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¿Es diabético? Siga esta guía de alimentación

Comer balanceado es fundamental para cualquier persona, pero más aún para las que viven con diabetes porque su organismo no puede procesar la glucosa que necesita convertir en energía, lo que hace que se acumule en la sangre y genere complicaciones de salud. Estos datos, extraídos de guías de la Academia Americana de médicos de familia y la Fundación para la diabetes, pueden ayudarle a decidir qué y cómo comer para mantenerse sano

Con apoyo de la Organización Mundial de la Salud, las autoridades sanitarias de Estados Unidos establecieron una pirámide de seis grupos de alimentos utilizada mundialmente como referencia sobre lo que un diabético debe comer al día. Los alimentos en la parte más alta son los menos recomendados. Los de la base son los más sanos

Consumir “entre tres y cinco raciones diarias de frutas y hortalizas y una cantidad reducida de azúcar y grasas saturadas” es la recomendación primordial de la Organización Mundial de la Salud.

Carnes blancas como pollo y pescado deben ser preferidas frente a las de res o cerdo, evitando freírlas o hacerlas en salsas voluminosas. Ingerir el equivalente a 200 gramos por día es lo recomendable. Puede sustituir la porción de carne por media taza de granos, un huevo o 50 gramos de queso

Dos a tres porciones de fruta al día son recomendables, privilegiando los cítricos o las bajas en azúcar como lechosa o melón. Cada porción es equivalente un pedazo de fruta fresca o pequeña, media taza de jugo de fruta natural, de fruta enlatada o en trozos.

Consuma de tres a seis porciones de alimentos con almidón y féculas (granos, cereales, arroz, pasta, verduras como papa y maíz). Una rebanada de pan, una papa pequeña y media taza de avena equivalen a una porción, mientras una taza de arroz o una pasta son equivalentes a tres porciones. Siempre prefiéralos integrales

Evite o reduzca al máximo las grasas animales o saturadas por su alto contenido de colesterol. Prefiera las grasas de frutos secos como maní o nueces. Tres a cuatro porciones de alimentos con contenido graso son permitidas.Una porción es equivalente a una cucharadita de mantequilla, aceite o una tira de tocineta. Una cucharada de mayonesa o de aderezo cuenta como dos porciones

Si de frutas se trata: Según el Instituto Nacional de Diabetes de Estados Unidos, el consumo está asociado a la talla y nivel de actividad física de la persona, por lo que una mujer de talla pequeña o mediana que no hace mucho ejercicio debe incluir 2 porciones de fruta, mientras que un hombre de talla mediana o una mujer de talla grande deben agregar 3 porciones al día. “Consuma frutas crudas o cocidas, en forma de jugo sin azúcar, enlatadas en su propio jugo o secas -recomiendadiabetes.niddk.nih.gov-. En esta forma llenan más y contienen más fibra. Evite los postres de fruta con alto contenido de azúcares y grasas como el pastel de duraznos o cerezas. Cómalos solamente en ocasiones especiales”. Aunque las más recomendadas suelen ser las frutas cítricas o con bajo contenido de azúcar natural (como uva, lechosa, naranja, melón o mandarina) los especialistas no restringen ningún tipo y sólo recomiendan hacer ciertas equivalencias a la hora de comerlas. Por ejemplo, un cambur tiene mayor contenido de carbohidratos, por lo que una unidad equivale a dos porciones. Lo mismo ocurre con la patilla, el melocotón o la piña. ¿Qué hacer? Consúmalos con moderación. “Cada porción contiene aproximadamente 15 gramos de carbohidratos -se lee en http://www.familydoctor.org. Eso es equivalente a comer  un pedazo de fruta fresca o pequeña, o sustituirlo por media taza de jugo de fruta natural, fruta enlatada o en trozos”.

Arriba los vegetales y verduras: Una taza de vegetales crudos, media taza de vegetales cocidos o media taza de jugo de vegetales son las porciones recomendadas por la Academia americana de la diabetes. Cada porción aporta sólo 5 gramos de carbohidratos. “Las verduras y hortalizas (crudas o guisadas) son muy aconsejables. Hay que consumir al menos dos platos al día”, apunta la Fundación para la diabetes en suwebsitewwwfundaciondiabetes.org. Brócoli, coliflor, espinaca, chayota, berro, tomate, céleri y cebolla son algunos de los que se incluyen en este grupo de alimentos. “Escoja verduras frescas o congeladas sin salsas, grasas ni sal agregadas -apunta el servicio de información la Biblioteca Nacional de Salud de Estados Unidos- Usted debe optar por hortalizas de color verde más oscuro y amarillo profundo, como la espinaca, el brócoli, la lechuga romana, las zanahorias y los pimentones”, reseña la guía dewww.nlm.nih.gov, que recomienda ingerir de tres a cinco porciones por día.

Sí a almidones y féculas: Están incluidos en alimentos como los granos de todo tipo,  pasta, arroz,  pan, harinas, arepa y en verduras como la papa, maíz,  yuca,  batata o  auyama. Contrario a lo que muchos piensan, son importantes en la dieta de los diabéticos, porque aportan buena parte de la energía. ¿Qué cantidad? El servicio de la Biblioteca Nacional de Salud de Estados Unidos recomienda en su página web la ingesta de por lo menos seis porciones al día, aunque hace varias observaciones: “Son ricos en vitaminas, minerales, fibra y carbohidratos saludables. Es importante, sin embargo, consumir los que tienen bastante fibra. Escoja alimentos integrales como pan o galletas integrales, tortillas, salvado de cereal, arroz integral o legumbres. Use harinas de trigo integral u otras harinas integrales para cocinar y hornear. Escoja panes más bajos en grasa, como tortillas, panecillos ingleses y pan de pita”, se lee enhttp://www.nlm.nih.gov. Como al final se trata de moderación en el consumo, preste atención a esta equivalencia elaborada por el Instituto Nacional de diabetes de Estados Unidos: una rebanada de pan, un bollo de pan, una papa pequeña y media taza de cereal cocido como la avena son considerados una porción, mientras una taza de arroz o pasta es equivalente a tres porciones. “Coma menos féculas fritas con alto contenido de grasa, como “tortillas chips”, papas fritas, pasteles y panecillos”, exhorta el manual nutricional publicado endiabetes.niddk.nih.gov.

Leche y queso: mejor descremados. Según el servicio de la Biblioteca de Salud de Estados Unidos, lo recomendable es incluir dos a tres porciones diarias de leche o alguno de sus derivados porque aportan proteínas, calcio, vitaminas y minerales, aunque por supuesto contienen carbohidratos. Sin embargo, la guía incluida en http://www.nlm.nih.gov apunta la necesidad de preferir los lácteos de bajo contenido graso, como el requesón o el mozzarella. “Escoja leche o yogur descremados. El yogur contiene azúcar natural, pero también puede contener azúcar o edulcorantes artificiales agregados. El yogur con edulcorantes artificiales tiene menos calorías que el yogur con azúcar agregado”.

Cuidado con la grasa: El consumo de grasa animal o saturada debe ser limitado en cualquier persona porque el aumento del colesterol puede comprometer las funciones cardíacas. Sin embargo, en los diabéticos es necesario prestar especial atención. “Para cocinar, hay que disminuir o eliminar las grasas de origen animal como mantequilla, crema de leche, tocineta… El aceite de oliva debe usarse siempre para aliñar y guisar”, se lee en la página de la Fundación para la diabetes, fundaciondiabetes.org. Además, tenga en cuenta que los frutos secos como nueces, almendras, maní, avellanas y merey son una fuente de grasa muy recomendable. ¿Cuánto ingerir diariamente? De tres a cuatro porciones, entendiendo que una porción es equivalente a una cucharadita de mantequilla, margarina o aceite o una tira de tocineta. Tenga en cuenta que una cucharada de mayonesa o de aderezo para ensaladas son consideradas como dos porciones.

Blanca la carne: Prefiera las blancas y magras como el pollo y pescado sobre los cortes de res o cochino, debido a que su contenido graso es mucho menor. El Instituto nacional de diabetes de Estados Unidos recomienda ingerir el equivalente a porciones de hasta 200 gramos de carne por día. Los huevos, el queso y los granos funcionan como sustitutos de la carne. Un huevo es equivalente a una porción de 28 gramos mientras una rebanada de jamón y una de queso es equivalente a una porción de 56 gramos. Su porción de carne también puede ser sustituida por media taza de granos cocidos como caraotas, lentejas o arvejas, por sólo nombrar algunos. “Cocine la carne a la plancha, a la parrilla, asada, al vapor o al estilo chino -apunta la guía disponible endiabetes.niddk.nih.gov. Para darles más sabor use vinagre, jugo de limón, salsa de soya, salsa picante, hierbas y especies”

¿Azúcar prohibida?: No es verdad que las personas con diabetes no pueden ni siquiera probar el azúcar. La Asociación Americana de Médicos de familia confirma que, en cantidades muy controladas, la ingesta de los alimentos que la contienen es necesaria. “En los últimos años, los médicos han descubierto que el consumo de algo de azúcar no suele causarle problemas a la mayoría de las personas con diabetes -reseñahttp://www.familydoctor.org, siempre que ésta sea parte de una alimentación equilibrada. Simplemente preste atención a cuánta azúcar usted consume y trate de no añadirle azúcar a los alimentos”. Una cucharadita de azúcar, miel o sirope son suficientes, así como una galleta. “Trate de comer paletas de helado sin azúcar, sodas de dieta, helado o yogur congelado sin grasa, o chocolate sin azúcar. Si va a un restaurante, pida una porción pequeña y compártala. Pida helado o yogur congelado en porciones pequeñas (o porciones para niños). Divida los postres caseros en porciones pequeñas y envuélvalos individualmente. Congele las porciones que le sobren”, recomienda la guía del Instituto nacional de diabetes de Estados Unidos en diabetes.niddk.nih.gov. Recuerde que la diabetes establece ciertos límites a los que debe prestar especial atención. “La diabetes es una enfermedad que ocurre cuando el cuerpo de una persona no produce suficiente insulina o cuando no puede usar la insulina adecuadamente. Cuando usted tiene diabetes, el azúcar se acumula en la sangre en lugar de moverse dentro de las células. Demasiada azúcar en la sangre puede causar problemas de salud graves; incluso enfermedad del corazón y daño en los nervios y en los riñones”, insiste la guía dehttp://www.familydoctor.org

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El Amor es Gratis

Mariposas en el estómago al conocerle, una paz interior en su compañía, un latir mas rápido del corazón ante la inminente llegada de tu ser amado.

El deseo de ser mejor persona, la admiración completa hacia ese otro con
quien compartes las experiencias de la vida.

La sensación y el deseo, de poder cambiar el mundo para alguien. El saberse
alguien mas en el mundo y a la vez sentirse el mundo entero para ese
alguien.

Saberse importante, saberse deseado, saberse tranquilo, seguro, AMADO.

La risa, el llanto compartido, el abrazo fraternal y el apoyarse hombro a
hombro, la amistad, la caricia del alma y la mirada tierna de ese alguien
especial en tu vida. Tus padres, Tus hijo, Tus hermanos… Tus amigos.

La evidente presencia de lo supremo, reflejado en un árbol en la montaña,
un río en pleno desierto, una laguna calmada y sus habitantes sigilosos y
de todos tamaños, que comparten el espacio en silencio y armonía. Un
elefante, una ballena… una hormiga.

Un momento para pensar, una sonrisa en la soledad, el recuerdo de una buena
experiencia y la tranquilidad que la meditación arroja a la vida de
cualquiera.

La posibilidad de escribirles y que me lean, hablarles y que me escuchen..

Hay tanto amor y tan poco tiempo, que mas vale que vayamos abiertos a dar y
recibir a manos llenas.

El amor, sin duda alguna es el mejor regalo, Y es GRATIS!!

Agradecimiento… 2010

Quizás muchas veces nos hemos preguntado el porque de las cosas y aveces la vida no nos sonríe y las cosas no salen como esperamos y quizás hasta puede ser dolorosa la situación pero de algo siempre estamos seguros que siempre después de todas esas caídas y tribulaciones llegara algo majestuoso para cada uno de nosotros.

Por eso en este cierre de año Camino a la grandeza quiere agradecerles por darnos la oportunidad de  caminar junto a ustedes de vivir de soñar y sobre todo de traernos tantos éxitos en este año y esperemos que en ese 4 perfecto (2+1+1=4) en este 2011 todo fluya y que las caídas y las derrotas nos dejen crecimiento.

El mensaje para finalizar el año es el de entender que la vida y DIOS tienen una forma rara para trabajar con nosotros, pero todo lo que eso trae, lo bueno y lo malo tiene un porque maravilloso y siempre debemos confiar en las derrotas y en los éxitos siempre tomando el control y agradeciendo porque todo enseña algo y cuando menos lo esperes o cuando la salida se sienta mas lejos siempre a lo lejos veras la grandeza…

Por eso en este fin del 2010 nos damos cuenta que hay tantas cosas que agradecer, los logros, los fracasos, nuestras risas y también nuestras lagrimas, los momentos agradables  pero también los no tanto, agradecer  cada una de las cosas que formaron parte de este año del tigre y todo lo que tuviste en este año y  lo que no.

Ya yo lo hice… Hoy solo Faltas tu

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Preview Calendario Enero 2011 Disponible para descarga el 1er dia del 2011

 

 

Virtudes del 2011: Aceptación

En el camino a la Grandeza, una de las virtudes que mas debemos mantener y cuidar en la de la Aceptación.

Pero en ese camino de cuidarla debemos saber exactamente lo que eso realmente significa. Por mucho tiempo creí que aceptar las cosas era resignarse a lo que pasara con ellas, poco tiempo vi era algo completamente distinto entendi que es una actitud que se desarrolla y se aprende desde nuestra alma hacia nuestra mente. Ella es un valor que se va desplegando a través de la práctica, en nuestras meditaciones y en nuestras oraciones y tiene que ver con ese mirar los sucesos internos y externos en el pasado y sus enseñanzas y la realidad que ellos nos proporcionan.

La Aceptación es encontrar la serenidad liberadora esa que nos permite liberarnos del pasado y todos los Errores, las caídas y los éxitos que ese tiempo nos trajo para preparar el presente y su transición con el Futuro viéndolo como  una experiencia completamente distinta e impulsadora en esos ciclos que volveran a llegar.

En el camino siempre se llegan momentos duros y difíciles que aceptándolos no solo estaremos aceptando a el universo estaremos curándonos para nuevas aspiraciones y esperanzas.

La aceptación ,está unida al desarrollo de otras virtudes, que florecerán de su mano. Es la madre de la compasión y la sabiduría, ya que sin ella el amor y el conocimiento nunca crecerán.

¿Pero qué es lo que debo aceptar ahora mismo?.

Cierra tus ojos. Respira, lenta y profundamente.
Siente las sensaciones de tu cuerpo. Todo lo que ahora surge de la experiencia corporal, obsérvalo, con amabilidad.

Descubre cada rincón de tu cuerpo a través de la atención plena .
Registra las zonas más tensas y más invisibles de tu cuerpo. Lleva la conciencia hacia ellas, suavemente.

Respira, como si el aire, fuese la brisa fresca que aclara la mente, liberando tus pensamientos que pasan , aferrándose con fuerza a tu conciencia.

Observa , a qué tipo de pensamientos te aferras con más deseo, a cuáles con mayor apego. Siente cómo detrás de los pensamientos, la conciencia pura , respira.

Lleva la conciencia hacia el corazón, permite que el centro de tu pecho se abra . Siente como la carga que traes, como una piedra en el corazón , se va liberando, ahora lentamente de su peso.

Respira.

Percibe , como a medida que contactas con el corazón de la existencia, todo sufrimiento cede, abriendo la puerta, a la aceptación.

Respira. Contempla todo lo que aquí está viviendo, en este instante. Libera el pasado y no temas al futuro. Disfruta profundamente de este momento de plenitud, en que la conciencia pura y cristalina, te abre sus brazos.

Siente …el refugio sereno y cálido de tu conciencia infinita. Permite vaciarte de todo temor, angustia o tristeza, de todo anhelo, frustración o enojo que te mantengan alejado de este instante.
Acepta todo a tu alrededor , amablemente, respirando y soltando tu propia libertad.
Contempla el silencio radiante a tu alrededor.

Vive.
Disfruta.
Ama.
Suelta.
Acepta.

 

Regalos de Navidad

El gigante egoísta de Oscar Wilde

el_gigante_egoistaCada tarde, a la salida de la escuela, los niños se iban a jugar al jardín del Gigante. Era un jardín amplio y hermoso, con arbustos de flores y cubierto de césped verde y suave. Por aquí y por allá, entre la hierba, se abrían flores luminosas como estrellas, y había doce albaricoqueros que durante la Primavera se cubrían con delicadas flores color rosa y nácar, y al llegar el Otoño se cargaban de ricos frutos aterciopelados. Los pájaros se demoraban en el ramaje de los árboles, y cantaban con tanta dulzura, que los niños dejaban de jugar para escuchar sus trinos.
—¡Qué felices somos aquí! —se decían unos a otros.
Pero un día el Gigante regresó. Había ido de visita donde su amigo el Ogro de Cornish, y se había quedado con él durante los últimos siete años. Durante ese tiempo ya se habían dicho todo lo que se tenían que decir, pues su conversación era limitada, y el Gigante sintió el deseo de volver a su mansión. Al llegar, lo primero que vio fue a los niños jugando en el jardín.
—¿Qué hacen aquí? —surgió con su voz retumbante.

Los niños escaparon corriendo en desbandada.
—Este jardín es mío. Es mi jardín propio —dijo el Gigante—; todo el mundo debe entender eso y no dejaré que nadie se meta a jugar aquí.
Y de inmediato, alzó una pared muy alta, y en la puerta puso un cartel que decía:
“ENTRADA ESTRICTAMENTE PROHIBIDA
BAJO LAS PENAS CONSIGUIENTES“.
Era un Gigante egoísta…
Los pobres niños se quedaron sin tener donde jugar. Hicieron la prueba de ir a jugar en la carretera, pero estaba llena de polvo, estaba plagada de pedruscos, y no les gustó. A menudo rondaban alrededor del muro que ocultaba el jardín del Gigante y recordaban nostálgicamente lo que había detrás.
—¡Qué dichosos éramos allí! —se decían unos a otros.
Cuando la Primavera volvió, toda la comarca se pobló de pájaros y flores. Sin embargo, en el jardín del Gigante Egoísta permanecía el Invierno todavía. Como no había niños, los pájaros no cantaban, y los árboles se olvidaron de florecer. Sólo una vez una lindísima flor se asomó entre la hierba, pero apenas vio el cartel, se sintió tan triste por los niños, que volvió a meterse bajo tierra y volvió a quedarse dormida.
Los únicos que ahí se sentían a gusto, eran la Nieve y la Escarcha.
—La Primavera se olvidó de este jardín —se dijeron—, así que nos quedaremos aquí todo el resto del año.
La Nieve cubrió la tierra con su gran manto blanco y la Escarcha cubrió de plata los árboles. Y en seguida invitaron a su triste amigo el Viento del Norte para que pasara con ellos el resto de la temporada. Y llegó el Viento del Norte. Venía envuelto en pieles y anduvo rugiendo por el jardín durante todo el día, desganchando las plantas y derribando las chimeneas.
—¡Qué lugar más agradable! —dijo—. Tenemos que decirle al Granizo que venga a estar con nosotros también.
Y vino el Granizo también. Todos los días se pasaba tres horas tamborileando en los tejados de la mansión, hasta que rompió la mayor parte de las tejas. Después se ponía a dar vueltas alrededor, corriendo lo más rápido que podía. Se vestía de gris y su aliento era como el hielo.
—No entiendo por qué la Primavera se demora tanto en llegar aquí— decía el Gigante Egoísta cuando se asomaba a la ventana y veía su jardín cubierto de gris y blanco, espero que pronto cambie el tiempo.
Pero la Primavera no llegó nunca, ni tampoco el Verano. El Otoño dio frutos dorados en todos los jardines, pero al jardín del Gigante no le dio ninguno.
—Es un gigante demasiado egoísta—decían los frutales.
De esta manera, el jardín del Gigante quedó para siempre sumido en el Invierno, y el Viento del Norte y el Granizo y la Escarcha y la Nieve bailoteaban lúgubremente entre los árboles.
Una mañana, el Gigante estaba en la cama todavía cuando oyó que una música muy hermosa llegaba desde afuera. Sonaba tan dulce en sus oídos, que pensó que tenía que ser el rey de los elfos que pasaba por allí. En realidad, era sólo un jilguerito que estaba cantando frente a su ventana, pero hacía tanto tiempo que el Gigante no escuchaba cantar ni un pájaro en su jardín, que le pareció escuchar la música más bella del mundo. Entonces el Granizo detuvo su danza, y el Viento del Norte dejó de rugir y un perfume delicioso penetró por entre las persianas abiertas.
—¡Qué bueno! Parece que al fin llegó la Primavera —dijo el Gigante y saltó de la cama para correr a la ventana.
¿Y qué es lo que vio?
Ante sus ojos había un espectáculo maravilloso. A través de una brecha del muro habían entrado los niños, y se habían trepado a los árboles. En cada árbol había un niño, y los árboles estaban tan felices de tenerlos nuevamente con ellos, que se habían cubierto de flores y balanceaban suavemente sus ramas sobre sus cabecitas infantiles. Los pájaros revoloteaban cantando alrededor de ellos, y los pequeños reían. Era realmente un espectáculo muy bello. Sólo en un rincón el Invierno reinaba. Era el rincón más apartado del jardín y en él se encontraba un niñito. Pero era tan pequeñín que no lograba alcanzar a las ramas del árbol, y el niño daba vueltas alrededor del viejo tronco llorando amargamente. El pobre árbol estaba todavía completamente cubierto de escarcha y nieve, y el Viento del Norte soplaba y rugía sobre él, sacudiéndole las ramas que parecían a punto de quebrarse.
—¡Sube a mí, niñito! —decía el árbol, inclinando sus ramas todo lo que podía. Pero el niño era demasiado pequeño.
El Gigante sintió que el corazón se le derretía.
—¡Cuán egoísta he sido! —exclamó—. Ahora sé por qué la Primavera no quería venir hasta aquí. Subiré a ese pobre niñito al árbol y después voy a botar el muro. Desde hoy mi jardín será para siempre un lugar de juegos para los niños.
Estaba de veras arrepentido por lo que había hecho.
Bajó entonces la escalera, abrió cautelosamente la puerta de la casa, y entró en el jardín. Pero en cuanto lo vieron los niños se aterrorizaron, salieron a escape y el jardín quedó en Invierno otra vez. Sólo aquel pequeñín del rincón más alejado no escapó, porque tenía los ojos tan llenos de lágrimas que no vio venir al Gigante. Entonces el Gigante se le acercó por detrás, lo tomó gentilmente entre sus manos, y lo subió al árbol. Y el árbol floreció de repente, y los pájaros vinieron a cantar en sus ramas, y el niño abrazó el cuello del Gigante y lo besó. Y los otros niños, cuando vieron que el Gigante ya no era malo, volvieron corriendo alegremente. Con ellos la Primavera regresó al jardín.
—Desde ahora el jardín será para ustedes, hijos míos —dijo el Gigante, y tomando un hacha enorme, echó abajo el muro.
Al mediodía, cuando la gente se dirigía al mercado, todos pudieron ver al Gigante jugando con los niños en el jardín más hermoso que habían visto jamás.
Estuvieron allí jugando todo el día, y al llegar la noche los niños fueron a despedirse del Gigante.
—Pero, ¿dónde está el más pequeñito? —preguntó el Gigante—, ¿ese niño que subí al árbol del rincón?
El Gigante lo quería más que a los otros, porque el pequeño le había dado un beso.
—No lo sabemos —respondieron los niños—, se marchó solito.
—Díganle que vuelva mañana —dijo el Gigante.
Pero los niños contestaron que no sabían donde vivía y que nunca lo habían visto antes. Y el Gigante se quedó muy triste.
Todas las tardes al salir de la escuela los niños iban a jugar con el Gigante. Pero al más chiquito, a ese que el Gigante más quería, no lo volvieron a ver nunca más. El Gigante era muy bueno con todos los niños pero echaba de menos a su primer amiguito y muy a menudo se acordaba de él.
—¡Cómo me gustaría volverle a ver! —repetía.
Fueron pasando los años, y el Gigante se puso viejo y sus fuerzas se debilitaron. Ya no podía jugar; pero, sentado en un enorme sillón, miraba jugar a los niños y admiraba su jardín.
—Tengo muchas flores hermosas —se decía—, pero los niños son las flores más hermosas de todas.
Una mañana de Invierno, miró por la ventana mientras se vestía. Ya no odiaba el Invierno pues sabía que el Invierno era simplemente la Primavera dormida, y que las flores estaban descansando.
Sin embargo, de pronto se restregó los ojos, maravillado y miró, miró…
Era realmente maravilloso lo que estaba viendo. En el rincón más lejano del jardín, había un árbol cubierto por completo de flores blancas. Todas sus ramas eran doradas, y de ellas colgaban frutos de plata. Debajo del árbol estaba parado el pequeñito a quien tanto había echado de menos.
Lleno de alegría el Gigante bajó corriendo las escaleras y entró en el jardín. Pero cuando llegó junto al niño su rostro enrojeció de ira, y dijo:
—¿Quién se ha atrevido a hacerte daño?
Porque en la palma de las manos del niño había huellas de clavos, y también había huellas de clavos en sus pies.
—¿Pero, quién se atrevió a herirte? —gritó el Gigante—. Dímelo, para tomar la espada y matarlo.
—¡No! —respondió el niño—. Estas son las heridas del Amor.
—¿Quién eres tú, mi pequeño niñito? —preguntó el Gigante, y un extraño temor lo invadió, y cayó de rodillas ante el pequeño.
Entonces el niño sonrió al Gigante, y le dijo:
—Una vez tú me dejaste jugar en tu jardín; hoy jugarás conmigo en el jardín mío, que es el Paraíso.
Y cuando los niños llegaron  esa tarde encontraron al Gigante muerto debajo del árbol. Parecía dormir, y estaba entero cubierto de flores blancas.

El Camino de las Nubes Blancas de Osho

Osho

Descargala

Descargala

 

¡Feliz Navidad!

 

En esta navidad que las sonrisas iluminen tu rostro, que comprendamos que la FE es la verdadera fuente de energía del mundo . En esta navidad pido por tantas personas que hoy no están, las que se fueron y  las que se perdieron del camino para que DIOS ilumine su alma y busquen esa Grandeza que todos necesitamos.

Hoy pido para que no se  pierda la Humildad, que nos unamos como Venezolanos, como latinos como miembros de un mundo fantástico. La Navidad Es una época hermosa en donde nos inundaremos de paz y amor.

Hoy para los  cristianos es un dia muy significativo, nace  Jesús El Mesias, quien habria de traer un mensaje muy sencillo para que todos tengamos PAZ; esa PAZ que sobrepasa todo entendimiento, y que podemos obtener siguiendo sus preceptos. Es el hombre de quien mas se ha hablado en la historia , sobre el que mas se ha escrito, y su mensaje sique tan vigente ahora como cuando se promulgo y cuyo reino se extenderia por los siglos de los siglos. para los que comparten otras religiones lo mas importante es que todos somos hijos de DIOS esa energía maravillosa que esta en todas las cosas y que nos hace hermanos mas alla de la religión.

La consecuencia (I)

Son tiempos en que todo el mundo habla de consecuencia. El mundo está lleno de personas que predican a diario la total congruencia de sus actos. Nos esforzamos por ser coherentes con nosotros mismos y con el resto y muchas veces no nos damos cuenta de que precisamente, en ese esfuerzo por demostrar consecuencia, nos estamos alejando de ella.

La consecuencia no requiere de esfuerzo porque te permite fluir desde tus pensamientos y sentimientos y en concordancia con ellos actuar… Nunca te engañarás en el actuar si estás fluyendo directamente desde el corazón…
Trabajé muy cercanamente con políticos y vi como para ellos la consecuencia no es más que una estrategia para conservar una imagen que generalmente es inventada… Y muchos van por la vida así: Mostrando una consecuencia que no es tal, solo por mantener una apariencia.
Ahora mi pregunta es ¿Consecuencia con qué? Porque si soy congruente con lo que pienso y siento deberé actualizar cada tanto mi consecuencia porque sería ridículo que fuera consecuente con lo que pensaba hace 20 años, así como con lo que sentía y como actuaba.
Tal vez por eso es que se hace cada vez más difícil el tema de la consecuencia porque somos seres dinámicos, vivimos un desarrollo constante y a medida que avanzamos por la vida podemos modificar nuestros ideales, sentimientos, pensamiento, y es por esto que cuando vivimos “para afuera”, en el mundo de las apariencias, podemos quedar atrapados en la consecuencia.
La única manera de estar libres de esta trampa es hacer conciencia de que la única consecuencia es conmigo mism@ y esa consecuencia te lleva a ser consecuente con los demás… La consecuencia contigo mismo, con tu sentir, con tu pensar y con tu actuar es aquella que viene desde lo profundo de tu alma… Si hace 20 años juraste que serías hippie toda la vida y ahora ese ideal no te mueve ni un pelo, pues atrévete a cambiar… ¿Qué los demás se reirán y te lo sacarán en cara? Qué importa? Lo importante es ser consecuente con ese eterno fluir que produce el crecimiento interior…
La consecuencia vista por ojos mundanos solo produce estancamiento y lleva a la muerte. Mueres cada vez que no eres sincero contigo y con la vida. Tampoco hay que convertirse en una veleta que va y viene y que cada día tiene una opinión distinta pero si es bueno meditar acerca de lo que pensamos o sentimos respecto a una idea o un sentimiento…

Aquel que se atreve a los cambios es más consecuente que cualquiera porque está siendo honesto consigo mismo y con los demás… Pero si por demostrar consecuencia sigues atad@ a ideas, estructuras, situaciones y relaciones que ya murieron estás siendo muy falso contigo y también con los demás porque vives y muestras una mentira…
Recuerda siempre que la consecuencia va en estrecha relación con el sentir, pensar, decir y actuar y no solo con el decir…
Somos como un río que fluye constantemente y nuestras aguas nunca se mantienen en quietud y así vamos avanzando y creciendo y nuestro paisaje se va transformando cada día, vamos incorporando cosas nuevas y dejando otras atrás… No somos los mismos de ayer ni  tampoco los de mañana… Quedarme atrapado en lo que fui ayer si que sería una inconsecuencia… y pretender que mañana seamos el que hoy otra inconsecuencia…
Vive! Que no hay mayor consecuencia que vivir…