• Lo + Más Visto

  • Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

    Únete a otros 4.471 seguidores

  • Archivos

El Arbol que no sabia Quien era.

Había una vez, en algún lugar que podría ser cualquier lugar y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales.
Todo era alegría en el jardín; y todos ellos estaban muy satisfechos y felices. Excepto por un solo árbol, profundamente triste.
El pobre tenía un problema: no daba frutos. “No sé quién soy,” se lamentaba.
– Lo que te falta es concentración,- le decía el manzano,- si realmente lo intentas, podrás tener deliciosas manzanas. ¿Ves que fácil es?

– No lo escuches,- exigía el rosal.- Es más sencillo tener rosas y ¿Ves que bellas son?
Y desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían. Pero como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.
Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:
-No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Es tu enfoque lo que te hace suf

rir.

“No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tu mismo. Conócete a ti mismo como eres. Para lograr esto, escucha tu voz interior.” Y dicho esto, el búho se fue.

-“¿Mi voz interior…? ¿Ser yo mismo…? ¿Conocerme…? “.- Se preguntaba el árbol desesperado. Y se puso a meditar esos conceptos.

Finalmente, de pronto, comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y pudo escuchar su voz interior diciéndole:

“Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros y belleza al paisaje. Eso es quién eres. ¡Sé lo que eres!”

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces todo el jardín fue completamente feliz, cada quien celebrándose a sí mismo.

A las Madres que han pasado por mi vida….

Feliz Dia a Todas las madres que día a día luchan de una u otra forma,que me han visto crecer y cambiar pero que me han apoyado en cada segundo de mi existencia.Hoy quiero felicitar a mi Abuela Chana que siempre ha estado para mi, un beso por siempre contar contigo,a mi Abuela Matilde por enseñarme a reir de la vida y mostrarme con sus locuras que el optimismo siempre existe en todo momento, a mi Madrina Nené por ser mi segunda madre y creer siempre en mi, a mi tía Paula por quererme tanto y apoyarme en esta tarea de escritor que hoy tengo… a mi tía Ari por ser quien es para mi y por quererme tanto, por demostrarme que apesar de caer lo mejor es levantarse, a mi Madrina Antonieta por siempre estar cuando lo Paula Guzmannecesito, a mi tia Josefa por su fe y el cariño, a mi tía Jaquelin, a mi bella tia Leila por admirarme y quererme, a mi tia Betty que desde la lejania siempre ha estado al lado mio, a Tía mirna por siempre tenerme presente  y a todas esas madres que han estado en mi vida a Monica, Marjorie a Yuli y  a Carla… Gracias por ser luz en mi camino y aun nos queda mucho por vivir juntos….

Hijos: ¡Esas peleas!

Los enfrentamientos con los hijos adolescentes pueden evitarse. Especialistas dan algunos consejos para hacer más llevadera esta difícil etapa de los jóvenes…

Karla recuerda cómo su hogar era un nido de alegría y paz. Su hija Miranda era una pequeña muy feliz que pasaba el día llenando de risas la casa, jugando con su papá y sus abuelos. Ahora, ya crecida, Miranda de 14 años se ha convertido en lo que muchos conocen como “aborrecente” (es decir, adolescente que se aborrece); un ser incapaz de tomar en cuenta el hogar y las necesidades de los que allí habitan, que pasa el día con el celular en las manos conversando con sus amigos y que dice ser tan adulto como cualquiera para llegar después de las 12 de la noche.

Las peleas entre Karla y Miranda son cada vez más frecuentes, al punto que el hogar es un campo de batalla. Ya la familia no sabe qué hacer.

Llegar a este punto de enfrentamiento con los adolescentes suele ser muy doloroso. Los padres buscan cualquier forma de solucionar la situación y en muchas ocasiones se agravan. Sin embargo, algunos especialistas han desarrollado varias técnicas que deben seguir los progenitores durante esta etapa tan difícil para lograr controlar a sus hijos.

– Establecer límites y reglas de juego

Esos días en los que los argumentos han bajado, entre en la habitación de su hijo y hable con él seriamente. Trátalo como un adulto con el que está haciendo un negocio. Explícale que es normal que estén en desacuerdo y que sienta que ustedes no tienen la razón, que a tí también le ocurrió pero que hay ciertas normas a seguir cuando no se llega a un acuerdo en las que se incluyen no decir groserías, no usar adjetivos, no agredir ni agredirse y que la manera correcta de exponer una molestia es utilizando el poder la palabra y la madurez. A partir de este momento, comienza a listar puntos como horas de llegada, participación en el hogar y demás situaciones que puedan estar incomodando la armonía de la casa.

– Mente superior domina a mente adolescente

Los jovencitos suelen desprestigiar a sus padres con sus comentarios y esto hace los progenitores se sientan vulnerables. En el momento en que se disparan los botones la idea es que los padres controlen sus emociones y no hagan mucho caso al “drama” adolescente. No es fácil, pero es una estrategia que comenzará a funcionar cuando se repita.

– Dales espacio y algo de compresión

Las emociones adolescentes pueden ser muy confusas. Los amigos, las hormonas y la sociedad… Es importante aprender a leer entrelíneas lo que quieren sus hijos y darles algo en qué pensar por sí solos. Cuando grite porque quiere un tatuaje o ir a una fiesta en otra ciudad, sencillamente pregúntale con firmeza pero calmadamente “¿Qué es lo que realmente quieres?”, “¿Te sientes bien con eso?” y “¿Por qué?”. Luego, date la vuelta y déjelo pensar. Confía en que la educación que le diste durante sus primeros años será lo suficientemente fuerte como para reaccionar positivamente. También permítele tiempo de soledad, de conocerse a sí mismo y de hablar con otros adultos.

– No dejes pasar la oportunidad

Muchas peleas que tienen los adolescentes con sus padres pueden arreglarse con las horas. Seguramente, a la hora de la cena, tu hijo aparecerá para sentarse a la mesa y de seguro actúa como si nada ha pasado. Deja que se calme un poco más y aprovecha la oportunidad para conversar, escuchar y hasta pedir disculpas si es necesario. Discutir es parte de la vida del ser humano pues hace que la personalidad se forme y se aprenda a reaccionar de manera inteligente a los conflictos, por lo tanto es importante que las confrontaciones siempre tengan un lado positivo. Esto reforzará las relaciones entre ambas partes.

– Cumple tus promesas

“Si no ayudas en la casa, no te regalaré el jean que tanto te gustó”. Al rato se siente mal porque ves a tu pequeño anhelar ir a la fiesta con esa ropa. Si hizo una promesa, debes cumplirla, cualquiera que sea. Sino, tu hijo entenderá que no tienes palabra y tomará todos tus consejos y advertencias como chistes.

– Cada cierto tiempo, evalúa

Entre los acuerdos que hagas con su adolescente establezca un día al mes para conversar con la cabeza fría acerca de sus visiones sobre la relación de ambos, y qué es lo que desean. Es bueno hacer esto con cualquier miembro de la familia con el que se tienen conflictos. Fortalece las relaciones.

– Si nada funciona asiste al experto

Hay adolescentes que pueden desarrollar problemas físicos o mentales durante esta etapa, bien por el crecimiento, las hormonas y hasta por las relaciones sociales. Es importante que si tu hijo no reacciona a ningún estímulo de tu parte, es violento y no logra concentrar su atención, lo lleves al psicólogo quien determinará su condición o te dirá cómo ayudarlo.

Copyright © 2011 Estampas & CHM (Camino a la Grandeza) Todos los Derechos reservados.

Esto es Amor

“Vuelo en alas del amor por toda la casa. Tengo la impresión de andar dos pasos por el suelo y cuatro por el aire. Esto es amor: Y es consuelo. No me preocupo si es consuelo. No estoy apegado a las consolaciones. Amo a Dios. El amor me lleva por todas partes. No quiero hacer nada más que amar. Y cuando suena la campana tengo que dominarme apretando los dientes, porque este amor, amor secreto, amor escondido y amor oscuro, bulle dentro de mí y fuera de mí, donde no me cuido de hablar sobre él. En todo caso carezco de tiempo y de fuerzas para tratar tales materias. Sólo me queda tiempo para la eternidad, es decir, para el amor, el amor, el amor.

El amor me empuja por todo el monasterio, me hace moverme de un lado a otro, el amor es lo único que me permite seguir adelante. El amor, cuando comienza, lleva un paso tan rápido que hay que sujetarse bien para no caer. Cualquier ritmo de celeridad es demasiado lento para el amor; en tanto que ninguna velocidad es excesiva para uno cuando se deja arrastrar por el amor. Tras ello sólo queda bogar de continuo sobre su corriente.

Esto me abrasa. Estoy completamente agostado por el deseo, y sólo acierto a pensar en una cosa: permanecer en el fuego que me quema”.

Thomas Merton

 

Agradecimiento… 2010

Quizás muchas veces nos hemos preguntado el porque de las cosas y aveces la vida no nos sonríe y las cosas no salen como esperamos y quizás hasta puede ser dolorosa la situación pero de algo siempre estamos seguros que siempre después de todas esas caídas y tribulaciones llegara algo majestuoso para cada uno de nosotros.

Por eso en este cierre de año Camino a la grandeza quiere agradecerles por darnos la oportunidad de  caminar junto a ustedes de vivir de soñar y sobre todo de traernos tantos éxitos en este año y esperemos que en ese 4 perfecto (2+1+1=4) en este 2011 todo fluya y que las caídas y las derrotas nos dejen crecimiento.

El mensaje para finalizar el año es el de entender que la vida y DIOS tienen una forma rara para trabajar con nosotros, pero todo lo que eso trae, lo bueno y lo malo tiene un porque maravilloso y siempre debemos confiar en las derrotas y en los éxitos siempre tomando el control y agradeciendo porque todo enseña algo y cuando menos lo esperes o cuando la salida se sienta mas lejos siempre a lo lejos veras la grandeza…

Por eso en este fin del 2010 nos damos cuenta que hay tantas cosas que agradecer, los logros, los fracasos, nuestras risas y también nuestras lagrimas, los momentos agradables  pero también los no tanto, agradecer  cada una de las cosas que formaron parte de este año del tigre y todo lo que tuviste en este año y  lo que no.

Ya yo lo hice… Hoy solo Faltas tu

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Preview Calendario Enero 2011 Disponible para descarga el 1er dia del 2011

 

 

Virtudes del 2011: Aceptación

En el camino a la Grandeza, una de las virtudes que mas debemos mantener y cuidar en la de la Aceptación.

Pero en ese camino de cuidarla debemos saber exactamente lo que eso realmente significa. Por mucho tiempo creí que aceptar las cosas era resignarse a lo que pasara con ellas, poco tiempo vi era algo completamente distinto entendi que es una actitud que se desarrolla y se aprende desde nuestra alma hacia nuestra mente. Ella es un valor que se va desplegando a través de la práctica, en nuestras meditaciones y en nuestras oraciones y tiene que ver con ese mirar los sucesos internos y externos en el pasado y sus enseñanzas y la realidad que ellos nos proporcionan.

La Aceptación es encontrar la serenidad liberadora esa que nos permite liberarnos del pasado y todos los Errores, las caídas y los éxitos que ese tiempo nos trajo para preparar el presente y su transición con el Futuro viéndolo como  una experiencia completamente distinta e impulsadora en esos ciclos que volveran a llegar.

En el camino siempre se llegan momentos duros y difíciles que aceptándolos no solo estaremos aceptando a el universo estaremos curándonos para nuevas aspiraciones y esperanzas.

La aceptación ,está unida al desarrollo de otras virtudes, que florecerán de su mano. Es la madre de la compasión y la sabiduría, ya que sin ella el amor y el conocimiento nunca crecerán.

¿Pero qué es lo que debo aceptar ahora mismo?.

Cierra tus ojos. Respira, lenta y profundamente.
Siente las sensaciones de tu cuerpo. Todo lo que ahora surge de la experiencia corporal, obsérvalo, con amabilidad.

Descubre cada rincón de tu cuerpo a través de la atención plena .
Registra las zonas más tensas y más invisibles de tu cuerpo. Lleva la conciencia hacia ellas, suavemente.

Respira, como si el aire, fuese la brisa fresca que aclara la mente, liberando tus pensamientos que pasan , aferrándose con fuerza a tu conciencia.

Observa , a qué tipo de pensamientos te aferras con más deseo, a cuáles con mayor apego. Siente cómo detrás de los pensamientos, la conciencia pura , respira.

Lleva la conciencia hacia el corazón, permite que el centro de tu pecho se abra . Siente como la carga que traes, como una piedra en el corazón , se va liberando, ahora lentamente de su peso.

Respira.

Percibe , como a medida que contactas con el corazón de la existencia, todo sufrimiento cede, abriendo la puerta, a la aceptación.

Respira. Contempla todo lo que aquí está viviendo, en este instante. Libera el pasado y no temas al futuro. Disfruta profundamente de este momento de plenitud, en que la conciencia pura y cristalina, te abre sus brazos.

Siente …el refugio sereno y cálido de tu conciencia infinita. Permite vaciarte de todo temor, angustia o tristeza, de todo anhelo, frustración o enojo que te mantengan alejado de este instante.
Acepta todo a tu alrededor , amablemente, respirando y soltando tu propia libertad.
Contempla el silencio radiante a tu alrededor.

Vive.
Disfruta.
Ama.
Suelta.
Acepta.

 

Reconocer tus errores te libera (Maytte)

Aunque nuestro ego se resista a admitir que hemos errado, asumir los propios errores y reconocerlos ante los demás es el primer paso para convertir nuestros fallos en aprendizajes útiles. Pedir disculpas es otra habilidad social poco cultivada pero muy positiva para mejorar las relaciones

“Admito que me equivoqué”; “lo siento, te debo una disculpa”; “reconozco que ha sido un error de mi parte”; “al final, quien tenía razón eras tú y no yo”; “he metido la pata”. Frases como estas suelen atragantársele a la mayoría de la gente y deben superar muchas resistencias psicológicas para que salgan de su boca.

¿Por qué cuesta tanto trabajo aceptar los errores?
¿Por qué nos cuesta tanto reconocer ante los demás que nos hemos equivocado? La mayoría estamos de acuerdo con el dicho popular de que “errar es de humanos y corregir es de sabios”, pero un escaso porcentaje de nosotros lo pone en práctica con naturalidad; la mayoría lo posterga, lo evita lo más posible o ni siquiera se lo plantea.

“Una de las razones por la que nos resistimos tanto a admitir nuestros fallos ante los demás es que consideramos erróneamente que esto supone una muestra de debilidad o de incapacidad, cuando en realidad suele ser todo lo contrario: es una demostración de seguridad y confianza en uno mismo, y de nuestra capacidad de rectificar y aprender de los errores”, explica Carmen Retuerce, experta en habilidades sociales.

Otra de las razones de las resistencias a reconocer una equivocación propia ante otra persona consiste en que “a menudo ello implica tener que pedirle después una disculpa, algo que muchos viven como una auténtica humillación o una forma de otorgar poder a otra persona sobre uno mismo”.

¿Eres como un erizo?
A menudo nos cuesta reconocer nuestras equivocaciones simplemente porque la falta de práctica y de costumbre nos mantiene en una especie de una inercia mental, en una posición de autoprotección; es como cuando el erizo se transforma porque se siente amenazado.

Esta actitud nos muestra ante los demás como personas arrogantes e inflexibles, lo cual nos conduce a llevarnos y comunicarnos mal con ellos, y a sentirnos a disgusto con nosotros mismos. No reconocer los errores es el mayor de los errores y a su vez el origen de un camino que nos aleja de la gente, de la realidad y de la posibilidad de ser felices.

¿Cómo puedes cambiar?
Para salir de este pernicioso ciclo, la experta recomienda empezar por reconocer los fallos pequeños: “por ejemplo, hemos de bromear sobre una comida que no nos ha quedado rica o un despiste como el de perder las llaves. Esto nos dará práctica y soltura para reconocer errores importantes y abrir la puerta a una solución”.

También puedes prestar atención a las personas humildes que no tienen reparos en pedir disculpas a los demás y comprobar el efecto positivo y de satisfacción de su actitud, tanto en ellos mismos como en los otros. El mundo no se acaba por pedir disculpas; realmente no pasa nada por hacerlo.

Una vez que se haya pedido perdón por un error considerable, hay que intentar corregirlo para no volver a cometerlo. Pero hay que hacerlo con la cabeza bien alta: no hace falta bajar la mirada ni avergonzarse; basta con reconocer el error y mostrar el deseo de que se acepten nuestras disculpas.

Cuando las disculpas nos las piden a nosotros y lo hacen con sinceridad, hay que aceptarlas y agradecerlas, en lugar de intentar machacar a esa persona su error. Así como tratamos a los demás, los demás tenderán a tratarnos a nosotros.