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Salud: Auyama o Calabaza para recobrar la figura

Este fruto contiene muy pocas grasas e hidratos de carbono y colabora en las funciones de desintoxicación del organismo…

Hipocalórica o ligera (aporta entre 13 a 30 calorías cada 100 gramos, según la variedad), diurética, desintoxicante, reguladora de los niveles de los niveles de azúcar en sangre y además, muy económica, la auyama o calabaza es un aliado al momento de disminuir peso o mantener la figura. Y además, saludablemente, pues este fruto -de la familia de las cucurbitáceas como el pepino, el cabello de ángel y el calabacín- es rico en fibras que ayudan a combatir el estreñimiento y en alfa y beta betacaroteno, esenciales para la belleza de la piel, las mucosas, la salud de la visión, además de prevenir el cáncer por sus propiedades antioxidantes.

La bella auyama -usada también en la decoración de la fiesta estadounidense de Halloween y como recipiente para platos festivos- también contiene vitamina C, vitaminas del grupo B, ácido fólico y minerales como calcio, magnesio, fósforo y hierro. Muchas dietas la proponen como una hortaliza ligera que puede sustituir con éxito cereales y tubérculos con alto contenido en almidón, ya sea hervida, al vapor; como puré, complemento para tortillas, guisos.

Diurética y laxante
Contiene muy pocas grasas e hidratos de carbono (5,4 gr. cada 100 gr.). Su alto contenido en potasio (entre 140 y 360 mg), así como su pobreza en sodio, le confieren poder diurético, algo muy importante cuando la figura se altera por retención de líquidos. Las personas hipertensas también se beneficiarán de ella al incluirla en su dieta.

Es ligeramente laxante gracias a la fibra dietética que contiene, lo que también colabora en la restitución del peso ideal, pues al normalizarse las funciones de eliminación también se incrementa la velocidad de metabolización de grasas y otros productos de desecho. Su pulpa, rica en mucílagos, ejerce una acción emoliente (suavizante) y protectora de la mucosa del estómago, lo que la hace apropiada en quienes sufran de acidez estomacal, mala digestión, gastritis o úlcera.

En la base de datos de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, Medline Plus (http://www.nlm.nih.gov) se recomienda como alimento adecuado para dietas de adelgazamiento, de transplantados de hígado y en enfermos de diabetes tipo II.

De compras y en la cocina
En Venezuela se conocen principalmente dos variedades de auyama, la grande, de forma esférica, que presenta variaciones en el color de la pulpa y la dureza de la concha y la alargada, muy común en los Andes, conocida también como calabaza. Ambas son aptas para sopas, cremas, guisos, soufflés, tortillas, como complemento de granos o como “pan” ligero si solo se hierve -mejor hacerlo al vapor, pues como tiene un alto contenido de agua -màs del 90 por ciento.-, suele ablandarse demasiado.

También la auyama es base de preparaciones criollas como el quesillo o el ponche crema navideño, al que añade un bello color dorado. Los niños gustarán de este fruto si se hace un puré con ella luego de haberla sancochado, al que se le añaden huevos, harina de trigo y un toque de leche y azúcar; la mezcla se vierte con un cucharón en un sartén caliente -a la manera de crepes-, se cocina por unos minutos y se le agrega azúcar luego de enfriar.

La pulpa de la auyama rallada se puede consumir cruda en ensaladas o agregar en arroces y sopas cuando faltan pocos minutos para finalizar la cocción de los mismos. Si no está a régimen, puede freír bastoncitos de esta verdura, a la manera de las papas fritas, rehogarla o gratinarla. Rellena con arroz, guisos a base de vegetales, aves o mariscos y horneada, resulta deliciosa. Combinan bien con ella especias como comino o nuez moscada; la cocción realza su sabor dulce. Sus semillas, ricas en magnesio y zinc, se pueden consumir tostadas y sus flores, rellenas o rebozadas también son muy ricas. Si quiere preparar unos ñoquis más ligeros, sustituya la pulpa de papa por la de auyama.

La auyama puede durar varios meses fuera de la nevera -hasta seis- si no es cortada y conserva su rabo o pedúnculo. Una vez cocinada, se puede congelar y conservar durante unos 30 días.

Cuando la vaya a comprar, verifique que tenga la piel brillante, sin marcas y no sea excesivamente dura. Elija las que tienen un tamaño mediano, pues las más grandes pueden tener la carne más amarga.

Natalia Mendoza. Editora-Recopiladora
Periodista de nacimiento, Nutricionista de convicción y Socióloga de profesión, Nati es la fuerza creativa e innovadora de Camino a la grandeza. Recopiladora de la sección Salud y Belleza de CHM. Este Articulo Fue escrito por CARMEN ISABEL MARACARA  para la Revista Estampas (Venezuela) recopilado por nuestra Editora. Aclaramos que no es un Articulo escrito por Natalia Mendoza.

Este Articulo utiliza referencias webs de:

http://www.euroresidentes.com
http://www.telva.com
http://www.hagodieta.com
verduras.consumer.es

Copyright © 2012 .  Con licencia de publicación a cargo del Grupo CHM Para Camino a la Grandeza.com.ve. Todos los Derechos reservados.

Natalia Mendoza. Editora.
Periodista de nacimiento, Nutricionista de convicción y Socióloga de profesión, Nati es la fuerza creativa e innovadora de Camino a la grandeza

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Acaricie su Estomago

La mayoría de las personas se queja del aumento de molestias digestivas después de las fiestas, sin saber que hay alimentos y rutinas cotidianas que ayudan a su recuperación.

Estudios científicos avalados por la Facultad de Medicina de la Universidad de California, Estados Unidos, aseguran que 75% de la población laboralmente activa en los países occidentales sufre molestias digestivas con frecuencia; y cuando se suceden fechas en las que las comidas copiosas son una constante, ese padecimiento intestinal aumenta.

Y es que, por más que los individuos se digan que no van a caer en excesos, la historia se repite año tras año. Por supuesto que la digestión va a depender de cómo usted se alimente durante los días de fiesta, pero existen unos sencillos consejos, acreditados por nutricionistas, que pueden ayudar a mejorarla.

Sensación de hinchazón, estreñimiento, flatulencias, incluso dolor de cabeza y dificultad para conciliar el sueño. ¿Le suenan estos síntomas? Seguro que sí. Los especialistas repiten que para evitarlos basta con llevar una dieta sana y equilibrada que sea rica en vegetales, fibra y alimentos con probióticos; y pobre en grasas saturadas, azúcar, pastelería y congelados. Seguramente el resto del año su alimentación cumple esas normas, pero ¿quién puede durante estas semanas escapar a la vorágine de las numerosas comilonas?

Esto no significa que tenga que amargarse con la comida, sino saber qué elegir, cuándo y cómo tomarlo.

Alimentos protectores

1. Agua. Si lo primero que hace por la mañana es beber un par de vasos de este líquido, estará favoreciendo el vaciado intestinal. También, tómela durante el día (de cuatro a seis vasos) para ayudar a la eliminación de tóxicos.

2. Piña y lechosa. Ambas contienen enzimas muy beneficiosas. La piña es rica en bromelina, que actúa como sustitutivo de los jugos gástricos, mejorando la digestión y destruyendo la cubierta de quitina que protege a los parásitos intestinales, que son expulsados del organismo. Por su parte, la lechosa aporta papaína que deshace las proteínas y puede suplir, parcialmente, la falta de jugos digestivos. Estas frutas se pueden tomar en jugo durante el desayuno y como postre, pero también ayudan a digerir una comida copiosa si se incluyen en ensaladas.

3. Manzana y germinados. Tomar vegetales crudos en muy saludable y las ensaladas son las preparaciones idóneas para ello, pero a veces cuesta digerirlas y provocan gases. Para evitarlo añada una manzana en trozos y un puñado de germinados.

4. Yogur y requesón. Sus organismos vivos contribuyen a normalizar algunas funciones del aparato digestivo. Una de sus notables propiedades es la de neutralizar la acidez gástrica.

5. Cereales integrales. En opinión de la nutricionista francesa Brigitte Coudray, “una porción de un alimento integral tiene más vitamina B, más hierro y más fibra que la misma porción de uno refinado”. Una de las ventajas de la fibra reside en que favorece la saciedad y hace que tengamos menos hambre rápidamente. Otra de sus grandes virtudes es el efecto positivo sobre el tránsito intestinal. La fibra constituye una verdadera ayuda contra el estreñimiento. Por eso, si es fanática del pan blanco, intente sustituirlo durante unos días por su versión integral. Comprobará como mejora su tránsito intestinal, sintiéndose más ligera.

6. Cúrcuma. Constituye un gran aliado del estómago ya que combate la acidez. Además de preparar salsas para aderezas arroces, pescados o pollos, puede usarse como sustituto de la pimienta.

7. Comino e hinojo. El mejor cóctel para combatir los molestos gases y la hinchazón abdominal. Facilita la evacuación y es un auténtico tónico estomacal que combina muy bien tanto con vegetales como con carnes.

8. Canela. Es la especie digestiva por excelencia. Sus aceites esenciales estimulan los jugos gástricos y la salivación, ahorrándole así trabajo al estómago. También combate las flatulencias y muchos estudios han demostrado su eficacia para combatir el colesterol.

9. Boldo. Las infusiones de esta planta son estupendas para el buen funcionamiento del hígado y el páncreas, debido a que estimula la producción de bilis desde la vesícula, favoreciendo la digestión; también tiene un efecto diurético.

Hábitos que ayudan

Lo que se come es esencial, pero también lo es la actitud ante la mesa. Y es que si no mastica adecuadamente, ingiere los alimentos bajo un estado de tensión, lleva una vida muy sedentaria o respira de forma incorrecta, su aparato digestivo también se resentirá, aunque evite las comidas abundantes o con demasiadas grasas. Por eso tenga en cuenta los consejos de los especialistas:

1. Hablar poco y masticar mucho. No renuncie a una buena compañía y a una mejor conversación a la hora de comer, pero recuerde que los alimentos requieren una correcta masticación. Fíjese y observe si, cuando habla, tiene tendencia a comer más rápido o a no masticar como debiera e intente corregirlo.

2. Ni muy caliente ni muy frío. Las temperaturas extremas irritan la mucosa digestiva. Saque las bebidas de la nevera al menos media hora antes de la comida. Deje reposar las comidas calientes, y las sopas e infusiones el tiempo suficiente para que se templen.

3. Las emociones afectan la asimilación. El proceso de digestión jamás será el adecuado si en el ambiente en el que transcurre la comida se respira tensión. Ese tipo de situaciones pueden hacer que coma rápido, sin masticar; por no hablar de los nervios que pueden concentrarse en el estómago, provocando dolor. Procure evadirse de los problemas durante el tiempo que le dedica a la comida y no deje que nada le afecte.

4. La respiración también cuenta. Cuando se respira bien el estómago recibe mayor cantidad de oxígeno, con lo que realiza mejor su función. La respiración ideal es la abdominal.

5. Caminar 10 minutos. Hacerlo tras el almuerzo ayuda a tener una mejor digestión y a combatir eficazmente el estreñimiento.

6. Evitar los refrescos o beberlos con moderación para que los gases que contienen no se acumulen en el estómago y se unan a los que ya han ocasionado la fermentación de determinados alimentos. Además, el alcohol y el exceso de azúcar tampoco facilitan la digestión.

Escrito por: Beatriz García Cardona. Copyright © 2011 .  Con licencia de publicación a cargo del Grupo CHM Para Camino a la Grandeza.com.ve. Todos los Derechos reservados.

Ser Vegetariano: ¿Mucha Carne o pocos Vegetales? Relato de Flavio Bastos Amiel

Al cabo de 1 año como vegetariano solo pude llegar a una interrogante: “¿necesitamos menos carne o más vegetales?”

Cuando decidí ser vegetariano asumí que era una etapa, temporal o no, en la cual debía aprender lo más posible de este tipo de vida para beneficiarme lo más posible. Y aprendí algunas cosas, que hoy decido compartir con vegetarianos y no vegetarianos. Sé que es un tema polémico y por eso quiero decir que yo no soy una autoridad o un experto en la materia, y sólo estoy poniendo en perspectiva mi opinión al respecto.

Como otros experimentos que he hecho, comenzó de golpe. Aunque ya tenía algún tiempo considerándolo, el impulso final me lo dió un documental bastante cruento sobre la realidad del maltrato animal. Pero las razones no fueron sólo éticas, también hubo una razón de bienestar: no tengo vesícula y a mi cuerpo le cuesta un poco más digerir las carnes. Quería usar el vegetarianismo para sentirme mejor.

gallo_omnivoroConsulté a un par de amigos vegetarianos qué debía saber, y sus consejos se resumieron básicamente a “desaprender” la clásica estructura de carne, carbohidratos y ensalada-o-vegetales para cada plato.

No me fue difícil hacer la transición. No extrañé en ningún momento “comerme un pedazo de carne”. De hecho, descubrí que el sabor de la carne no era algo que me gustara demasiado. Empecé a recordar cómo mis amigos babeaban cada vez que había una parrillada, y a mi simplemente me daba igual. Comía por razones culturales, no por gusto.

La industria vs la industria

Al principio no me preocupé por nada, pero seguí informándome y leyendo y solo pude llegar a una conclusión: hay una fuerte inversión por las dos industrias para proteger sus productos.

La industria de la carne, que es sin duda de las más grandes del mundo, ignora constantemente los beneficios de una dieta baja en carnes, no solo en el sentido individual, sino en el sentido ético global de nuestros días. Ignorar, por ejemplo,  que para hacer 1 kilo de carne se usan los recursos con los que se podría alimentar a una familia grande durante más de un mes, es algo por decir lo menos, inhumano.

No darle crédito a los cientos de estudios que hay sobre la relación directa que existe entre las enfermedades vasculares en la vida adulta, o los problemas hormonales que presentan los adolescentes debido al alto grado de medicamentos a los que se ven sometidos los animales que comemos; o la exageración con el tema de la leche y los problemas con el calcio: consumimos mucha más leche de la que necesitamos.

Por otro lado la industria que se beneficia del vegetarianismo, tampoco advierte de los problemas de salud a los que puede conllevar una dieta vegetariana. Las deficiencias como vegetarianos también pueden ser grandes, especialmente si hablamos del grupo de la Vitamina B. Pero muy pocos vegetarianos hablan sobre los potenciales problemas a largo plazo de una dieta 100% vegetariana. En mi caso tuve deficiencia de globulina (un grupo de proteínas insolubles), a pesar de estar consumiendo (después de varios meses de investigación) varios suplementos para evitar cualquier problema nutricional.

Otro ejemplo, muchas personas adjudican que los hombres que tienen dietas vegetarianas tienden a desarrollar “mamas” (casos muy raros debo acotar). Lo que puede pasar es que el alto consumo de estrógenos en la soya y la poca generación de testosterona (cero carne) conlleve a este tipo de casos raros. Pero cosas parecidas pasan también con los omnívoros, al consumir hormonas a través de la carne.

Más vegetales, menos carne

Durante mi experimento llegué a varias conclusiones, la más importante fue que es vital aumentar el consumo de vegetales, leguminosas, frutas y demás.  Además aprendí diferentes y fáciles recetas vegetarianas. Creo que ahora como más sano, a pesar de que en estos momentos consumo carne.

vegetalesDe hecho, está mal pensar que los vegetarianos son más sanos por el simple hecho de serlos: muchos vegetarianos “poco educados” en la cocina pueden comenzar a engordar por el simple hecho de resolver todo con carbohidratos. Cuando probablemente los carbohidratos en exceso sean mucho peores que la misma carne.

Otra de las reflexiones es que, los vegetarianos que abogan por convertir a todas las personas casi religiosamente a su estilo de vida -bastante improbable-, tendrían más éxito en la disminución del consumo de carne inspirando a cosas más factibles como los “lunes sin carne” -mucho más probable-.

Los omnívoros por otro lado, sin duda necesitan incrementar la ingesta de frutas y vegetales en su dieta. Las deficiencias en estos casos también son abismales. La recomendación es ampliar la base de elementos que usan para cocinar, usar más granos, más vegetales y cortar la dependencia de las carnes: no se necesitan en cada comida. Si sustituyes un bisteck por un plato de frijoles, tofu, tempeh, etc.  tendrás suficientes proteínas para reemplazar ese plato. De hecho, puedes convertir fácilmente la mitad o más de tu dieta a algo vegetariano sin ningún problema.

Por otro lado,  para los que quieren asumir el reto de una dieta vegetariana les recomiendo tener un control de sus niveles sanguíneos, especialmente aquellos elementos relativos a la carga proteíca y las deficiencias vitamínicas.

Con ambas dietas se pueden presentar problemas a la salud. Les animo a lograr una dieta lo más equilibrada posible. Y si están pensando hacer la transición a una dieta vegetariana consultar con un profesional, especialmente si se tienen algunas condiciones físicas particulares (diabetes, osteosporosis, tendencias depresivas, bajo apetito sexual, etc.)

Escrito por: Flavio Bastos Amiel. Copyright © 2011-2012 Flavio Bastos Amiel.  Con licencia de publicación a cargo del Grupo CHM Para Camino a la Grandeza.com.ve. Todos los Derechos reservados

Libro del Mes: Cuando la comida es más que comida

Cuando la comida es más que comida

Libro - Págs. 192 Formato: 13,5x21,3 Año de edición: 2011

Precedido de una excepcional acogida en todo el mundo, llega a nuestro país su esperado nuevo título de Geneen Roth, que promete convertirse en su libro más importante. Experta en trastornos alimentarios, la autora de Cuando la comida sustituye al amor y Basta de dietas ha sido la primera en relacionar la adicción a la comida con problemas personales y espirituales que van mucho más allá del peso y la imagen personal. Para el autor, comemos como vivimos: nuestra relación con la comida es el reflejo exacto de convicciones muy arraigadas sobre nosotros mismos. Todo lo que pensamos sobre el amor, el miedo y la transformación se expresa delante de un plato. Por eso, las dietas nunca solucionarán nuestros problemas. La clave, afirma la autora, radica en prestar atención a nuestro cuerpo. En hacer espacio a los sentimientos de soledad, de inadecuación, de vacío que nos empujan a comer. Tan inteligente como compasivo, este libro transformador proporciona los recursos necesarios para cambiar la relación con la comida y, lo que es más importante, con una misma.

“Para descubrir tus convicciones más profundas, presta atención a tu modo de actuar, a lo que haces cuando las cosas no van como a ti te gustaría. Presta atención a lo que valoras. Presta atención a cómo y en qué inviertes tu tiempo. Tu dinero. Y presta atención a lo que comes.”

Hacemos dieta para perder peso, porque creemos que cuando estemos delgadas seremos dignas de amor. Hacemos dieta para “repararnos”, para “arreglarnos”, para convertirnos, en fin, en otra persona. Sin embargo, dice Geneen Roth, el 83% de las personas que hacen dieta acaban recuperando más peso del que perdieron. El fracaso forma parte inextricable de la apuesta. No se puede jugar y ganar siempre.

Pero seguimos haciendo dieta. Nos atascamos en ese círculo vicioso para huir de la soledad. Para castigarnos. Para no sentir lo que sentimos: “el amor duele; no se puede confiar en nadie; la tristeza me arrollará, me engullirá; el dolor nunca cesará”. Pero si nos paramos a mirar, si contemplamos nuestra forma de comer como un recurso muy válido para soportar lo que en su día nos resultó insoportable, si escuchamos lo que dice nuestro cuerpo y nos atrevemos a flotar apenas un instante en el vacío… entonces algo se posa en ese hueco y lo transforma en plenitud. En abundancia. En satisfacción.

Impregnado de humor, sensibilidad e inteligencia, este libro sin duda te transformará, como les ha sucedido a millones de mujeres.

Desde la adolescencia, Geneen Roth estuvo luchando contra su peso e incluso padeció anorexia durante dos años. A día de hoy, superados todos sus problemas, lleva más de treinta años impartiendo talleres a personas que sufren de trastornos de la alimentación. Ha publicado ocho libros, entre ellos Cuando la comida sustituye al amor y Basta de dietas. Vive en California con su marido.

Cada práctica, cada consejo, cada herramienta que nos ofrece en sus libros están pensados para conducirnos a un estado en el que podamos prescindir de ellos.

Otra Excelente Publicación de 

Nutrición: cómo elegir opciones de comida saludable…

¿Por qué es importante comer saludable?

Cuando se combina con el ejercicio, una dieta saludable le puede ayudar a bajar de peso, a disminuir su nivel de colesterol y a mejorar el funcionamiento de su cuerpo diariamente.

La Pirámide Guía de Alimentos Departamento de Agricultura de los Estados Unidos de Norteamérica (USDA) divide los alimentos en seis grupos básicos; 1) granos 2) frutas 3) verduras 4) carnes y leguminosas 5) lácteos 6) grasas.

La USDA recomienda que la dieta diaria de un adulto incluya lo siguiente:

  • 3 onzas de granos integrales y 6 onzas de granos en total
  • 2 tazas de fruta
  • 2 1/2 tazas de vegetales
  • 3 tazas de lácteos sin grasa o con un bajo contenido en grasa

Las siguientes sugerencias son maneras de elegir opciones sanas de alimentos y de obtener las cantidades recomendadas de granos, frutas, verduras y lácteos.

Granos

Los panes integrales tienen bajo contenido graso; también tienen alto contenido de fibra y carbohidratos complejos, lo cual le ayuda a usted a sentirse lleno durante más tiempo y a prevenir que usted coma en exceso. Elija panes cuyo primer ingrediente diga ser “integral” después del grano; por ejemplo, de “trigo integral”, o de “harina blanca integral”; a la harina enriquecida u otros tipos de harina les han removido la fibra y otros nutrientes importantes. Elija panes integrales para sus sándwiches y como complemento para sus comidas.

Evite los alimentos preparados en panadería que contengan mucha azúcar y grasa tales como las donas, los panecillos dulces y los panecillos ingleses llamados “muffins”. ya que éstos pueden contener más de un 50% de calorías grasas. Los bocadillos livianos como pastel de Ángel y las galletas de jengibre pueden satisfacer a los golosos sin incorporar grasas a la dieta.

Los cereales calientes y fríos usualmente tienen un contenido bajo en grasa. Pero los cereales instantáneos con crema pueden contener aceites ricos en grasas o grasa láctea. Los cereales de granola también pueden tener aceites ricos en grasas y un contenido adicional de azúcares. Busque opciones con un contenido bajo de azúcar tanto para cereales instantáneos como para cereales de granola.

Evite los bocadillos fritos tales como las papitas fritas de paquete y las tortillas fritas. En vez de esas pruebe sus versiones al horno o de bajo contenido graso.

En lugar de éstos: Pruebe estos:
Croissants, galletas, panes blancos y rollos Panes integrales con un bajo contenido en grasa (trigo, centeno y “pumpernickel”)
Donas, pasteles y scones Panecillos ingleses “muffins” y roscas “bagels” integrales pequeñas
Cereales con azúcar y granola regular Tortillas suaves (de maíz o trigo integral)
Galletas dulces Avena, granola con un bajo contenido en grasa y cereal de granos integrales
Papitas fritas u hojuelas de maíz frito y crispetas con mantequilla Galletas de jengibre, de centeno, galletas de soda, saltinas, etc.
Pasta blanca Roscas tipo “pretzel” (sin sal) y crispetas sin mantequilla
Arroz blanco Arroz integral
Arroz frito o pasta y mezclas de arroces que contienen salsas con un alto contenido de grasas Arroz o pasta (sin yema de huevo) con salsas (aderezos) vegetales
Harina multiuso blanca Harina 100% integral

Frutas y verduras

Las frutas y verduras naturalmente tienen un contenido bajo en grasa. Le añaden sabor y variedad a su dieta. También contienen fibra, vitaminas y minerales.

La margarina, mantequilla, mayonesa y crema agria añaden grasa a los vegetales y las frutas Ensaye usar las versiones sin grasa o con un bajo contenido en grasa de estos alimentos. Usted también puede usar yogur sin grasa o yogur con un bajo contenido de grasa o hierbas para aderezar en vez de ello.

En lugar de éstos: Pruebe estos:
Vegetales fritos o servidos con crema, queso o salsas con mantequilla Todos los vegetales crudos, al vapor, asados, horneados o roseados con una pequeña cantidad de aceite de oliva, sal y pimienta.
Coco Fruta fresca
Papas fritas, viruta de papa y papitas fritas de paquete Papas blancas o amarillas al horno

Carne ave y pescado

Carne de res, cerdo, ternera y cordero.
Las formas más saludables para preparar la carne son al horno y asada Los cortes magros pueden cocerse en una cacerola o freírse en poco aceite removiendo constantemente. Use ya sea una sartén que no se pegue o cubra con aceite en aerosol que no se pega en vez de mantequilla o margarina.

Elimine el exceso de grasa en los bordes antes de cocinar. Quite la grasa interior que pueda desprenderse antes de comer. Seleccione cortes con bajo contenido de grasa, es decir magros. Los cortes magros de carne de res y de cordero contienen en su etiqueta la expresión “loin” (solomillo) o “round” (posta de cuarto). Los cortes magros de cerdo contienen la expresión “loin” (solomillo) o “leg” (pierna) en sus etiquetas.

Use hierbas, especias, vegetales frescos y aderezos sin grasa para sazonar la carne. Evite las salsas con un alto contenido de grasa y las salsas hechas a base de jugos de carnes espesados con harina.

Aves
Las formas de preparación más saludables son al horno y asadas. Las aves sin piel pueden cocerse en una cacerola o freírse en poco aceite removiendo constantemente. Use ya sea una sartén que no se pegue o cubra con aceite en aerosol en vez de mantequilla o margarina.

Elimine el exceso de grasa en los bordes antes de cocinar. Las pechugas son una buena alternativa por su bajo contenido graso y alto contenido proteico. Consuma el ganso y pato doméstico solamente de vez en cuando porque ambos tienen un alto contenido en grasa.

Pescado
Cocinar con agua, al vapor, al horno y asado son las maneras más saludables de preparar el pescado. El pescado fresco debe tener un color claro, aspecto húmedo, olor suave, la carne debe tener aspecto firme y elástico. Si no puede obtener pescado fresco de buena calidad cómprelo congelado.

La mayoría de los mariscos tienen un contenido alto de grasa poliinsaturada que es saludable. Los ácidos grasos omega 3 también se encuentran en algunos pescados grasos tales como el salmón y la trucha de agua fría. Estos pueden ayudar a disminuir el riesgo de enfermedad coronaria en algunas personas.

Alimentos intercambiables (“cross-over”)
Los granos secos, las arvejas y las lentejas ofrecen proteína y fibra sin el colesterol y grasa de las carnes. De vez en cuando, trate de sustituir granos en vez de carne en su receta favorita, por ejemplo en la lasaña o el chili.

La Proteína Vegetal Texturizada, PVT (TVP en inglés) se usa ampliamente en muchos alimentos. Una alternativa al consumo de carne con un bajo contenido graso y que no contiene colesterol.son los “perros calientes”, “hamburguesas” y “trocitos de pollo” vegetarianos.

En lugar de éstos: Pruebe estos:
Trocitos de pescado o tortas de pescado apanado regular, pescado enlatado en aceite, mariscos preparados con mantequilla servidos con aderezos con un alto contenido de grasa Pescado (fresco, congelado o enlatado en agua),. trocitos de pescado, tortas de pescado y mariscos (por ejemplo camarones) apanados con bajo contenido graso
Carnes de primera y con bastante grasa Seleccione cortes de carne magra (posta de cuarto, solomillo y lomo)
Costillitas de cerdo y tocineta Cerdo magro (filete y chuleta de cerdo) y tocineta de pavo
Carne molida regular Carne molida magra o extra magra, pollo molido y pechuga de pavo
Carnes frías tales como pepperoni, salami, mortadela y salchicha de hígado “liverwurst” Carnes frías magras tales como pavo, pollo y jamón
Perros calientes regulares o salchicha Perros calientes sin grasa y perros calientes de pavo

Lácteos

Consuma leche descremada o suero de leche.con un contenido bajo en grasa En las recetas de sopas, salsas y café reemplace la crema por leche descremada evaporada.

Pruebe los quesos con un contenido bajo en grasa. Puede utilizar queso ricota descremado en lugar de queso crema para untar las roscas tipo “bagel” o en las salsas para acompañar vegetales. Use quesos parcialmente descremados en sus recetas. Utilice queso “cottage” -requesón- al 1% para cocinar y preparar sus ensaladas. El queso Oaxaca (pera o queso que se deshilacha) es un queso con un contenido bajo en grasa que es rico en calcio y que es un buen bocadillo (“snack”).

El yogur descremado sin azúcar puede reemplazar la crema agria en muchas recetas. Para mantener la textura, mezcle una cucharada de almidón de maíz en cada taza de yogur que emplee en la cocina. Trate de mezclar yogur descremado o con un bajo contenido en grasa con fruta como postre.

El helado de fruta con leche desnadatada es una buena alternativa para sustituir el helado de leche. Tanto el helado con base de agua como el helado común también tienen menor contenido graso que el helado “premium”.

En lugar de éstos: Pruebe estos:
Leche entera o leche al 2% Leche desnatada o leche al 1%
Leche evaporada Leche evaporada desnatada
Suero de leche regular Suero de leche hecho con leche desnatada o con leche al 1%
Yogur hecho con leche entera Leche sin grasa o baja en grasa
Queso regular (ejemplos americano, azul, brie, cheddar, colby y parmesano) Queso con un contenido bajo en grasa con menos de 3 gramos de grasa por porción (ejemplo: queso campesino, queso procesado y queso no lácteo como queso de soja (soya)
Requesón regular Requesón bajo en grasa, descremado y queso campesino con menos de 2% de grasa
Queso crema regular Queso crema bajo en grasa (no más de 3 gramos de grasa por onza)
Helado regular Sorbete, helado de fruta y helado sin grasa o helado con un bajo contenido en grasa (no más de 3 gramos de grasa por 1/2 taza de helado).

Grasas, aceites y dulces

Comer demasiados alimentos ricos en grasas no solamente añade calorías en exceso que pueden causar obesidad y aumento de peso, sino que también aumentan su factor de riesgo para varias enfermedades. Enfermedad del corazón,diabetes, ciertos tipos de cáncer y osteoartritis se han asociado con dietas con un contenido muy alto en grasa. Si usted consume demasiadas grasas saturadas y grasas trans usted tiene mayor probabilidad de tener colesterol alto y enfermedad coronaria.

Los refrescos endulzados tales como jugos de frutas, bebidas de frutas, refrescos carbonatados, bebidas para deportistas, bebidas que dan energía, leche endulzada o con sabor, té helado endulzado, etc. añaden muchas calorías al número total de calorías que usted consume diariamente. Sustituya estas bebidas por agua, por agua con sabor sin calorías, por leche desnatada o con un bajo contenido en grasa, por té no endulzado o por refrescos dietéticos.

En lugar de éstos: Pruebe estos:
Galletas Barras de higos (brevas), galletas de jengibre, y galletas de melaza
Materia grasa para repostería, mantequilla o margarina Aceites de oliva, de soya y de canola
Mayonesa regular Mayonesa con un bajo contenido en grasa o sin grasa
Aderezo para ensaladas regular Aderezo para ensaladas con un contenido bajo en grasa o sin grasa
Usar grasa (incluso mantequilla) para engrasar la sartén Aceite en aerosol que no se pega

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Lunes Sin Carne: Ensalada de repollo morado crocante

Ingredientes(6 Personas)
  • 1 repollo morado mediano cortado finamente
  • 3 manzanas verdes
  • 1 paq. de cebollines picados en julianas (la parte blanca)
  • 1 taza de pasitas morenas
  • 1/2 taza de nueces picadas

  Vinagreta

  • 1/2 taza de aceite de oliva
  • 1/4 taza de vinagre de vino tinto
  • 3 cdas. de miel de abeja
  • 1 cdta. de sal
  • 2 cdas. de mostaza de Dijon
Preparación
Cortar finamente el repollo morado, lavarlo y escurrirlo bien. Cortar la manzana en tiras con su cáscara y rociarlas con jugo de limón para que no se pongan negras. Unir las manzanas, los cebollines y el repollo picados en una ensaladera. Agregar las pasitas y aderezar con la vinagreta, que se ha preparado uniendo todos los ingredientes. Al momento de servir, agregar las nueces picadas para que no se ablanden y queden crocantes. Servir como entrada o como acompañante.

Salud CHM: ¿Por qué desayunar es tan importante?

Seguramente ya lo has escuchado en múltiples oportunidades “El desayuno es la comida más importante del día”, pero ¿cuál es la explicación detrás de esta afirmación?

Si eres de las que no desayunan con frecuencia, seguramente piensas que nunca te provoca comer en las mañanas. Levantarse sin hambre y comer compulsivamente en las noches es la esencia de un metabolismo lento, esto se debe a que existe un neurotransmisor llamado Serotonina, el cual evita la sensación de ansiedad produciendo placer y sueño. Algunas personas que aumentan constantemente de peso suelen tener los niveles de Serotonina muy altos en las mañanas y muy bajos en las tardes y noches.

¿Solución?
Desayunar en las mañanas con muchas proteínas y carbohidratos sanos nos ayudará a subir la Serotonina, acelerando el metabolismo, de esta manera podrás mantenerla elevada hasta el mediodía. No olvides que aunque a la hora del almuerzo no tengas hambre, debes comer alimentos sanos para que este neurotransmisor se mantenga activo hasta la noche, justo cuando aparece la ansiedad.

No obstante, desayunar también detiene el envejecimiento, soluciona algunas complicaciones hormonales y estimula tu metabolismo, de manera que puedas quemar grasas con mayor facilidad.

A partir de ahora, no olvides reestructurar tus mañanas y guardar un espacio para un delicioso y saludable desayuno.