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Salud: Auyama o Calabaza para recobrar la figura

Este fruto contiene muy pocas grasas e hidratos de carbono y colabora en las funciones de desintoxicación del organismo…

Hipocalórica o ligera (aporta entre 13 a 30 calorías cada 100 gramos, según la variedad), diurética, desintoxicante, reguladora de los niveles de los niveles de azúcar en sangre y además, muy económica, la auyama o calabaza es un aliado al momento de disminuir peso o mantener la figura. Y además, saludablemente, pues este fruto -de la familia de las cucurbitáceas como el pepino, el cabello de ángel y el calabacín- es rico en fibras que ayudan a combatir el estreñimiento y en alfa y beta betacaroteno, esenciales para la belleza de la piel, las mucosas, la salud de la visión, además de prevenir el cáncer por sus propiedades antioxidantes.

La bella auyama -usada también en la decoración de la fiesta estadounidense de Halloween y como recipiente para platos festivos- también contiene vitamina C, vitaminas del grupo B, ácido fólico y minerales como calcio, magnesio, fósforo y hierro. Muchas dietas la proponen como una hortaliza ligera que puede sustituir con éxito cereales y tubérculos con alto contenido en almidón, ya sea hervida, al vapor; como puré, complemento para tortillas, guisos.

Diurética y laxante
Contiene muy pocas grasas e hidratos de carbono (5,4 gr. cada 100 gr.). Su alto contenido en potasio (entre 140 y 360 mg), así como su pobreza en sodio, le confieren poder diurético, algo muy importante cuando la figura se altera por retención de líquidos. Las personas hipertensas también se beneficiarán de ella al incluirla en su dieta.

Es ligeramente laxante gracias a la fibra dietética que contiene, lo que también colabora en la restitución del peso ideal, pues al normalizarse las funciones de eliminación también se incrementa la velocidad de metabolización de grasas y otros productos de desecho. Su pulpa, rica en mucílagos, ejerce una acción emoliente (suavizante) y protectora de la mucosa del estómago, lo que la hace apropiada en quienes sufran de acidez estomacal, mala digestión, gastritis o úlcera.

En la base de datos de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, Medline Plus (http://www.nlm.nih.gov) se recomienda como alimento adecuado para dietas de adelgazamiento, de transplantados de hígado y en enfermos de diabetes tipo II.

De compras y en la cocina
En Venezuela se conocen principalmente dos variedades de auyama, la grande, de forma esférica, que presenta variaciones en el color de la pulpa y la dureza de la concha y la alargada, muy común en los Andes, conocida también como calabaza. Ambas son aptas para sopas, cremas, guisos, soufflés, tortillas, como complemento de granos o como “pan” ligero si solo se hierve -mejor hacerlo al vapor, pues como tiene un alto contenido de agua -màs del 90 por ciento.-, suele ablandarse demasiado.

También la auyama es base de preparaciones criollas como el quesillo o el ponche crema navideño, al que añade un bello color dorado. Los niños gustarán de este fruto si se hace un puré con ella luego de haberla sancochado, al que se le añaden huevos, harina de trigo y un toque de leche y azúcar; la mezcla se vierte con un cucharón en un sartén caliente -a la manera de crepes-, se cocina por unos minutos y se le agrega azúcar luego de enfriar.

La pulpa de la auyama rallada se puede consumir cruda en ensaladas o agregar en arroces y sopas cuando faltan pocos minutos para finalizar la cocción de los mismos. Si no está a régimen, puede freír bastoncitos de esta verdura, a la manera de las papas fritas, rehogarla o gratinarla. Rellena con arroz, guisos a base de vegetales, aves o mariscos y horneada, resulta deliciosa. Combinan bien con ella especias como comino o nuez moscada; la cocción realza su sabor dulce. Sus semillas, ricas en magnesio y zinc, se pueden consumir tostadas y sus flores, rellenas o rebozadas también son muy ricas. Si quiere preparar unos ñoquis más ligeros, sustituya la pulpa de papa por la de auyama.

La auyama puede durar varios meses fuera de la nevera -hasta seis- si no es cortada y conserva su rabo o pedúnculo. Una vez cocinada, se puede congelar y conservar durante unos 30 días.

Cuando la vaya a comprar, verifique que tenga la piel brillante, sin marcas y no sea excesivamente dura. Elija las que tienen un tamaño mediano, pues las más grandes pueden tener la carne más amarga.

Natalia Mendoza. Editora-Recopiladora
Periodista de nacimiento, Nutricionista de convicción y Socióloga de profesión, Nati es la fuerza creativa e innovadora de Camino a la grandeza. Recopiladora de la sección Salud y Belleza de CHM. Este Articulo Fue escrito por CARMEN ISABEL MARACARA  para la Revista Estampas (Venezuela) recopilado por nuestra Editora. Aclaramos que no es un Articulo escrito por Natalia Mendoza.

Este Articulo utiliza referencias webs de:

http://www.euroresidentes.com
http://www.telva.com
http://www.hagodieta.com
verduras.consumer.es

Copyright © 2012 .  Con licencia de publicación a cargo del Grupo CHM Para Camino a la Grandeza.com.ve. Todos los Derechos reservados.

Natalia Mendoza. Editora.
Periodista de nacimiento, Nutricionista de convicción y Socióloga de profesión, Nati es la fuerza creativa e innovadora de Camino a la grandeza

Ser Vegetariano: ¿Mucha Carne o pocos Vegetales? Relato de Flavio Bastos Amiel

Al cabo de 1 año como vegetariano solo pude llegar a una interrogante: “¿necesitamos menos carne o más vegetales?”

Cuando decidí ser vegetariano asumí que era una etapa, temporal o no, en la cual debía aprender lo más posible de este tipo de vida para beneficiarme lo más posible. Y aprendí algunas cosas, que hoy decido compartir con vegetarianos y no vegetarianos. Sé que es un tema polémico y por eso quiero decir que yo no soy una autoridad o un experto en la materia, y sólo estoy poniendo en perspectiva mi opinión al respecto.

Como otros experimentos que he hecho, comenzó de golpe. Aunque ya tenía algún tiempo considerándolo, el impulso final me lo dió un documental bastante cruento sobre la realidad del maltrato animal. Pero las razones no fueron sólo éticas, también hubo una razón de bienestar: no tengo vesícula y a mi cuerpo le cuesta un poco más digerir las carnes. Quería usar el vegetarianismo para sentirme mejor.

gallo_omnivoroConsulté a un par de amigos vegetarianos qué debía saber, y sus consejos se resumieron básicamente a “desaprender” la clásica estructura de carne, carbohidratos y ensalada-o-vegetales para cada plato.

No me fue difícil hacer la transición. No extrañé en ningún momento “comerme un pedazo de carne”. De hecho, descubrí que el sabor de la carne no era algo que me gustara demasiado. Empecé a recordar cómo mis amigos babeaban cada vez que había una parrillada, y a mi simplemente me daba igual. Comía por razones culturales, no por gusto.

La industria vs la industria

Al principio no me preocupé por nada, pero seguí informándome y leyendo y solo pude llegar a una conclusión: hay una fuerte inversión por las dos industrias para proteger sus productos.

La industria de la carne, que es sin duda de las más grandes del mundo, ignora constantemente los beneficios de una dieta baja en carnes, no solo en el sentido individual, sino en el sentido ético global de nuestros días. Ignorar, por ejemplo,  que para hacer 1 kilo de carne se usan los recursos con los que se podría alimentar a una familia grande durante más de un mes, es algo por decir lo menos, inhumano.

No darle crédito a los cientos de estudios que hay sobre la relación directa que existe entre las enfermedades vasculares en la vida adulta, o los problemas hormonales que presentan los adolescentes debido al alto grado de medicamentos a los que se ven sometidos los animales que comemos; o la exageración con el tema de la leche y los problemas con el calcio: consumimos mucha más leche de la que necesitamos.

Por otro lado la industria que se beneficia del vegetarianismo, tampoco advierte de los problemas de salud a los que puede conllevar una dieta vegetariana. Las deficiencias como vegetarianos también pueden ser grandes, especialmente si hablamos del grupo de la Vitamina B. Pero muy pocos vegetarianos hablan sobre los potenciales problemas a largo plazo de una dieta 100% vegetariana. En mi caso tuve deficiencia de globulina (un grupo de proteínas insolubles), a pesar de estar consumiendo (después de varios meses de investigación) varios suplementos para evitar cualquier problema nutricional.

Otro ejemplo, muchas personas adjudican que los hombres que tienen dietas vegetarianas tienden a desarrollar “mamas” (casos muy raros debo acotar). Lo que puede pasar es que el alto consumo de estrógenos en la soya y la poca generación de testosterona (cero carne) conlleve a este tipo de casos raros. Pero cosas parecidas pasan también con los omnívoros, al consumir hormonas a través de la carne.

Más vegetales, menos carne

Durante mi experimento llegué a varias conclusiones, la más importante fue que es vital aumentar el consumo de vegetales, leguminosas, frutas y demás.  Además aprendí diferentes y fáciles recetas vegetarianas. Creo que ahora como más sano, a pesar de que en estos momentos consumo carne.

vegetalesDe hecho, está mal pensar que los vegetarianos son más sanos por el simple hecho de serlos: muchos vegetarianos “poco educados” en la cocina pueden comenzar a engordar por el simple hecho de resolver todo con carbohidratos. Cuando probablemente los carbohidratos en exceso sean mucho peores que la misma carne.

Otra de las reflexiones es que, los vegetarianos que abogan por convertir a todas las personas casi religiosamente a su estilo de vida -bastante improbable-, tendrían más éxito en la disminución del consumo de carne inspirando a cosas más factibles como los “lunes sin carne” -mucho más probable-.

Los omnívoros por otro lado, sin duda necesitan incrementar la ingesta de frutas y vegetales en su dieta. Las deficiencias en estos casos también son abismales. La recomendación es ampliar la base de elementos que usan para cocinar, usar más granos, más vegetales y cortar la dependencia de las carnes: no se necesitan en cada comida. Si sustituyes un bisteck por un plato de frijoles, tofu, tempeh, etc.  tendrás suficientes proteínas para reemplazar ese plato. De hecho, puedes convertir fácilmente la mitad o más de tu dieta a algo vegetariano sin ningún problema.

Por otro lado,  para los que quieren asumir el reto de una dieta vegetariana les recomiendo tener un control de sus niveles sanguíneos, especialmente aquellos elementos relativos a la carga proteíca y las deficiencias vitamínicas.

Con ambas dietas se pueden presentar problemas a la salud. Les animo a lograr una dieta lo más equilibrada posible. Y si están pensando hacer la transición a una dieta vegetariana consultar con un profesional, especialmente si se tienen algunas condiciones físicas particulares (diabetes, osteosporosis, tendencias depresivas, bajo apetito sexual, etc.)

Escrito por: Flavio Bastos Amiel. Copyright © 2011-2012 Flavio Bastos Amiel.  Con licencia de publicación a cargo del Grupo CHM Para Camino a la Grandeza.com.ve. Todos los Derechos reservados

Libro del Mes: Cuando la comida es más que comida

Cuando la comida es más que comida

Libro - Págs. 192 Formato: 13,5x21,3 Año de edición: 2011

Precedido de una excepcional acogida en todo el mundo, llega a nuestro país su esperado nuevo título de Geneen Roth, que promete convertirse en su libro más importante. Experta en trastornos alimentarios, la autora de Cuando la comida sustituye al amor y Basta de dietas ha sido la primera en relacionar la adicción a la comida con problemas personales y espirituales que van mucho más allá del peso y la imagen personal. Para el autor, comemos como vivimos: nuestra relación con la comida es el reflejo exacto de convicciones muy arraigadas sobre nosotros mismos. Todo lo que pensamos sobre el amor, el miedo y la transformación se expresa delante de un plato. Por eso, las dietas nunca solucionarán nuestros problemas. La clave, afirma la autora, radica en prestar atención a nuestro cuerpo. En hacer espacio a los sentimientos de soledad, de inadecuación, de vacío que nos empujan a comer. Tan inteligente como compasivo, este libro transformador proporciona los recursos necesarios para cambiar la relación con la comida y, lo que es más importante, con una misma.

“Para descubrir tus convicciones más profundas, presta atención a tu modo de actuar, a lo que haces cuando las cosas no van como a ti te gustaría. Presta atención a lo que valoras. Presta atención a cómo y en qué inviertes tu tiempo. Tu dinero. Y presta atención a lo que comes.”

Hacemos dieta para perder peso, porque creemos que cuando estemos delgadas seremos dignas de amor. Hacemos dieta para “repararnos”, para “arreglarnos”, para convertirnos, en fin, en otra persona. Sin embargo, dice Geneen Roth, el 83% de las personas que hacen dieta acaban recuperando más peso del que perdieron. El fracaso forma parte inextricable de la apuesta. No se puede jugar y ganar siempre.

Pero seguimos haciendo dieta. Nos atascamos en ese círculo vicioso para huir de la soledad. Para castigarnos. Para no sentir lo que sentimos: “el amor duele; no se puede confiar en nadie; la tristeza me arrollará, me engullirá; el dolor nunca cesará”. Pero si nos paramos a mirar, si contemplamos nuestra forma de comer como un recurso muy válido para soportar lo que en su día nos resultó insoportable, si escuchamos lo que dice nuestro cuerpo y nos atrevemos a flotar apenas un instante en el vacío… entonces algo se posa en ese hueco y lo transforma en plenitud. En abundancia. En satisfacción.

Impregnado de humor, sensibilidad e inteligencia, este libro sin duda te transformará, como les ha sucedido a millones de mujeres.

Desde la adolescencia, Geneen Roth estuvo luchando contra su peso e incluso padeció anorexia durante dos años. A día de hoy, superados todos sus problemas, lleva más de treinta años impartiendo talleres a personas que sufren de trastornos de la alimentación. Ha publicado ocho libros, entre ellos Cuando la comida sustituye al amor y Basta de dietas. Vive en California con su marido.

Cada práctica, cada consejo, cada herramienta que nos ofrece en sus libros están pensados para conducirnos a un estado en el que podamos prescindir de ellos.

Otra Excelente Publicación de 

Viernes sin carne: Patatas

Patatas rellenas Gratinadas

Ingredientes

  • Patatas
  • Cebolla
  • Tomate rallado o triturado
  • Champiñón
  • Calabacín
  • Pimienta
  • Aceite
  • Sal
  • Necesitaremos además hacer bechamel vegana
Patatas rellenas gratinadas :: receta vegetariana

Preparación

Abrimos las patatas en dos mitades y las vaciamos haciendo barcas de pata con un borde de un centimetro aproximadamente.

Horneamos las patatas hasta que queden blanditas.

Mientras se hornean las patatas aprovechamos para hacer el relleno y la bechamel: (preparación de bechamel vegana).

Para el relleno troceamos a daditos pequeños los corazones de patata que hemos extraido para hacer las barcas, el calabacín,el champiñon y la cebolla.

Ponemos dos sartenes al fuego, en una freimos los daditos de patata y en otro freimos el calabacin,el champiñón y la cebolla.Una vez estén todas las verduritas fritas, las juntamos en una misma sartén y añadimos el tomate rallado o triturado hasta freir. Al sofrito le añadimos una pizca de pimienta y sal al gusto.

Con este sofrito rellenamos las barcas de patatas que hemos sacado del horno y espacimos por encima la bechamel que hemos preparado.

Volvemos a meter las barcas de patata rellenas al horno y gratinamos. Luego sacamos del horno y a servir.

Comentarios

Es importante poner papel de aluminio o papel de cocina bajo las barcas de patata en la bandeja donde las dispongamos para el horno ya que si no seguro que se pegarán.

Otra opción alternativa a la bechamel es tofu rallado o queso vegano para fundir.

Patatas al ajillo con pimentón

Ingredientes

  • 3 patatas grandes ó 4 medianas
  • de 4 a 6 dientes de ajo
  • 1/3 de vaso (de los de vino) de vinagre aprox.
  • 1 cucharilla de pimentón aprox.
  • aceite para freír
Patatas al ajillo con pimentón :: receta vegetariana

Preparación

Pelar y cortar las patatas en rodajas finas y freírlas.

Mientras se hacen, triturar los ajos en un mortero con algo de sal para facilitar el trabajo. Mezclar en un vaso el vinagre con el pimentón y echar el ajo machacado (cuanto más vinagre y más ajo más fuerte el sabor).

Cuando a las patatas les quede poco para hacerse, quitar casi todo el aceite de freír, echar la mezcla de vinagre y bajar el fuego. Dejar unos minutos y listo.

Comentarios

Receta muy fácil de preparar. Estas patatas son perfectas, por su intenso sabor, para acompañar en el aperitivo con un vinito.

vegetarianismo.net

Nuestras propias decisiones (Maytte)

Responder los correos que recibo a través de la página, conocer parte de sus historias, buscar la manera de apoyarlos, animarlos a reunir los elementos y las herramientas que les hacen falta para afrontar y resolver la situación o a buscar ayuda profesional si no pueden hacerlo por ellos mismos, ha sido una experiencia muy especial y enriquecedora para mí. Lo interesante es que muchas de estas personas esperan que sea otro el que asuma la responsabilidad de sus situaciones de vida y les diga cuál decisión tomar, cuando, en realidad, los únicos que pueden hacerlo porque conocen todos los detalles de la situación, sus sentimientos y pensamientos verdaderos y saben cuán dispuestos están a seguir trabajando en la solución o en el acuerdo, son ellos mismos.

Nadie puede decirte cuál decisión tomar, tú eres el único que debe y puede hacerlo. Los demás pueden compartir contigo sus reflexiones, puntos de vista y experiencias, motivados por el deseo de verte recuperar la felicidad, la tranquilidad y el control de tu vida personal, sin que exista ningún interés extra o personal.

Hay un momento en nuestra vida en el que tenemos que asumir la responsabilidad de tomar nuestras propias decisiones y, al mismo tiempo, las consecuencias de la mismas con serenidad, madurez, compromiso y dignidad cuando llegue el momento.

No te dejes afectar o manipular por los demás, en especial cuando sus artes van dirigidas a sacar algún tipo de beneficio de ti. Muchas personas te manipulan constantemente sin que te des cuenta haciéndote sentir responsable o culpable de una situación.

Aprende a usar el discernimiento para separar lo que es de lo que parece ser, de forma objetiva y clara. Es importante analizar, siempre, la sugerencia o la información que otra persona nos da antes de dejarnos llevar por ella para tomar una decisión que pudiera ser definitiva en nuestra vida.

Claves para tomar tus propias decisiones…

•Toma un poco de distancia con respecto a la situación.
Obsérvala desde afuera para que puedas analizarla sin emociones, sin falsas expectativas, como si no fueras tú el protagonista de ella, sino otra persona. Te darás cuenta de que la situación toma otra dimensión al cambiar tu perspectiva, se simplifica. Estoy segura de que te será más fácil, desde ahí, vislumbrar la respuesta que estás buscando.

•Atrévete a tomar tus propias decisiones.
Eres tú quien tiene que aprender a conducir tu propia vida con madurez y libertad, a asumir la responsabilidad de tus actos y de tus elecciones. Recuerda que tienes uno de los regalos más grandes que nos ha dado el universo: el libre albedrío, esto significa que puedes elegir cómo vas a vivir cada situación o momento en tu vida. ¡Úsalo conscientemente!

•Vence los prejuicios.
No supongas, explora todas las posibilidades, reconoce primero todos los aspectos positivos y, luego, observa lo negativo, hazlo objetivamente para que puedas tomar tus decisiones sin afectación.

Copyright © 2011 Estampas, Maytte & CHM (Camino a la Grandeza) Todos los Derechos reservados.

Viernes sin carne: Cocinar con cilantro


No muchas personas están acostumbradas a saborizar sus comidas a partir de hierbas, y comenzar a conocerlas puede darnos todo un nuevo panorama a la hora de cocinar.

El cilantro es una de las opciones que nos brinda la naturaleza para hacer más gustoso nuestros platos.

Su sabor es fuerte, por lo que hay que aprender a dosificar su uso según el gusto de cada uno.

Graciela Escrivá escribió acerca de esta hierba en la Revista Jardín, explicando que “Son comestibles todas las partes de la planta, incluida la raíz. Ésta posee un sabor similar al de las hojas, con un dejo que recuerda a las nueces. En los últimos años, su uso se ha difundido en nuestro país con el advenimiento de comidas étnicas. Perfuma los platos de la India, del sudeste asiático y de países latinoamericanos como Perú,Chile Brasil, entre otros. Debido a que comúnmente se lo incluye en la cocina china, recibe también el nombre de perejil chino“.

Veamos entonces la siguiente receta -oriunda de Colombia– en la que podés incluir al cilantro.

Ensalada fresca con cilantro

Ingredientes
-Palta o aguacate, dos.
-Cebolla, una.
-Lechuga, una plata mediana.
Para el aderezo:
-Un diente de ajo.
-Cilantro, a gusto.
-El jugo de un limón.
-Una pizca de azúcar.
-Sal a gusto.
-Aceite de oliva, cantidad necesaria.
-Champignones, 100grs.
-Daditos de pan tostado, a gusto.

Preparación 
-Cortar los aguacates en cubitos y mezclarlos con la cebolla previamente cortada en finas tiras y los champignones cortados a tamaño bocado.
-Aparte, lavar y escurrir las hojas de lechuga.
-Para preparar el aderezo licuar el ajo junto con el cilantro, el jugo del limón, el azúcar y una pizca de sal.
-Añadir el aceite poco a poco mientras esté la licuadora funcionando. Licuar hasta obtener una salsa homogénea.
-Mezclar en un bol el aderezo junto con los champignones, la cebolla y los aguacates.
-Disponer sobre cada plato las hojas de lechuga y servir sobre ellas la ensalada.
-Para terminar, colocar por encima los cubitos de pan tostado.

Vivir Mejor: Dulce batata

Este falso tubérculo es una sabrosa elección para acompañar numerosos platos o para ser protagonista por sí solo.

Lejos estaba Cristóbal Colón de saber que esa raíz que llevó a España después de su primer viaje, y no causó buena impresión entre sus contemporáneos, se convertiría en uno de los alimentos más populares, tanto del llamado nuevo como del viejo continente, y se pondría de moda en la nueva cocina del siglo XXI. El navegante la había encontrado en Haití, en donde en lengua taína la llamaban batata, siendo rebautizado en la Península Ibérica como patata de Málaga o boniato, como también se le conoce en muchas partes del mundo.
La raíz era ampliamente consumida por los pobladores de América, quienes conocían y aprovechaban su gran valor nutritivo, desde muchos siglos antes de la Conquista. De hecho, junto con el maíz, la yuca y la papa, constituía la base de la alimentación, incluso de los habitantes de lo que es hoy día Estados Unidos.

Falso tubérculo
La batata (ipomoea batatas) es una convolvulácea. No es un tubérculo en sí, sino una raíz tuberosa que almacena nutrientes. Puede pesar entre 0,5 y 3 kilos y generalmente presenta una forma alargada. Es una planta con más de cuatrocientas variedades, que se diferencian tanto por el color de su piel y de la carne como por su textura, suave o áspera. Las más consumidas son las de pulpa blanca, amarilla y morada.
Investigaciones realizadas indican que la densidad alimenticia de la raíz es muy alta; la mayoría de sus nutrientes son los hidratos de carbono, compuestos por igual por almidones complejos y azúcares simples. Éstos últimos son más numerosos cuanto más madura está la verdura y más tiempo ha estado almacenada; lo cual unido al hecho de que gran parte de su fibra es soluble, hace que sea un alimento de fácil digestión. En esta verdura el contenido de grasas es mínima. Posee gran cantidad de vitaminas y minerales, lo que le proporciona un poderoso efecto antioxidante.

Versátil y combinable
En cuanto a los tipos de recetas que se pueden elaborar con ella, son muchas y variadas, pues su textura y sabor se adaptan perfectamente. Así, puede probarse en sopas y cremas, templada o fría en ensalada; en tortillas y revoltillos; formando parte de las pastas, como es el caso de los ñoquis; con verduras y en hervidos y potajes de todo tipo; cortada en pequeños trozos, escaldada y salteada al estilo oriental; frita y crujiente o rebosada; en masas para rellenar vegetales como calabacín o berenjenas, o para hacer empanadas, crepes, terrinas, buñuelos, croquetas, mouses, soufflés o filetes. En fin, su versatilidad es inmensa.
En cuanto a sus mejores combinaciones, hay que distinguir aquellas donde se busque potenciar sus cualidades, o las que brinden mayor contraste. La batata tiene un sabor peculiar, que oscila entre la papa, la zanahoria, la castaña, y las almendras, y un paladar dulce entre zanahoria y auyama. Así que por afinidad, además de esos ingredientes, combina con nabos, remolacha, champiñones, guisantes, orejones, quesos frescos, pastas, cuscús, bulgur, quinoa, arroz, maíz, entre otros. Por contraste, puede combinarse con ajo, ajoporro, rúcula, tomate, quesos curados y ahumados, espinaca, berro, granada, etc.
Usualmente la batata se asa o se sancocha, y suele cocinarse entera y con la piel, lavándola previamente. No debe comerse cruda. Si se trocea antes de prepararse, lo aconsejable es utilizarla rápidamente o sumergirla en agua para evitar que se oxide y oscurezca.

Alimento popular
El recetario tradicional donde protagoniza esta raíz es tan extenso como el número de países en los que se come.
En Puerto Rico, la cocinan asada, hervida o sancochada. Se consume con queso de hoja (casero) y como acompañante con pescado, carne, pollo o pernil.
En Perú, el camote, como se le denomina, es muy popular, y en muchos platos típicos reemplaza a la papa, siendo parte indispensable de la gastronomía de ese país. Se prepara en forma de fritura y cocida. Destaca como acompañante de los chicharrones, mayormente frito, y del conocido ceviche, en este caso sancochado.
En la República Dominicana, la batata se come de muchas formas: asada, sancochada, con coco en jalea, con piña, con habichuelas con dulce y frita.
En Estados Unidos, esta verdura es muy utilizada de forma caramelizada, como acompañante en la cena del día de Acción de Gracias.
En Cuba, es habitual encontrarla en las celebraciones familiares, ya sea Navidad o fiestas de cumpleaños. Destaca la batata frita o en almíbar. También el puré de boniato, como también se conoce, con ralladura de nuez moscada, para acompañar platos de carne o de otro tipo, de manera similar al puré de papas.
En Argentina, la batata es parte de comidas populares como uno de los ingredientes del puchero (guiso de verduras, papas, maíz, carne etc.) o acompañamientos (batatas fritas o en puré), y también en postre como el conocido “vigilante” que consiste en una porción de queso y una de dulce de batata, muchas veces mezclado con chocolate o con cerezas.
En Indonesia elaboran un dulce de plátano y batata, el kolak pisang ubi. Mientras que en Nueva Zelanda las asan en los hangi, unos hornos excavados en la tierra, bien envueltos en hojas durante varias horas.
En España son muy consumidas asadas, junto con las castañas y también se utilizan en repostería, como los pastissos que se toman en Valencia por Navidad.

Un toque gourmet
En la nueva cocina las posibilidades de la batata son muy amplias. A continuación dos recetas sencillas pero con un toque sofisticado que hace de esta raíz la protagonista de múltiples platos.

Crema de lentejas y batata
Ingredientes
230 gramos de lentejas cocidas
120 gramos de batata
100 gramos de nata
100 mililitros de caldo (carne o verduras)
Jengibre fresco, cúrcuma, pimentón picante, comino, aceite de oliva y sal
Preparación
Cocinar las lentejas con ajoporro, ajo y alguna especia al gusto.
Ponerlas en el vaso de la licuadora.
Incorporar la batata caliente y troceada.
Agregar el caldo, la nata y las especias, así como la sal.
Triturar hasta obtener una crema fina.
Probar para rectificar la sal si fuera necesario, volver a triturar incorporando un hilo de aceite, cantidad al gusto pero sin excesos.
Servir en platos o cuencos individuales.
Decorar con hojas de cilantro picaditas, espolvorear una pizca de pimentón y terminar con unas gotas de aceite de oliva.

Ñoquis de batata
Ingredientes
1kilo de batatas
Harina (la necesaria para que no se pegue)
2 huevos
Preparación
Pelar las batatas y hervir hasta que estén blandas.
Colocarlas en un recipiente y aplastarlas hasta formar un puré.
Agregar los huevos y seguir mezclando.
Incorporar la harina, poco a poco, hasta formar una masa que se pueda estirar sin que se pegue.
Cortar en trocitos y hervirlos 1 minuto, hasta que suban a la superficie.
Servir acompañados con queso de cabra fresco.