Salud

Nuestros pies y sus cuidados

Nos llevan a todos lados, nos sostienen y permiten desenvolvernos con total libertad por la vida. Los pies son una parte del cuerpo importante y, aunque a veces sea subvalorada, necesita nuestra atención, preocupación y cuidados tal como cualquier otra.

Puede ser porque están casi todo el día escondidos o por desconocimiento, pero son pocas las personas que le dan real importancia al cuidado de la piel de los pies.

Lo cierto es que siendo parte de nuestro organismo, el final de nuestras extremidades inferiores también debe ser considerado dentro de las rutinas de autocuidado; así, evitaremos problemas que a la larga redundarían en una serie perjuicios para nuestro bienestar físico que van desde resequedad en los pies hasta la pérdida de un dedo. Estos cuidados han de redoblarse en caso de sufrir de diabetes.

Para que estén siempre sanos, es importante mantener un buen aseo de la zona de los pies, ya que al estar casi todo el día dentro de un zapato cerrado -en oscuridad y con humedad- se convierte en un punto ideal para la proliferación de hongos que provocan daños en la piel de este sector.

Una buena forma de evitar esto es secarse bien los pies -poniendo énfasis entre los dedos- antes de ponerse calcetas y zapatos, puedes ayudar a este fin con un spray o un talco antitranspirante para mantenerlos frescos y secos a lo largo del día. Pero el talco no es mágico. Tienes que elegir calcetines frescos y un zapato cómodo cuya estructura permita que el pie respire y disipe la transpiración natural.

Ah! Y no uses el mismo par de zapatos durante varios días seguidos, o estarás impidiendo su proceso secado post-uso, lo que podría exponerte a hongos y el consiguiente mal olor de los pies.

Es esta misma transpiración la que provoca que la piel se reseque, por lo que siempre será bueno que les apliques algún tipo de crema o loción humectante por arriba y debajo, evitando que llegue a la zona entre los dedos.

Otro cuidado importante -aunque suene muy básico- es cortar las uñas todas las semanas. El corte de las uñas ha de ser recto, evitando cortar los bordes de las uñas. Este proceso debe ser rematado con una lima de uñas normal para evitar dejar bordes filosos o astillas.

En ocasiones es recomendable eliminar células muertas y estimular el surgimiento de las nuevas al pasar una piedra pómez por los pies. Procura pasarla suavemente y en una misma dirección, de este modo evitarás provocarte daños en la piel, sobre todo en la parte del empeine. Si no quieres usar fricción, puedes utilizar alguno de los distintos productos exfoliantesespecialmente formulados para esta zona.

¿Cómo cuidas tus pies? Existen muchos remedios caseros destinados al cuidado de los pies, pero en caso de tener una progresiva pérdida de sensibilidad en los dedos o la planta, inflamación de algún sector aislado o del pie completo e incluso cambios en el color y grosor de las uñas, es hora de visitar a un podólogo para que pueda guiarte en la búsqueda de una solución efectiva para tus problemas.

La importancia de un buen lavado de manos

Es una actividad que ya muchos tenemos arraigada en nuestra rutina diaria, y cobra una importancia vital sobre todo en verano, cuando las atenciones de enfermedades de contagio vía alimentación se multiplican debido a la poca atención que le prestamos a esta necesaria práctica.

Comer es uno de los placeres de la vida, pero puede traernos muchos problemas si no tomamos las precauciones necesarias para hacer de esta actividad algo sano en todo ámbito. No solamente se trata de comer liviano, sino de prevenir que nuestra comida se contamine con microorganismos, entregándoles un delicioso vehículo por medio del cual puedan hacernos enfermar.

Y las enfermedades que un descuido como no lavarnos las manos puede provocarnos no son menores: desde un simple dolor de estómago hasta una hepatitis o algo de mayor complejidad, pasando por una serie de otros padecimientos -serios y no tanto- que los distintos ‘bichitos’ que cargamos en nuestras manos podrían provocarnos.

Es importante recordar que debemos lavarnos las manos:

  • Después de tocar animales
  • Antes y después de cocinar
  • Tras haber manipulado alimentos, en especial carnes y pescados
  • Después de ir al baño
  • De manejar dinero
  • Antes y después de hacer curaciones a una herida o aplicar una inyección
  • A posteriori de haber estornudado
  • Tras haber manipulado artículos de uso comunitario
  • Después de viajar en transporte público
  • Si vas a comer después de haber estado en el computador… no te imaginas la cantidad de gérmenes que viven en tu teclado
  • Apenas finalices cualquier actividad que haya puesto a tus manos en contacto con gérmenes.

Hay formas y formas de lavarse las manos: La ideal es usando agua tibia, pues esto permite eliminar mayor cantidad de gérmenes y bacterias que con agua helada. Para ayudarte en esta tarea puedes utilizar un cepillo pequeño para limpiar la zona bajo tus uñas, un gran depósito de impurezas y potenciales infecciones.

Respecto al jabón ideal para utilizar, puedes usar prácticamente cualquiera de los que están en el mercado, especialmente los germicidas. Sin embargo, este tipo de jabones elimina tanto las colonias residente normalmente en tu piel – absolutamente inocuas – como las que pueden provocarte enfermedades, por lo que no se recomienda su uso intensivo. Total, con un jabón normal podrás conseguir un resultado igual de bueno.

Los jabones basados en glicerina son ideales si quieres proteger tus manos al mismo tiempo que las limpias, sin embargo el uso de aquellos basados en alcohol (incluso aquellos que entregan desinfección sin enjuague) puede provocar que la piel de tus manos se reseque y resquebraje. Reduce su uso al mínimo posible.

El tiempo de lavado mínimo debiera ser de 20 segundos, poniendo especial énfasis en refregar fuertemente ambas manos para provocar que la fricción elimine suciedades y gérmenes para tener unas manos absolutamente limpias. Recuerda poner énfasis en la zona entre tus dedos y el dorso de tus manos. Lugares que no siempre son repasados por el jabón y que – necesariamente – deben ser enjuagados para asegurar un excelente aseo.

Por último, sécate las manos con una toalla de tela limpia, con papel secante o con una máquina secadora de manos.

¿Cómo lavas tus manos? Hemos publicado un video de Consumer Eroski que grafica exactamente todo lo que hemos explicado más arriba. De todas maneras, en en cuenta que para hacer esto debes tomarte tu tiempo, lavarlas a conciencia y si comienzas a sentir una leve resequedad en ellas protégete con algún tipo de crema humectante ideal para manos. El lavado excesivo puede provocar que la humedad de tu piel disminuya y requieras de elementos externos para normalizarla.

6 consejos para mantenerte activo en la oficina

Es una gran cantidad horas sentado al día, muchas veces en una mala posición, y puede provocarte algo más que un dolor de espalda. La oficina nos absorbe y nos quita tiempo para el autocuidado, pero solo un par de minutos al día pueden entregarnos un mayor bienestar, hacernos sentir mejor y trabajar algunos músculos en pocos pasos.

Es una práctica más y más utilizada por las empresas nacionales en la actualidad, cuya cúpula administrativa tomó conciencia respecto al papel que juega el bienestar físico de sus empleados. Muchas de ellas incluso optaron por contratar profesores de educación física, los que intervienen el espacio laboral para invitarles a ejercitar de forma poco convencional.

Los beneficios son tantos que incluso en los lugares donde se introdujo esta idea se ha reducido en gran medida la cantidad licencias médicas por stress, tendinitis y otros padecimientos propios de la vida de oficina, mejorando la productividad de los grupos humanos.

De todas maneras, si tu empresa no ha implementado este tipo de programas de acondicionamiento físico laboral, puedes llevar adelante estos pequeños consejos para hacer menos monótonas y más productivas tus jornadas en el trabajo… y de paso, mejorar tu calidad de vida.

  • Cada una hora, toma una pausa breve y date una vuelta por la oficina. Estirarte cada cierto tiempo y caminar te ayudará a mejorar la circulación sanguínea y aclarará las ideas en tu cabeza para enfrentar la siguiente hora más despejada.
  • Aprieta una pelota para liberar la tensión de la mano y la muñeca. Descárgate de las rabias que hayas pasado en el día con unas 60 repeticiones por mano.
  • Camina a hablarle a tus compañeros. Evita el uso de servicios de mensajería interna o anexos telefónicos y desplázate hacia ellos. El contacto cara-a-cara es mejor y permite afianzar mejores relaciones interpersonales.
  • Descansa la vista. Estar mirando la pantalla del computador todo el tiempo cansa los ojos y provoca -a largo plazo- problemas a la visión. Fija tu mirada hacia otro lado, de preferencia a puntos que se encuentren a más de 5 metros de distancia desde tu posición.
  • Las escaleras son tus amigas. Subir peldaños es un ejercicio muy completo para la zona de las piernas, por lo que no debes hacerle el quite. Además, estas son un muy buen ‘barómetro’ para medir tu rendimiento físico: si llegas al segundo piso resoplando y sudando, algo está mal, ¿no?.
  • Tras el almuerzo, tómate un tiempo para caminar alrededor de la cuadra donde está ubicada tu oficina. No solamente te ayudará a bajar el almuerzo, sino también te liberará de la modorra que nos ataca naturalmente después de ingerir alimentos.

¿Qué haces para moverte en el trabajo? Puedes informarte más acerca de sutiles y poco invasivas formas de hacer ejercicio casi sin moverte de tu escritorio siguiendo los tips entregados en el sitio Mujer Top.

Ansiedad y la comida, una relación complicada

La ansiedad no es ni una enfermedad ni un trastorno, sino una emoción cuya raíz está en la angustia provocada por situaciones desconocidas, potencialmente negativas o inseguridades. Es por eso que nuestro cuerpo se pone en “alerta” y comienza a recolectar energía que potencialmente podría utilizar para reaccionar después. Y la mejor forma que tiene para hacerlo, claro está, es ingiriendo alimentos.

En su justa medida, comer por causa de la ansiedad no es un problema serio hasta que se vuelve un hábito. Cuando comemos, damos una señal al cuerpo de que debe permanecer tranquilo y reposado, por lo que a la larga terminamos habituando a nuestro organismo a este estímulo, haciendo del comer la salida más rápida y sencilla a crisis de ansiedad.

Sin embargo, existen métodos que utilizan la comida para controlar la ansiedad. De partida, una excelente forma de preparar nuestro cuerpo para reducir las cantidades de comida a deshoras -y a sus horas también- es tomar un par de vasos de agua 10 minutos antes de sentarte a la mesa. Esta agua produce una sensación de saciedad que limitará tu capacidad de ingerir alimentos.

Si no te agrada la sensación que produce tomar agua, puedes probar tomando algún tipo de infusión. Pasiflora, melisa, manzanilla, menta o un té común y corriente harán el truco, además de inyectar a tu cuerpo sus capacidades antioxidantes.

Comer a tus horas es algo primordial. Si te organizas respetando tus horarios para desayunar, almorzar y cenar podrás controlar la compulsión por comer lo primero que te parezca apetitoso. Si todavía consideras que los tramos son muy largos, puedes incluir meriendas livianas entre el desayuno y el almuerzo y entre este último y la cena.

Ah, y si vas a comer algo natural, procura que esté cocinado pues las cosas crudas no provocan la misma sensación de saciedad. De todas formas, puedes amplificar la sensación de “llenado” aliñando tus alimentos con aceites.

¿Cómo manejas tu ansiedad? Para mayor información respecto a este tema y más formas para frenar tus impulsos, te recomendamos que visites un excelente artículo publicado por nuestros amigos de Tu Vida Sana.

5 consejos para disminuir los ronquidos

Son molestos para quien los tiene que escuchar noche tras noche e inciden directamente en la forma en que nuestro cuerpo se oxigena de noche. Los ronquidos muchas veces pasan de ser una anécdota nocturna, pues podrían indicar que algo no está funcionando bien en nuestro sistema respiratorio.

Imagino que para más de alguien, esta escena ha de ser familiar: No poder dormir por estar compartiendo habitación con alguien que ronca. Es molesto, pero la persona que está roncando no lo está pasando mejor.

Quienes roncan lo hacen -muchas veces- debido a la imposibilidad de oxigenar bien el cuerpo en horarios de descanso, ya sea por obstrucciones a nivel de tráquea o por deformaciones de la vía aérea, lo que redunda en una disminución en la calidad de vida que se evidencia en lo poco descansado que se siente la persona que ha roncado en la noche, la somnolencia con que anda durante el día, depresión, irritabilidad y problemas de concentración.

Para peor, un gran porcentaje de quienes roncan sufren de complicaciones asociadas a este desorden respiratorio, siendo la apnea obstructiva la principal -y más peligrosa- de ellas. Esta es una interrupción total de la respiración por lapsos prolongados de tiempo en los que el roncador se queda sin respirar, reduciendo en gran medida la cantidad de oxígeno que transporta la sangre a los distintos lugares del cuerpo, obligando al corazón a hacer un mayor esfuerzo para cubrir la demanda.

A largo plazo, estos simples ronquidos pueden desembocar en problemas de salud de mayor cuantía. Es por eso que acá te dejamos 5 consejos que podrían servir para aplacar esos molestos sonidos que perturban tu sueño, y el de los demás.

  • Tu alimentación es importante. Si estás con sobrepeso estás en peligro de ser un roncador. Junto con eso es bueno revisar las cantidades de comida y líquidos que ingieres antes de dormir. Si duermes con el estómago absolutamente lleno, facilitarás la aparición de ronquidos.
  • No consumir bebidas alcohólicas ni fumar en un rango de 3 horas antes de dormir. Esto favorece la inflamación de la zona de la garganta, lo que redunda en una obstrucción del canal de ingreso del aire.
  • Evita el uso de relajantes musculares. No dormir bajo la influencia de estas sustancias impide la relajación extrema de la zona, lo que favorece el flujo de aire fresco al canal aéreo.
  • Duerme de costado. De esta forma evitarás la posición ‘panza arriba’ que te hace presa fácil de los ronquidos. Para evitar volver a esta posición puedes probar colocándote una almohada en la espalda para hacer más difícil que gires.
  • Realiza ejercicio y canta. Además del consiguiente descenso en el peso, el aumento de la capacidad del pulmón para saturar oxígeno no impedirá directamente que ronques, pero si estás en riesgo de sufrir apneas esto te ayudará a optimizar el aprovechamiento del aire que recibes. Más todavía, si cantas, aumentas tu capacidad pulmonar y ejercitas los músculos que regulan el paso de aire, manteniéndolos tensos y permitiendo un mejor acceso y retención del oxígeno.

¿Roncas o vives con alguien que ronque? Es de primera prioridad que los roncadores consulten con un otorrinolaringólogo respecto a este fenómeno, haciéndose revisar la zona de la garganta y tráquea para proceder con tratamientos medicados y/o operaciones que prevengan los problemas que los ronquidos pueden acarrear.

6 tips para cuidar tu piel de forma fácil

Hemos hablado muchas veces de la piel en estos artículos, pero hoy queremos darte una serie de consejos que puedes aplicar fácilmente para que tu exterior refleje lo bien que te sientes en tu interior. 

La piel es el órgano más grande y funcional que tenemos. Es la primera barrera que los agentes infecciosos y otros factores externos tienen que saltar para provocar algún tipo de problema de salud. Además permite regular la temperatura corporal y es el vehículo a través del que nos podemos conectar con el mundo exterior por medio del tacto

Mantener una piel sana y radiante puede ser un verdadero dolor de cabeza. Gran cantidad de productos -algunos muy caros- se arrogan las cualidades de transformar esta en una verdadera seda, pero no hacen más que acentuar los problemas que querías erradicar.

Es por eso que hoy queremos proponerte que no te compliques más de la cuenta, por lo que te dejamos 6 tips que te ayudarán a tonificar tu piel para dejarla un poco más suave y tersa, sea cual sea el estado en que se encuentre actualmente.

  • Cuidado con los jabones germicidas. No los uses de forma prolongada porque acabarán -además- con las barreras naturales que protegen nuestra piel.
  • Evita el estrés. Aprender técnicas de relajación o practicar actividades que te ayuden a descomprimir las tensiones descongestionarán tu rostro y lo harán lucir mejor.
  • Mantén limpia tu piel. Usa jabones neutros -los de bebé son excelentes- y procura utilizar cremas acordes con tus requerimientos. Para saber cual es la que mejor te sirve, hazte asesorar por un dermatólogo.
  • Si tienes la piel grasa no tienes necesidad de utilizar muchos productos hidratantes.
  • Ojo con el café. Es agradable y nos mantiene despiertos a media mañana, pero si lo bebes en demasía podría llegar a provocar deshidratación. Prefiere el té o un agradable vaso de agua helada (si son 8 al día, mejor).
  • El vapor es un gran aliado para la limpieza de la piel. Sin necesidad de aplicar productos invasivos, puedes limpiar tu piel sometiéndola a baños de vapor. Gracias a eso, los poros se dilatan y resulta más fácil remover impurezas alojadas en ella. Aprovechando el momento, tras la limpieza puedes usar una crema hidratante para mantenerla suave y firme.
Todo esto sumado a una sana alimentación que contemple bajas cantidades de sal y a la necesaria hidratación te hará lucir radiante, ayudando a mejorar los resultados de los tratamientos que actualmente puedas estar usando. Si no estás usando ninguno, también notarás cambios en su brillo y turgencia.
¿Qué haces tú para tener una piel linda? Porque todo nuestro cuerpo está cubierto de piel, te invitamos a pasar por En Plenitud para enterarte de formas en que puedes aliviarla y, de paso, disimular algunos rastros de cansancio que puedas tener en base a ingredientes100% naturales.

Consejos para bajar tu nivel de colesterol

La sola palabra ya nos evoca temas negativos; sin embargo, es mucho más que eso. Aunque el exceso de colesterol está directamente relacionado con enfermedades de índole cardiovascular, en su justa medida es una sustancia fundamental para el desarrollo de ciertas funciones corporales.

El colesterol es una grasa fundamental que viaja por la sangre y sirve para la creación de hormonas, vitamina D, ácidos y sales biliares, además su presencia es importante para mantener saludables a las células. Su creación está a cargo del hígado y aunque nos auto-proveemos la cantidad necesaria de esta sustancia, la base de nuestra alimentación nos entrega una cantidad que muchas veces sobrepasa lo requerido. Es ahí donde comienzan los problemas.

Claro, porque ningún exceso es bueno, existe riesgo de desarrollar una complicación cardiovascular severa si los niveles de colesterol LDL (conocido popularmente como colesterol malo), pues este se acumula en las paredes de las arterias, endureciéndolas y dificultando el paso de oxígeno a través de ellas. Esto gatilla, entre otras complicaciones, arterioesclerosis, trombosis, derrames cerebrales e infartos al miocardio.

Acá es donde entra el HDL (colesterol bueno), cuya función es desincrustar los bancos de LDL creados en las arterias, permitiendo un flujo sanguíneo continuo. Es por eso que se hace recomendable tener una gran cantidad de esta sustancia circulando constantemente en nuestra sangre.

Con esto en mente, para bajar los índices de LDL en la sangre deberíamos llevar adelantealgunas pequeñas modificaciones en nuestra dieta diaria.

Ingerir menos grasas de origen animal (fiambres, carnes rojas de alto contenido graso, hígado y otras vísceras, embutidos), grasas saturadas (margarina y sus símiles), lácteos con alto contenido graso, quesos mantecosos, cremas de leche, yemas de huevo, mayonesa, langostas, camarones y todo aquello que contenga grasas saturadas.

Reemplazando lo anterior por carnes blancas, aceites vegetales, cereales integrales, frutas, verduras, legumbres, frutos secos y otros alimentos que aporten altas cantidades de fibra, tomando dos litros de agua diariamente y haciendo ejercicios moderados lograremos que los índices de LDL bajen a niveles absolutamente normales, y permanezcan bajo control.

Existen además productos lácteos bajos en grasas que incorporan fitoesteroles -compuestos derivados de vegetales con estructura similar a la del colesterol- que favorecen el proceso delimpieza‘ de las arterias.

¿Tienes alguna duda respecto al colesterol? Recuerda que estamos hablando de algo que no ofrece síntomas perceptibles sino cuando ya es muy tarde, por lo que se hace absolutamente necesario que periodicamente te realices chequeos sanguíneos para llevar controlados tus niveles de colesterol total, LDL y HDL. Y en el caso de requerir hacer una dieta, hazte asesorar por tu doctor para que te guíe, controle tus progresos y eventualmente pueda darte algún tipo de medicación para acelerar el proceso.

Te recomendamos que visites FamilyDoctor.org para conocer más sobre factores de riesgo y otros pasos a seguir si tus niveles de colesterol están muy altos.