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Acaricie su Estomago

La mayoría de las personas se queja del aumento de molestias digestivas después de las fiestas, sin saber que hay alimentos y rutinas cotidianas que ayudan a su recuperación.

Estudios científicos avalados por la Facultad de Medicina de la Universidad de California, Estados Unidos, aseguran que 75% de la población laboralmente activa en los países occidentales sufre molestias digestivas con frecuencia; y cuando se suceden fechas en las que las comidas copiosas son una constante, ese padecimiento intestinal aumenta.

Y es que, por más que los individuos se digan que no van a caer en excesos, la historia se repite año tras año. Por supuesto que la digestión va a depender de cómo usted se alimente durante los días de fiesta, pero existen unos sencillos consejos, acreditados por nutricionistas, que pueden ayudar a mejorarla.

Sensación de hinchazón, estreñimiento, flatulencias, incluso dolor de cabeza y dificultad para conciliar el sueño. ¿Le suenan estos síntomas? Seguro que sí. Los especialistas repiten que para evitarlos basta con llevar una dieta sana y equilibrada que sea rica en vegetales, fibra y alimentos con probióticos; y pobre en grasas saturadas, azúcar, pastelería y congelados. Seguramente el resto del año su alimentación cumple esas normas, pero ¿quién puede durante estas semanas escapar a la vorágine de las numerosas comilonas?

Esto no significa que tenga que amargarse con la comida, sino saber qué elegir, cuándo y cómo tomarlo.

Alimentos protectores

1. Agua. Si lo primero que hace por la mañana es beber un par de vasos de este líquido, estará favoreciendo el vaciado intestinal. También, tómela durante el día (de cuatro a seis vasos) para ayudar a la eliminación de tóxicos.

2. Piña y lechosa. Ambas contienen enzimas muy beneficiosas. La piña es rica en bromelina, que actúa como sustitutivo de los jugos gástricos, mejorando la digestión y destruyendo la cubierta de quitina que protege a los parásitos intestinales, que son expulsados del organismo. Por su parte, la lechosa aporta papaína que deshace las proteínas y puede suplir, parcialmente, la falta de jugos digestivos. Estas frutas se pueden tomar en jugo durante el desayuno y como postre, pero también ayudan a digerir una comida copiosa si se incluyen en ensaladas.

3. Manzana y germinados. Tomar vegetales crudos en muy saludable y las ensaladas son las preparaciones idóneas para ello, pero a veces cuesta digerirlas y provocan gases. Para evitarlo añada una manzana en trozos y un puñado de germinados.

4. Yogur y requesón. Sus organismos vivos contribuyen a normalizar algunas funciones del aparato digestivo. Una de sus notables propiedades es la de neutralizar la acidez gástrica.

5. Cereales integrales. En opinión de la nutricionista francesa Brigitte Coudray, “una porción de un alimento integral tiene más vitamina B, más hierro y más fibra que la misma porción de uno refinado”. Una de las ventajas de la fibra reside en que favorece la saciedad y hace que tengamos menos hambre rápidamente. Otra de sus grandes virtudes es el efecto positivo sobre el tránsito intestinal. La fibra constituye una verdadera ayuda contra el estreñimiento. Por eso, si es fanática del pan blanco, intente sustituirlo durante unos días por su versión integral. Comprobará como mejora su tránsito intestinal, sintiéndose más ligera.

6. Cúrcuma. Constituye un gran aliado del estómago ya que combate la acidez. Además de preparar salsas para aderezas arroces, pescados o pollos, puede usarse como sustituto de la pimienta.

7. Comino e hinojo. El mejor cóctel para combatir los molestos gases y la hinchazón abdominal. Facilita la evacuación y es un auténtico tónico estomacal que combina muy bien tanto con vegetales como con carnes.

8. Canela. Es la especie digestiva por excelencia. Sus aceites esenciales estimulan los jugos gástricos y la salivación, ahorrándole así trabajo al estómago. También combate las flatulencias y muchos estudios han demostrado su eficacia para combatir el colesterol.

9. Boldo. Las infusiones de esta planta son estupendas para el buen funcionamiento del hígado y el páncreas, debido a que estimula la producción de bilis desde la vesícula, favoreciendo la digestión; también tiene un efecto diurético.

Hábitos que ayudan

Lo que se come es esencial, pero también lo es la actitud ante la mesa. Y es que si no mastica adecuadamente, ingiere los alimentos bajo un estado de tensión, lleva una vida muy sedentaria o respira de forma incorrecta, su aparato digestivo también se resentirá, aunque evite las comidas abundantes o con demasiadas grasas. Por eso tenga en cuenta los consejos de los especialistas:

1. Hablar poco y masticar mucho. No renuncie a una buena compañía y a una mejor conversación a la hora de comer, pero recuerde que los alimentos requieren una correcta masticación. Fíjese y observe si, cuando habla, tiene tendencia a comer más rápido o a no masticar como debiera e intente corregirlo.

2. Ni muy caliente ni muy frío. Las temperaturas extremas irritan la mucosa digestiva. Saque las bebidas de la nevera al menos media hora antes de la comida. Deje reposar las comidas calientes, y las sopas e infusiones el tiempo suficiente para que se templen.

3. Las emociones afectan la asimilación. El proceso de digestión jamás será el adecuado si en el ambiente en el que transcurre la comida se respira tensión. Ese tipo de situaciones pueden hacer que coma rápido, sin masticar; por no hablar de los nervios que pueden concentrarse en el estómago, provocando dolor. Procure evadirse de los problemas durante el tiempo que le dedica a la comida y no deje que nada le afecte.

4. La respiración también cuenta. Cuando se respira bien el estómago recibe mayor cantidad de oxígeno, con lo que realiza mejor su función. La respiración ideal es la abdominal.

5. Caminar 10 minutos. Hacerlo tras el almuerzo ayuda a tener una mejor digestión y a combatir eficazmente el estreñimiento.

6. Evitar los refrescos o beberlos con moderación para que los gases que contienen no se acumulen en el estómago y se unan a los que ya han ocasionado la fermentación de determinados alimentos. Además, el alcohol y el exceso de azúcar tampoco facilitan la digestión.

Escrito por: Beatriz García Cardona. Copyright © 2011 .  Con licencia de publicación a cargo del Grupo CHM Para Camino a la Grandeza.com.ve. Todos los Derechos reservados.

Ser Vegetariano: ¿Mucha Carne o pocos Vegetales? Relato de Flavio Bastos Amiel

Al cabo de 1 año como vegetariano solo pude llegar a una interrogante: “¿necesitamos menos carne o más vegetales?”

Cuando decidí ser vegetariano asumí que era una etapa, temporal o no, en la cual debía aprender lo más posible de este tipo de vida para beneficiarme lo más posible. Y aprendí algunas cosas, que hoy decido compartir con vegetarianos y no vegetarianos. Sé que es un tema polémico y por eso quiero decir que yo no soy una autoridad o un experto en la materia, y sólo estoy poniendo en perspectiva mi opinión al respecto.

Como otros experimentos que he hecho, comenzó de golpe. Aunque ya tenía algún tiempo considerándolo, el impulso final me lo dió un documental bastante cruento sobre la realidad del maltrato animal. Pero las razones no fueron sólo éticas, también hubo una razón de bienestar: no tengo vesícula y a mi cuerpo le cuesta un poco más digerir las carnes. Quería usar el vegetarianismo para sentirme mejor.

gallo_omnivoroConsulté a un par de amigos vegetarianos qué debía saber, y sus consejos se resumieron básicamente a “desaprender” la clásica estructura de carne, carbohidratos y ensalada-o-vegetales para cada plato.

No me fue difícil hacer la transición. No extrañé en ningún momento “comerme un pedazo de carne”. De hecho, descubrí que el sabor de la carne no era algo que me gustara demasiado. Empecé a recordar cómo mis amigos babeaban cada vez que había una parrillada, y a mi simplemente me daba igual. Comía por razones culturales, no por gusto.

La industria vs la industria

Al principio no me preocupé por nada, pero seguí informándome y leyendo y solo pude llegar a una conclusión: hay una fuerte inversión por las dos industrias para proteger sus productos.

La industria de la carne, que es sin duda de las más grandes del mundo, ignora constantemente los beneficios de una dieta baja en carnes, no solo en el sentido individual, sino en el sentido ético global de nuestros días. Ignorar, por ejemplo,  que para hacer 1 kilo de carne se usan los recursos con los que se podría alimentar a una familia grande durante más de un mes, es algo por decir lo menos, inhumano.

No darle crédito a los cientos de estudios que hay sobre la relación directa que existe entre las enfermedades vasculares en la vida adulta, o los problemas hormonales que presentan los adolescentes debido al alto grado de medicamentos a los que se ven sometidos los animales que comemos; o la exageración con el tema de la leche y los problemas con el calcio: consumimos mucha más leche de la que necesitamos.

Por otro lado la industria que se beneficia del vegetarianismo, tampoco advierte de los problemas de salud a los que puede conllevar una dieta vegetariana. Las deficiencias como vegetarianos también pueden ser grandes, especialmente si hablamos del grupo de la Vitamina B. Pero muy pocos vegetarianos hablan sobre los potenciales problemas a largo plazo de una dieta 100% vegetariana. En mi caso tuve deficiencia de globulina (un grupo de proteínas insolubles), a pesar de estar consumiendo (después de varios meses de investigación) varios suplementos para evitar cualquier problema nutricional.

Otro ejemplo, muchas personas adjudican que los hombres que tienen dietas vegetarianas tienden a desarrollar “mamas” (casos muy raros debo acotar). Lo que puede pasar es que el alto consumo de estrógenos en la soya y la poca generación de testosterona (cero carne) conlleve a este tipo de casos raros. Pero cosas parecidas pasan también con los omnívoros, al consumir hormonas a través de la carne.

Más vegetales, menos carne

Durante mi experimento llegué a varias conclusiones, la más importante fue que es vital aumentar el consumo de vegetales, leguminosas, frutas y demás.  Además aprendí diferentes y fáciles recetas vegetarianas. Creo que ahora como más sano, a pesar de que en estos momentos consumo carne.

vegetalesDe hecho, está mal pensar que los vegetarianos son más sanos por el simple hecho de serlos: muchos vegetarianos “poco educados” en la cocina pueden comenzar a engordar por el simple hecho de resolver todo con carbohidratos. Cuando probablemente los carbohidratos en exceso sean mucho peores que la misma carne.

Otra de las reflexiones es que, los vegetarianos que abogan por convertir a todas las personas casi religiosamente a su estilo de vida -bastante improbable-, tendrían más éxito en la disminución del consumo de carne inspirando a cosas más factibles como los “lunes sin carne” -mucho más probable-.

Los omnívoros por otro lado, sin duda necesitan incrementar la ingesta de frutas y vegetales en su dieta. Las deficiencias en estos casos también son abismales. La recomendación es ampliar la base de elementos que usan para cocinar, usar más granos, más vegetales y cortar la dependencia de las carnes: no se necesitan en cada comida. Si sustituyes un bisteck por un plato de frijoles, tofu, tempeh, etc.  tendrás suficientes proteínas para reemplazar ese plato. De hecho, puedes convertir fácilmente la mitad o más de tu dieta a algo vegetariano sin ningún problema.

Por otro lado,  para los que quieren asumir el reto de una dieta vegetariana les recomiendo tener un control de sus niveles sanguíneos, especialmente aquellos elementos relativos a la carga proteíca y las deficiencias vitamínicas.

Con ambas dietas se pueden presentar problemas a la salud. Les animo a lograr una dieta lo más equilibrada posible. Y si están pensando hacer la transición a una dieta vegetariana consultar con un profesional, especialmente si se tienen algunas condiciones físicas particulares (diabetes, osteosporosis, tendencias depresivas, bajo apetito sexual, etc.)

Escrito por: Flavio Bastos Amiel. Copyright © 2011-2012 Flavio Bastos Amiel.  Con licencia de publicación a cargo del Grupo CHM Para Camino a la Grandeza.com.ve. Todos los Derechos reservados