de hacer más cosas y disfrutarlo juntas.

3. La regla de las tres cosas. Cuando me empiezo a agobiar en mi casa porque hay demasiados trastos o juguetes por en medio digo “¡chicos tres cosas cada uno!” y cumplimos la regla de las tres cosas que consiste en que cada uno recoge tres cosas y aunque parezca una tontería, se nota muchísimo porque en mi casa somos 4 personas, así que en un momento desaparecen 12 cosas del salón.

4. Haz la compra por internet. Cada vez más supermercados te dan la opción de hacerlo: carrefour, Hipercor, Mercadona…te suelen cobrar unos 7 euros por mandártelo a casa y no puedes elegir la fruta, peeero, vale la pena el tiempo y las discusiones que te ahorras. yo hago la compra en Mercadona en 10 minutos porque recupero la lista de la compra del día anterior, incluyo lo que necesito, elimino lo que no y listo!

5. Cocina en el horno. Parece una chorrada, pero el horno es lo más cómodo del mundo (bueno, imagino que la Thermomix es mucho más cómoda, pero yo no tengo una jeje). Puedes hacer platos deliciosos sin perder nada de tiempo en la preparación. Lo pones todo en la bandeja del horno, pones el temporizador y a jugar con los niños. Desde que me he aficionado al horno no paro de probar platos y estoy encantada.

6. Pide ayuda. Si puedes contratar una ayuda para la plancha o la limpieza de la casa es perfecto, porque puedes dedicarte a estar más con tus hijos, pero si no puedes, siempre puedes pedir ayuda a la familia y aceptar los tuppers de tu madre por ejemplo…o si tienes un bebé y la visita es de confianza, le puedes pedir que te doble los calcetines o que te tienda una lavadora :)

7. Usa las bolsas de asar. Para mi, uno de los mejores inventos de este siglo son las bolsas de asar. Abres la bolsa, metes dentro el pollo o lo que sea, echas los polvitos, sierras la bolsa, al micro o al hormo y listo!

8. ¡Sal de casa! cuanto más tiempo estés en casa, más ensucias y desordenas…además los niños necesitan salir y respirar aire fresco. Aprovecha esto, prepara unos bocadillos y pasa la tarde en el parque, todos los agradeceréis.

9. Báñate con tus hijos. Una de las cosas que suelo escuchar de las mamás recientes, es que no tienen tiempo ni de ducharse…eso se soluciona fácil si te bañas con tus hijos. Te diviertes con ellos, pasas un rato estupendo con ellos y de paso te lavas el pelo :) Además, esto les sirve también para conocer su cuerpo y el de los demás, entender que los chicos tiene pene y las chicas vulva, etc…

10. Relativiza y mira la vida con ojos de niño. Un niño puede pasarse una hora jugando con una mariquita en el parque. Un niño puede tardar una hora en andar una distancia de 20 metros. Un niño puede estar dos horas haciéndote preguntas imposibles si le prestas atención. Si relativizamos los problemas y nos damos cuenta del valor de las pequeñas cosas tal y como hacen nuestros hijos, disfrutamos mucho más de la vida y no nos agobiamos tanto por el reloj. Tenemos mucho que aprender de nuestros hijos.

¿y vosotros? ¿qué trucos tenéis para poder pasar más tiempo con vuestros hijos?

Escrito por: Pilar Martínez Alvarez. Copyright © 2012  Maternidad Continuum.  Con licencia de publicación a cargo del Grupo CHM Para Camino a la Grandeza.com.ve. Todos los Derechos reservados.

soy Administrador de Camino a la grandeza y la pagina web del mismo nombre

Tom Grasso: Un Momento en la Cima de la Montaña

Hoy llegué a disfrutar de muchos momentos del amor: la felicidad, la armonía y la paz, pura y absoluta. Me sentí hoy que era el amor, y una alegría impregnaba mi cuerpo y mi alma de una manera que me hizo sentir como si yo era uno con el universo entero. Podía sentir la creación dentro de mí … una nueva vida en el Universo creado en y alrededor de mi.

Medité esta mañana antes del amanecer, tumbado en la cama absorbando todo lo que estaba alrededor y en mí. Me sentía ligero y completamente satisfecho con el momento en que me había … y luego el siguiente … y luego el siguiente. Cada momento me pasó como las nubes en un día brisa de primavera. Los tomé y los dejé ir. Me encantó cada uno de ellos y no los eché de menos mientras desaparecieron hasta lo que permitaba que sean.

Es de tanta alegría que yo pueda ver la experiencia de mi vida que me llevó a la cima de esta montaña de la felicidad. A esas alturas, puedo mirar a mi alrededor y estudio todo lo que había sin necesidad de revivir esos momentos. Este lugar le permite reflejar sin llegar a la reflexión, sin que se sienta la sensación, sin ver el apego y la creación de lo que se ve como lo que es.

Desde este punto de vista, yo podía ver la tormenta que se avecina. Podía oír los gritos, las bofetadas, el cruel “Lo he hecho porque te amo.” Podía escuchar a un niño llorando para que termine el dolor. Podía ver un alma solitaria, abatida tratando de ser aceptado. Podía ver a una madre golpeando a su hijo en la sumisión. Yo podía oír las oraciones que rogaba a que termine todo.

Podía ver a un adolescente preguntando si podía detener la tormenta que se desencadenó en su mente. Podía sentir su tormento en las contusiones y verdugones que formaban en su cuerpo. Podía sentir la agonía de la sensación de aislamiento y el sentimiento interminable de desprecio que él sentía que los otros tenían por él. Podía verlo en sus rodillas pidiendo a Dios que “Permite que este cáliz pase por mí.”, sólo para que se haga su voluntad. Podía ver la mirada de sus ojos mientras golpeó con cuero, mano, puño, o cualquier otro objeto que pudiera hacer el trabajo.

Podía ver la violencia invade su alma, cerrando por completo el niño alguna vez cariñoso y amable mientras él se convirtió en un hombre violento y enojado. Podía ver el daño que dejó en su estela, la sangre, el dolor, el miedo y el enojo. El río de la ira nunca dejó en la mente de este hombre, que fluía libremente y con frecuencia inundado su cuerpo con la satisfacción de haber compartido este dolor con otro en las maneras más violentas y enojadas.

También podía ver las lágrimas formando en los ojos de los que este hombre amó. El necesitaba el control. Tenía una sed de poder. Tenía miedo de todo. Yo podía oír los sollozos de los que querían desesperadamente amarlo. Lo podía ver abusando de su deseo por él, tomándolos en las profundidades de la pasión y luego tirandolos a la basura una vez que la ola se había calmado. Ellos lo necesitan, pero nunca se los necesitaba.

Podía ver todo esto desde mi cumbre. Una sonrisa salió de mis labios, mientras las lágrimas corrían por mi cara. En este momento de reflexión que podía verlo todo, y todo se me podía ver. El chico me miró, y sonrió también. “Voy a soportar todo esto para ti.”, me dijo. “Voy a sufrir para que puedas vivir. Voy a llevar el peso de todo esto porque te amo. Perdónalos porque no saben lo que hacen.”

Me di cuenta de que el joven me miraba. “Voy a aguantar todo esto para ti.”, me dijo. “Voy a sufrir, a pesar de mí mismo, y ver tanto dolor en los ojos de aquellos a quienes amo, para que siempre se acordará de mí. Voy a llevar el peso de todo lo que es porque tengo fe en ti. Por favor, perdóname, porque yo no sé lo que hago.”

Yo quería desesperadamente a abrazarlos y decirles que estaría bien. “No se preocupen”, grité, “el tiempo va a cambiar el mundo y serán amado y van a amar!” Pero se habían desaparecidos, perdidos en el momento como si las nubes en un día brisa de primavera. Sin embargo, yo sabía que sabían, porque yo vivía en ellos y ellos, a su vez, vivían en mí. La mano que ya acaricia en el amor una vez hizo pedazos en enojo. Los labios que dicen la verdad clara del amor hablaron una vez las mentiras distorsionadas del miedo. La espalda que una vez tenía las cicatrices de un alma perdida ahora apoya los abrazos de amor y paz. Los brazos que una vez rechazaron a todo, hoy en día abrazan a todo.

En mi mente veo a ese muchacho y le doy las gracias. Él llevó el peor de los demás para que yo sea. Él sufrió para que yo lo sepa ahora mismo. No era frágil o débil, fue mi mejor maestro y mi mejor amigo. Yo lo amo y él me ama, por primera vez amamos a nosotros mismos. Sí, muchacho, yo les he perdonado.

Veo a ese hombre y le doy las gracias. Él creó la peor de sí mismo por los demás y vivió con lo peor de sí mismo para que yo pueda ver. Él sabía estas cosas para que yo pudiera experimentar lo que es que no lo soy. Tomó los golpes y les dio las palizas para que las cicatrices puedan recordarme de él. Veo esas cicatrices cada vez que miro en el espejo, y sonrío. Yo le amo, y lo perdono, porque yo no puedo ser yo sin él.

Así que hoy estoy en la cumbre, disfrutando de las vistas desde la cima de la montaña. Tuve que subir para llegar hasta aquí, y ahora me doy cuenta de que no estoy terminado. Mi camino se dirige en una dirección que aún no puedo ver. Eso no es importante, sin embargo, porque ahora estoy aquí, y yo soy amor….

Copyright © 2011  

Con acreditación de publicacion a cargo de CHM (Camino a la Grandeza)