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La Vida…

La vida puede ser vivida, o transformarse en un simulacro.
Puede ser serena, puede ser competitiva.Puede ser alegre, puede ser triste, pero siempre es irrecuperable.

Rabindranath Tagore, poeta indio, decia: “Si de noche lloras porque el sol se ha ido, las lagrimas no te dejaran ver las estrellas”.

El ser humano, eternamente insatisfecho, padece cuando no tiene nada y tambien padece cuando tiene demasiado.No quiere conservar sus bienes para disfrutarlos, sino mantenerlos para acrecentarlos.

Si alguien es demasiado amado, se siente atosigado.Si nadie lo ama, se siente desgraciado.Cuando esta con una persona añora otra presencia.Cuando esta en alguna parte, quisiera estar en otra.

Tantas veces el valor lo obtiene lo que se ha perdido.Tantas veces lo largamente anhelado aburre y desespera.¿Hasta cuando?

¿Hasta cuando dejaremos escapar lo que tenemos buscando lo que tampoco disfrutaremos?
¿Y hasta cuando seguiremos pensando que es tarde, que ya no hay oportunidad?

Vivamos el momento, disfrutemos lo que tenemos y nunca, pero nunca, olvidemos que el unico tiempo que podemos perder es el que todavia no ha llegado.

El resto es pasado, ¡No sigamos perdiendo el tiempo!

El tamaño de las personas…

El tamaño de las personas varía según sea su grado de desenvolvimiento.

Una persona es enorme cuando escucha con atención , cuando te trata con cariño y respeto, cuando mira con mirada limpia y alegre.

Una persona es pequeña cuando sólo habla de sí misma, cuando se comporta de manera poco gentil, cuando fracasa justamente en el momento que tenía que demostrar lo que es más impoetante entre dos personas: la amistad, el respeto, el cariño, el cuidado por ti, hasta el mismo amor.

Una persona es gigante para ti cuando se interesa por tu vida, cuando busca alternativas para tu crecimiento, cuando sueña junto contigo.

La persona es pequeña cuando desvía asuntos importantes para cosas sin sentido. es grande cuando perdona, cuando comprende, cuando se coloca en el lugar de otros , cuando otros no están contentos con lo que de ella esperan, pero ella está contenta consigo mismo.

Es pequeña cuando se deja regir por comportamientos clichés. Una misma persona puede aparenta grandeza o mezquindad dentro de una relación, puede crecer o descrecer en el lapso de una pocas semanas. Una decepción puede disminuir el tamaño de un amor que parecia ser grande.
Una ausencia puede aumentar el tamaño de un amor que parecia ser ínfimo.
Es difícil convivir con esta elasticidad: las personas se agigantan e se encojen ante nuestros ojos.

Nosotros juzgamos a través de centímetros y metros, mas las acciones y reaciones, de expectativas y frustraciones, esas dan la medida aparente en el momento.Una persona es única al extender la mano, o al esconderla en ciertos circunstancias, si inesperadamente, se torna más humana.

El egoísmo unifica lo insignificante. No es la altura, ni el peso, ni los músculos que tornan una persona grande, es su sensibilidad hacia los otros, sin tamaño… Shakespeare.

La Enfermedad no es un Mal a Suprimir sino un Beneficio a Comprender…

La enfermedad, es la consecuencia natural de la falta de armonía entre nuestros cuerpo y nuestras almas; y se rige por ‘lo similar cura lo similar’ porque es la misma enfermedad la que obstaculiza e impide que llevemos demasiado lejos nuestras acciones equivocadas, pero al mismo tiempo es una lección que nos enseña a corregir nuestro comportamiento equivocado, y a armonizar nuestras vidas con los dictados de nuestras almas.

La enfermedad es el resultado de pensamientos y acciones erróneas, y cesa cuando actos y pensamientos son puestos en orden. Una vez aprendida la lección del dolor, del sufrimiento y la desgracia, su presencia carece de propósito, y entonces desaparece automáticamente.
Otra perspectiva gloriosa se abre entonces ante nosotros, al ver que la verdadera curación puede lograrse, no repeliendo un error con otro error, sino reemplazando el error por lo correcto, lo bueno reemplazando lo malo, la luz reemplazando a la oscuridad.

Y así llegamos a comprender que no es necesario luchar más contra la enfermedad con la enfermedad; no combatiremos más a la enfermedad con sus propios productos; no intentaremos más liberarnos de las dolencias con las mismas sustancias que pueden provocarlas; por el contrario, recurriremos a la virtud opuesta, que eliminará el defecto.

Las enfermedades orgánicas, tales como nosotros las conocemos, son un resultado y un producto final; son la última etapa de algo mucho más profundo. La enfermedad se origina por encima del nivel físico, más cerca del plano mental, y es enteramente el resultado de un conflicto entre nuestro Yo espiritual y nuestro yo mortal.

La enfermedad es pura y exclusivamente correctiva; no es ni vengativa (karma) ni cruel, sino el medio adoptado por nuestras propias Almas para señalarnos nuestras fallas; para evitar que cometamos más errores; para encauzarnos de vuelta por el sendero de la Verdad y la Luz, del que nunca deberíamos habernos apartado.
Relación entre problemas físicos y fallas del alma

El dolor es el resultado de la crueldad que causa dolor a otros, y puede ser tanto mental como físico; pero pueden estar

seguros de que si ustedes sufren dolor, es porque alguna acción o pensamiento mezquino se encuentra presente en sus naturalezas; aléjenlos, y el dolor cesará.

Si padecen de rigidez o endurecimiento de articulaciones o miembros, por ejemplo, pueden estar igualmente seguros

de que la misma rigidez está presente en vuestras mentes; se está aferrando inflexiblemente a alguna idea, algún principio, o quizás algún convencionalismo que no deberían tener.

Si sufren de asma, o dificultades respiratorias, ustedes están, de alguna manera, asfixiando a otra personalidad, o les

falta coraje para hacer el bien, y eso los sofoca.

Si se encuentran débiles, o se agotan, es porque están permitiendo que alguien obstruya la entrada de la energía vital en sus organismos.

Incluso la zona del cuerpo afectada indica la naturaleza del defecto: las manos señalan un fracaso o una equivocación al actuar; los pies, una falla en ayudar a los demás; el cerebro, falta de control; el corazón, deficiencia, exceso o conducta errónea en el aspecto afectivo; los ojos, faltas en ver y comprender adecuadamente la verdad cuando está frente a nosotros. Y así, exactamente, podemos descubrir la razón y la naturaleza de cada dolencia; la lección requiere que el paciente efectúe las correcciones necesarias.

El tratamiento del mañana consistirá esencialmente en despertar y estimular cuatro cualidades en el paciente:

primero Paz;

segundo: Esperanza;

tercero: Alegría, y

cuarto: Fe.

Y todo su entorno y las atenciones tendrán ese fin, para rodear al paciente de un atmósfera de salud y luz, que lo aliente a la recuperación. Al mismo tiempo, los errores del paciente, una vez diagnósticados, le serán señalados, mientras se le

proporciona la asistencia y el estímulo necesario para que pueda vencerlos.

Además de esto, se le suministrarán esos excelentes remedios que han sido divinamente enriquecidos con los poderes curativos, para hacerle conocer los canales que admiten la luz del Alma, para que así pueda ser inundado por sus virtudes curativas.

La acción de esos remedios se basa en elevar nuestras vibraciones, hacernos conocer los canales de recepción de nuestro Yo espiritual, colmar nuestras naturalezas con las virtudes que necesitamos, y hacer desaparecer de nosotros

el defecto que nos está perjudicando.”

Los remedios curan, no atacando a la enfermedad, sino colmando nuestros cuerpos con las hermosas vibraciones de nuestra Naturaleza Superior, en presencia de la cual la enfermedad se funde como la nieve bajo el Sol